Javier Fernández Riva

| 6/13/2003 12:00:00 AM

Opinión calificada

Coincido con el Contralor: los programas con el FMI solo sirvieron para que Colombia se endeudara más de la cuenta con el resto del mundo.

por Javier Fernández Riva

El Contralor de la República puso los puntos sobre las íes al señalar que los acuerdos con el FMI, en los que entramos desde 1999, solo sirvieron para que nos endeudáramos hasta el cuello. No me imaginaba que el doctor Antonio Hernández, que era codirector del Banco de la República cuando se firmó el acuerdo, compartiera una opinión que he expuesto con frecuencia en estas páginas.

Los medios se concentraron en los aspectos más anecdóticos de la "pelea" del Contralor con el gobierno y los puntos de fondo de su crítica devastadora quedaron un tanto opacados. Vale la pena volver sobre ellos.

Una de las cosas que documentó el doctor Hernández fue el pasmoso descache de las metas de crecimiento, déficit fiscal, deuda pública y deuda externa pactadas en los acuerdos iniciales. En 1999 se programó un crecimiento económico acumulado de 8,1% entre 1998 y 2002, y fue 1,4%. Se programó para el año 2002 un déficit fiscal de 1,3%, y fue de 3,6%. Se programó una deuda externa de 34% del PIB en 2002, y fue de 55%. Y así todo.

No fue un accidente. Descaches similares o peores, como el de Argentina, han ocurrido en muchos otros programas del FMI. Pregúntele a Stiglitz. Tampoco es algo que pueda explicarse porque "el gobierno no hizo lo suficiente en materia fiscal", la explicación usual, a posteriori, de los burócratas del FMI, como si quienes estuvieron en el gobierno fueran unos irresponsables.

No creo que fueran irresponsables, a menos que uno quisiera calificar tan duramente a los funcionarios por insistir en hacer proyecciones económicas basadas en "modelos" de identidades contables, carentes de contenido empírico, y que con frecuencia dan mensajes contrarios a la realidad y la teoría económica. Por ejemplo, que uno puede reducir el déficit fiscal aplicando políticas depresivas y subiendo las tasas de interés.

Cuando un gobierno proyecta reducir el déficit fiscal y estabilizar la relación de deuda externa a PIB, y con ese propósito ejecuta durante años programas bajo la estricta supervisión del FMI, los responsables -y que conste que no los llamo lo contrario- harían bien en examinar la posibilidad de que el modelo de proyecciones tenga una o varias piezas chuecas.

Leo que el gobierno le respondió al Contralor que los programas con el FMI sí sirvieron, pues gracias a ellos Colombia aseguró suficiente crédito externo. La réplica es divertida porque otra de las cosas importantes y ciertas que dijo el Contralor es que los acuerdos con el FMI solo sirvieron para continuar endeudándonos hasta las orejas. En ese sentido fueron un éxito indiscutible, como lo fueron en Argentina, hasta que reventó.

El presunto gran beneficio de los acuerdos con el FMI fue su mayor daño: cumpliendo las metas (continuamente renegociadas) de los acuerdos logramos obtener crédito externo para financiar todo tipo de gastos locales, reemplazando así, a un enorme costo de ingreso nacional y de independencia, la función que en tiempos de bárbaras naciones cumplía el Emisor.

Ya montados en un convenio con el FMI no podemos desmontarnos súbitamente del mismo pues sería como arrojarnos de un tren en marcha. Sin embargo, el norte de la política debe ser reducir la deuda externa usando para ello disciplina fiscal pero, también, mecanismos de financiamiento interno que sean compatibles con tasas de interés razonables. Sé que parece cosa de magia pero ¿no fue eso lo que Colombia logró durante décadas?
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