Opinión

  • | 2008/04/11 00:00

    Panamá: cambio de estatus

    Creo que la gran apuesta de Panamá está en intentar latinizar la experiencia exitosa de Singapur en el lejano oriente y recrearla en las Américas.

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Qué grato es ver el cambio que ha dado Panamá desde las épocas del General Noriega y la mala imagen que tenía su sector financiero. Afortunadamente, los cambios políticos de los últimos años y sobre todo, la labor profesional de muchos banqueros y abogados de no aceptar dineros y clientes de dudosa procedencia, han ayudado a la misma.

Toda la sociedad panameña se ha dado cuenta de que es mejor construir para el futuro que vivir de la plata rápida. Si a esto añadimos la ampliación del canal y el boom inmobiliario, el país está en el mejor momento económico de su historia reciente.

Hay varios factores que han sentado las bases para esta mejora política y económica. Pasaré a explicar en mayor profundidad los más importantes. Inversión en infraestructura y turismo, buscando beneficiarse de la imagen creada por Costa Rica, como zona de jubilación para americanos y europeos, con la ventaja del buen clima, viviendas asequibles, buen servicio y aún buenos precios. Adicionalmente, la explotación de un turismo ecológico de primer nivel será con seguridad una fuente importante de divisas para su economía. La base que tenía el país de la época del dominio norteamericano era buena, con un sistema de saneamiento público de aguas y tratamiento de residuos muy por encima del resto de la región.

La situación sociopolítica de algunos de los países vecinos ha beneficiado claramente al sector inmobiliario, implicando que un número importante de venezolanos se haya mudado a Panamá, huyendo de la falta de seguridad de su país. Si la situación empeora en Ecuador y en Centroamérica, veremos con seguridad flujos adicionales de personas que busquen seguridad y estabilidad política, precios razonables y que por un motivo u otro no tengan acceso a mudarse a los Estados Unidos.

El proyecto de inversión en la ampliación del Canal se presupuestó inicialmente en US$5 mil millones, pero fácilmente se disparará al final, como todos los grandes proyectos públicos en América Latina. Esto va a implicar un número importante de profesionales mudándose al país en los próximos meses. Muchos de ellos ya han comenzado a hacerlo. Adicionalmente, habrá una mejora en educación de cuadros medios que no hay en el país y que en el mediano plazo ayudará a formar una clase profesional local por la simbiosis con los que vengan del exterior.

El sistema financiero se ha reforzado por las compras que hicieron HSBC del BanIstmo, y Citibank del Grupo Cuscatlán y Banco Uno. Se han visto movimientos de grupos locales fusionándose y creando nuevos bancos. Con seguridad veremos más bancos del exterior aterrizando para beneficiarse de los grandes flujos de dinero que van a entrar al país.

El mantenimiento del dólar como moneda de curso legal ha dado una estabilidad económica que reduce los riesgos de inversión en su economía. Recordemos que está vigente desde principios del Siglo XX.

Creo que la gran apuesta de Panamá está en intentar latinizar la experiencia exitosa de Singapur en el lejano oriente y recrearla en las Américas. La base la tienen claramente, al ser el centro de paso de la mayor parte del comercio que se tranza en el continente. El éxito de la zona libre puede dar paso a que multinacionales muden sus centros logísticos al Istmo, por facilidad de comunicación y transporte, profesionales de un nivel aceptable (claramente el país tiene que seguir invirtiendo en formación) y el hub aéreo que varias compañías tienen en la ciudad, en especial Copa Airlines.

El país ha estado creciendo a tasas cercanas al 10% en 2007 y con crecimiento sostenido superior al 5% por casi una década. El riesgo que tienen es que se les dispare la inflación por la alta inyección de dinero en la economía y que debe ser controlado de alguna forma por los reguladores. Los calificadores de riesgo están evaluando la posibilidad de dar a Panamá la calificación de grado de inversión que les abrirá las puertas a fuentes de financiación más barata. Pero esto último también implicará la obligación de mantener unos ratios de endeudamiento, inflación y controles regularatorios que solamente pueden beneficiar al país en el futuro.

Esperemos que los mejores pronósticos se cumplan y no se pierda la gran oportunidad que tiene el país de pasar a otra dimensión.
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