Oportunidades de empresa

| 7/21/2000 12:00:00 AM

Oportunidades de empresa

Colombia tiene todo para convertirse en una potencia en call centers.

por Alvaro Uribe Velez

Usted, amigo lector, llama en Estados Unidos a reservar un tiquete aéreo y es posible que le contesten de Irlanda, aunque pueda pensar que le respondió una asistente de la aerolínea en la ciudad donde usted se encuentra. La desagregación empresarial no solamente compra servicios, sino que busca adquirirlos donde ofrezcan las mejores condiciones de calidad y precios. Y Colombia puede ser competitiva en la materia.

En el país, estos servicios empezaron a incrementarse en 1998 con los bancos extranjeros. Ya son varias las actividades que los demandan. Al pedir una cita médica a alguna de las empresas promotoras de salud, no es extraño que se tramite por medio de una compañía de teleservicios. Estas entidades son muy pocas y generan 3.000 puestos de trabajo.



Irlanda ha hecho de la actividad una industria nacional, con condiciones macroeconómicas que deben mirarse. En Estados Unidos y Canadá hay 140.000 compañías que generan 2'500.000 empleos directos, con un costo anual por puesto de teleservicios entre US$80.000 y US$90.000, mientras en Colombia vale la décima parte. Esta es una de nuestras ventajas, pero no la única. Las otras 3 son el elevado desarrollo de las telecomunicaciones, que permite el acceso fácil y confiable a las redes telefónicas del mundo, la amabilidad y el espíritu de servicio con que responde nuestro recurso humano y el buen español que logran los colombianos.



Como puede observarse, dependen de base tecnológica, solidaridad y capacitación. La solidaridad es parte de ese capital social que obliga a entender el trabajo individual como parte de una empresa que además de privada está integrada a lo colectivo y tiene compromisos con lo público. La base tecnológica y la capacitación constituyen buenos ejemplos de cómo debe operar la relación Estado-particulares para construir el ambiente mesoeconómico apropiado. Ambos son agentes del interés colectivo. El Estado tiene que contribuir con regulaciones, supervisión, buena macroeconomía, seguridad ciudadana, y los particulares, más allá de buscar ganancias, deben hacer que la actividad sea sostenible con soporte en su competitividad internacional. Para esta, la relación empresa-trabajador es esencial; de lo contrario, no se obtendrá el alto grado de atención al público, tan sensible en los teleservicios.



Con el fin de aprovechar el potencial del sector, debe insistirse en la capacitación, para mejorar el español oral y escrito, masificar el aprendizaje de otros idiomas y adentrar a los jóvenes en el manejo de la informática. La capacitación técnica es nuestro punto débil y es la revolución posible. El Estado tiene que tomar la iniciativa para corregir esta deficiencia.
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