Opinión

  • | 2005/08/05 00:00

    ¿Patriotismo económico?

    Lo que se percibe hoy es que, a pesar del proteccionismo del primer mundo, la inversión foránea aún es bienvenida en países del tercer mundo.

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La tendencia mundial hacia la consolidación de las industrias ha sido de tiempo atrás, uno de los temas en boga en el mundo económico actual. Sectores tan complejos como el de las telecomunicaciones y la banca han ofrecido grandes ejemplos de cómo se pueden compaginar estrategias y abrir mercados. La palabra "globalización" hace parte hoy del léxico de expertos y analistas, que pregonan las ventajas de un mercado libre y abierto.

Lamentablemente, la realidad difiere mucho de lo que se promete. Hemos visto ejemplos claros en el reciente comportamiento de ciertos gobiernos europeos, que han organizado verdaderas campañas nacionalistas para evitar a toda costa que compañías extranjeras se asocien o compren entidades nacionales, aludiendo la defensa de los bienes comunes del Estado. En Italia, dicho arraigo se pagó caro, cuando la aseguradora Unipol se vio forzada a aumentar su oferta en casi 5.000 millones de euros con el fin de impedir que el banco español Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) se hiciese con el control mayoritario de la Banca Nazionale del Lavoro en una operación similar a la que sufrió el ABN holandés en su intento de compra de otra entidad financiera en el país. Afortunadamente, para el BBVA, el desenlace final fue positivo al tener que dejar la operación, pero llevarse a cambio unas plusvalías superiores a los US$600 millones. Los reguladores comunitarios criticaron abiertamente la actitud de Antonio Fazio, gobernador del banco central italiano. A pesar de ello, se orquestó una operación totalmente nacionalista para impedir la entrada de nuevos jugadores a un mercado controlado e ineficiente.

Hemos visto otro ejemplo parecido en Francia, donde el gobierno ha tomado muy a título personal la "defensa" del gigante alimenticio Danone, según las propias palabras de su primer ministro Dominique de Villepin, al rumorearse el interés de la estadounidense Pepsi Co en aumentar su participación en esa compañía. La productora de bebidas y alimentos estadounidense ha desmentido este rumor, corroborando aún más la paranoia en la que se centran hoy los mercados europeos. Esto viene tan solo semanas después de que el pueblo francés hizo valer su inconformidad con la unificación constitucional en la Unión Europea. El gobierno francés, en cambio, promueve la expansión de sus multinacionales en otros países, a pesar de contar en muchos casos con participación estatal en su capital, como ha sido el caso de France Telecom que compra en una operación muy poco transparente en España la operadora de telefonía celular Amena. Es curioso ver el cambio de actitud de la administración de José Luis Rodríguez Zapatero de dar vía libre a esa operación frente al gobierno anterior, de José María Aznar, donde no se permitía a empresas con participación pública licitar por compañías prestatarias de servicios públicos. (Se consideraba que si España había privatizado sus compañías, los que quisiesen entrar en el mercado deberían hacerlo en las mismas condiciones).

Pero no solo el Viejo Continente sufre este síndrome; miembros del gobierno estadounidense, defensor a ultranza del libre comercio y de la libre competencia, decidieron calificar el interés de la petrolera china CNOOC por Unocal, gigante petroquímico, como "de alto riesgo para los intereses nacionales" después de que la firma oriental ofreció US$18.500 millones por la operación, o US$67 por acción, oferta muy superior a la hecha por la firma estadounidense Chevron de US$63.

Lo que se percibe hoy es que, a pesar del proteccionismo del primer mundo, la inversión foránea aún es bienvenida en países del tercer mundo, en donde este rubro se considera fundamental para el desarrollo económico local. En el mundo se ha visto cómo aquellos países que han abierto claramente sus mercados a la libre competencia, permitiendo la entrada de nuevos jugadores que ayuden a hacerlo más eficiente, han tenido un desempeño muy superior a los proteccionistas. El mercado británico y más recientemente el español nos han dado señales claras de esa tendencia que esperamos que se traslade a otros.

Por ello, aplaudimos la operación anunciada de venta de la cervecera colombiana Bavaria como ejemplo de apertura económica. Esta operación no solo va a suponer una atractiva entrada de capitales al país, sino que también va a dinamizar el mercado y a que sigan entrando nuevas compañías que aporten tecnología, know how y dinero fresco a la región. Esperemos que el dinero fruto de la venta se quede en Colombia, creando empleo y riqueza y dando ejemplo de patriotismo económico real.





Santiago Ulloa, CEO TBK Investments, Inc.

sulloa@tbkinvestments.com
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