Opinión

  • | 2010/08/06 12:00

    ¿Pasó la Crisis Financiera Internacional?

    En Europa los temores financieros no están superados y en Estados Unidos la recuperación ha perdido impulso. América Latina debe estar alerta.

COMPARTIR

Vista desde la orilla de América Latina, la crisis de los países desarrollados parece un asunto remoto y superado. Han mejorado los precios de los principales productos de exportación de la región, incluyendo el café, el azúcar, la soya y el cobre, todos los cuales tuvieron importantes aumentos en el mes de julio. El petróleo se ha mantenido firme, fluctuando ligeramente por debajo de los US$80 por barril, y el precio del carbón está hoy 50% más alto que hace un año.

Más alentadoras aún son las señales que llegan por los canales financieros internacionales. El rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos está en su nivel más bajo en varias décadas y las primas de riesgo para América Latina ya no están muy lejos de los niveles de antes de la crisis griega. Como resultado, el financiamiento externo de todo tipo está barato y abundante.

Pero no todo luce tan bien si uno está en la otra orilla. Es cierto que en Europa se respira un aire de alivio, pues la mayoría de los grandes bancos pasaron las "pruebas de stress" para medir su solvencia frente a posibles shocks adversos, y porque la producción industrial y la confianza de los consumidores se han recuperado en Alemania y el Reino Unido. Incluso en Grecia, que fue el epicentro de la crisis de comienzos de año, ha habido buenas noticias, pues el programa de ajuste fiscal ha marchado mejor de lo esperado.

Pero la crisis de los países del sur de Europa está contenida, no superada. Tendría que ocurrir un milagro para que Grecia pudiera salir a flote de sus problemas de deuda en los próximos años, pues -a pesar del ajuste fiscal- las deudas van para arriba y el PIB para abajo. Sencillamente, la crisis de la deuda griega está aplazada por un par de años, que están tratando de aprovecharse para reforzar el sistema financiero del resto de Europa, especialmente de España.

Las pruebas de stress han sido criticadas con razón porque subestiman el posible costo que tendría para los bancos la reestructuración de las deudas griegas, y porque, aunque los bancos tengan la solvencia para enfrentar otros shocks, pueden no tener la liquidez que necesitarían a menos de que sigan dependiendo del Banco Central Europeo. Por consiguiente, el repunte que está viviendo Europa podría quedar interrumpido si ocurren perturbaciones que desestabilicen su sistema bancario. E, incluso, si no hay tales perturbaciones, lo más factible es que la zona del euro siga convaleciente por años, debido a la falta de mecanismos para coordinar las políticas fiscales nacionales. La austeridad fiscal anunciada por Alemania y el Reino Unido parece haber contribuido a la confianza en esos países, pero posiblemente perjudicará a los países del sur de Europa, donde más se necesita.

Los problemas del sistema financiero de Estados Unidos son de otra naturaleza. A diferencia de Europa, hay consenso en cuanto a que las pruebas de stress que se hicieron en 2009 fueron suficientemente estrictas y ayudaron a identificar y superar las debilidades de solvencia bancaria. Como resultado, los grandes bancos tienen ahora fácil acceso a los recursos de los inversionistas. Sin embargo, están prestando muy poco a las empresas pequeñas y medianas y tienen sobre su cuello la espada de Damocles que será la reglamentación de la ley de regulación financiera recién firmada por el presidente Obama.

También a diferencia de Europa, donde las noticias más recientes sobre la actividad económica han sido alentadoras, las de Estados Unidos han sido desilusionantes y están indicando sin duda que la recuperación perdió fuerza. En el segundo trimestre de 2010, el crecimiento (anualizado) fue de solo 2,4%, muy por debajo del trimestre anterior, cuando fue 3,7%. Para el resto del año, los analistas prevén tasas de menos de 2%, pues el alto endeudamiento de las familias, el elevado desempleo y la desaparición de los estímulos para la compra de vivienda mantendrán deprimida la construcción y el consumo de bienes durables. Aunque es poco factible que la economía caiga en una nueva recesión, la recuperación será muy lenta. No hay apetito político ni acuerdo entre los asesores económicos del Gobierno para poner en marcha un nuevo paquete de estímulos fiscales. Dado que la tasa de interés de intervención monetaria no puede bajar más, tampoco es claro qué más puede hacer la política monetaria, especialmente si, como algunos temen, la inflación cae en terreno negativo. Como bien lo ha advertido el jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, los tiempos actuales son de "inusual incertidumbre".

Frente a este panorama en los países desarrollados, la buena situación económica en los países latinoamericanos debe ser motivo tanto de orgullo como de cautela. La crisis internacional no está totalmente superada y podrían regresar las perturbaciones financieras. Es un buen momento para sembrar la bonanza de ingresos de exportación y la abundancia de financiamiento externo en inversiones que ayuden a mejorar la productividad, en especial en los sectores no transables. También es un buen momento para que los gobiernos mejoren el perfil de su deuda y para que ahorren más en previsión de dificultades futuras.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?