Opinión

  • | 2011/04/13 00:00

    País con petróleo

    La clave para impulsar el desarrollo del sector se ha logrado principalmente a través de un cambio fundamental en las reglas petroleras y la mejora notable en seguridad en las áreas donde están las reservas. Pero aún falta camino por recorrer.

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Las noticias con respecto a la industria de hidrocarburos en Colombia no cesan. Prácticamente todos los días aparece en los medios de comunicación una noticia relacionada con una transacción o un descubrimiento nuevo de petróleo en el país, lo que comprueba el buen momento por el que pasa el sector.

Si bien Colombia es hoy en día, en boca de la mayoría de expertos y participantes en la industria, el destino petrolero más atractivo del hemisferio occidental, la magnitud del auge petrolero no es muy conocida entre la opinión pública en general. Y las cifras y perspectivas son realmente alentadoras.

Comencemos por las reservas. Según los últimos datos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las reservas probadas de Colombia son de alrededor de 2.400 millones de barriles; pero si sumamos las reservas probables y posibles (es decir, que tienen mayor grado de incertidumbre, pero la suficiente certidumbre para que la industria tenga algo de certeza de su existencia) la cifra asciende a 11.000 millones de barriles de petróleo equivalente. Estas reservas se basan en los estudios y la prospectiva de los campos que están en producción actualmente y aquellos que están en exploración, pero todavía falta mucha área del país por explorar. Un cálculo presentado por el Ministerio de Minas y Energía recientemente en Cartagena habla de recursos potenciales (los que aún están por descubrirse) de un poco más de 54.000 millones de barriles de petróleo.

En cuanto a producción, Colombia cerró marzo con 884.000 barriles por día, y se espera llegar a 1'150.000 barriles diarios en el año 2014, además de producir 1.350 millones de pies cúbicos de gas diarios el mismo año. Con estas perspectivas de producción, el estimado del gobierno con respecto al state take (lo que la Nación recibe por concepto de regalías, dividendos e impuestos del sector) se estima en US$44.000 millones durante los próximos cuatro años.

Es claro, entonces, el potencial del país en materia petrolera. Pero dicho potencial solamente se desarrollará si se encaran con éxito los grandes retos que hoy la industria está afrontando. El primero de ellos tiene que ver con el licenciamiento ambiental. No solamente el Ministerio de Medio Ambiente se demoró en algunos casos más de un año en otorgar licencias ambientales, sino que el proceso de consulta con las comunidades afectadas puede llegar a ser tan tortuoso que algunas compañías establecidas en el país se están comenzando a preocupar por los retrasos importantes en los planes de desarrollo de sus campos. Adicionalmente, la infraestructura de transporte se quedó rezagada, y se están adelantando en este momento inversiones por alrededor de US$6.500 millones para aumentar la capacidad de los oleoductos que transportan el crudo desde el interior del país hasta la Costa Atlántica, además de incrementar la capacidad de almacenamiento del mismo. A esto se le suman inversiones por alrededor de US$7.000 millones en la expansión de la Refinería de Cartagena y la modernización de la de Barrancabermeja.

La clave para impulsar todo este desarrollo se ha logrado principalmente a través de un cambio fundamental en las reglas petroleras (creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos y el nuevo contrato petrolero, democratización de Ecopetrol) y la mejora notable en seguridad en las áreas donde están las reservas. Aún falta camino por recorrer, y es por eso importante seguir promoviendo a Colombia como un destino petrolero atractivo. Más aun teniendo en cuenta que si bien el potencial está ahí, el país no alcanza a clasificar como petrolero, pero sí como uno con petróleo.

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