Opinión

  • | 2008/04/28 00:00

    “Padre Empresario, hijo millonario y nieto mendigo?”

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Es curioso como la historia se repite, tanto en las distintas culturas y países, como a lo largo del tiempo. El dicho que encabeza mi columna de hoy existe con distintas palabras, pero el mismo significado en todos los continentes. En italia dicen “de los establos a las estrellas para volver a los establos” y en los Estados Unidos “de la manga corta a la manga corta pasando por el esmoquin” y en la India y China con distintas expresiones.

Si revisamos las familias con más recursos que encabezaban la lista de Forbes en los años cincuenta, y la comparamos con la actual, podremos ver que menos del 40% existen en la actualidad. Y si se hace un examen mas exhaustivo vemos que los que encabezan la lista son fortunas creadas en los ultimos 20 años como Bill Gates, Warrent Baffet o Carlos Slim entre muchos otros.

Una de las inquietudes que encontramos con más frecuencia los profesionales que manejamos el dinero de los mas pudientes es su preocupacion de educar adecuadamente a sus descendientes. Lamentablemente, en la mayor parte de los casos, no logran sus objetivos y encontramos que las segundas y terceras generaciones no llegan al nivel de los patriarcas creadores de la riqueza. Los motivos son muchos y continuamente se están estudiando, pero la mayor parte de los casos se debe a una falta de comunicación, de educación financiera y sobre todo, el sentimiento de tener la vida resuelta y no necesitar crear nada.

Muchas veces los padres pecamos por exceso, sin darnos cuenta del daño que estamos haciendo a nuestros hijos. Es comprensible el querer dar a los demás lo que nosotros no tuvimos y que hemos logrado alcanzar con el esfuerzo y trabajo en el tiempo, pero la realidad, en la mayor parte de los casos, es muy distinta. El dinero que no se ha sudado es muy fácil de dilapidar y estudios recientes demuestran que el 70% de los patrimonios grandes no pasan de la tercera generacion.

Con la bonanza economica que hemos vivido los últimos diez años tanto en Latinamerica como a nivel mundial, hemos visto muchas de nuestras empresas compradas por grupos multinacionales, creando unos eventos de liquidez importantisimos en nuestros países. Cuando un empresario que se ha dedicado toda su vida a trabajar en su empresa recibe una cantidad importante de dinero por la venta de la misma, no se da cuenta que puede ser el comienzo de una vida muy bonita o el de una pesadilla. Es muy difícil pasar de ser empresario a ser inversionista y hace falta un periodo de adaptación y sobre todo una muy buena asesoria para no caer en los errores que muchos otros han sufrido en el pasado.

Como en la mayor parte de los rubros, lo más importante es educar adecuadamente a las siguientes generaciones sobre el valor real del dinero, tanto para que estén preparados a administrarlo adecuadamente, como para que puedan mantener y crecer su valor en el tiempo. De las mejores experiencias que hemos tenido en nuestra actividad empresarial es la ayudar a formar a las siguientes generaciones sobre los principios basicos de una administracion ética y eficiente de un patrimonio. Al mismo tiempo, es muy importante el definir unos objetivos del grupo familiar de cómo quieren verse en el tiempo, como especificar las reglas del juego que regirásn tanto en la empresa como en la familia. Este protocolo familiar si se hace con tiempo suficiente puede poner las bases para evitar potenciales problemas entre sus miembros en el futuro.

Hemos visto que varias de las familias más reconocidas internacionalmente han tomado la decisión de donar la mayor parte de sus patrimonios a fundaciones sin fin de lucro. Uno de sus motivos principales es el de devolver a la sociedad gran parte de lo que ellos han recibido de la misma, en los paises desarrollados existe otro motivo que se refleja en los beneficios fiscales de dichas donaciones. Pero en las conversaciones con ellos la mayor parte destaca el daño que puede hacer a sus hijos y nietos el exceso de dinero en el tiempo.

No hay que generalizar y es cierto que existen muchos grupos que han formado a sus herederos adecuadamente y han conseguido que estos últimos no solo crezcan el patrimonio en el tiempo, creando valor y empleo en las sociedades en las que se encuentran, pero lamentablemente en muchos casos he visto a las familias romperse por peleas sobre el dinero. Y la realidad es, que a pesar de que se piense lo contrario, el dinero no da la felicidad (aunque a veces ayuda). Que pena es escuchar tantas veces la frase de “pobre hombre rico”.

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