No todo es globalización

| 10/13/2000 12:00:00 AM

No todo es globalización

Algunos países no saldrán nunca del atraso con el libre comercio puro.

por Jeffery Sachs

La confusión reina en el candente debate sobre la globalización. Para algunos, la globalización es el camino a la prosperidad para los países pobres, y ciertamente así parece para Singapur, Taiwán, Corea, Chile y algunos otros que han conseguido ser más ricos en los últimos 25 años con una estrategia económica basada en el crecimiento y la participación de sus exportaciones en la economía global. Para otros, la globalización es una maldición bajo la cual los países pobres están condenados al atraso. No hay duda de que después de 20 años de programas del Banco Mundial y del FMI en Africa, esos países siguen sumergidos en la pobreza, con pocos beneficios para mostrar de todos esos programas inspirados en Washington. Entonces, ¿quién está en lo correcto en esta discusión que se ha regado por las calles de Seattle, de Washington, y ahora de Praga, durante el ciclo de las reuniones de la economía internacional en el último año?



La respuesta, por supuesto, es que la vida es más complicada que las posiciones encontradas de la globalización como panacea o maldición. Cada región del mundo enfrenta de una manera diferente los desafíos. Para algunos, la globalización es un boleto confiable al éxito; para otros, tendrá poco efecto por sí misma, puesto que las crisis sociales y económicas que golpean esos países no se puede solucionar con libre comercio o reformas de mercado solamente.



Primero, algunos países se ven fuertemente afectados por su geografía. Algunos lugares en el mundo están muy alejados del comercio internacional, piense en las montañas andinas, las regiones montañosas de Irán, Iraq, y Afganistán; los países sin mar de Africa, como Ruanda, Burundi, Burkina Faso, o las regiones sin mar de Asia Central. A estos países no les ayuda mucho la globalización. Estos países, en general, se pegan a la pobreza y al aislamiento económico. Para ellos, la globalización no es una maldición, pero difícilmente es una solución.



La globalización también hace poco para eliminar la alta incidencia de las enfermedades conectadas al clima tropical. En algunas partes de Nigeria, una persona puede ser picada por un mosquito que contagia la malaria hasta 300 veces en un año, mientras que yo soy un privilegiado, ya que ningún mosquito con malaria me picará en Boston. Los africanos sufren cerca de 500 millones de casos de malaria por año, que causan alrededor de 2 millones de muertes. La malaria puede destruir desarrollo económico y obstaculizar la inversión extranjera, tanto como la guerra o la mala gestión económica.



En segundo lugar, las estrategias de desarrollo nacional son de gran importancia. Los países que evitaron deliberadamente los mercados mundiales con el proteccionismo, perdieron espacio en los últimos 20 años. Los países que eligieron el socialismo lo arruinaron todo. El crecimiento basado en las exportaciones ha demostrado ser necesario para el desarrollo económico por la simple razón de que los países necesitan comprar la tecnología de los mercados mundiales, y solo pueden permitirse hacerlo si están generando suficientes ingresos por exportaciones.



Pero el libre comercio no es suficiente. Con el conocimiento que hoy se tiene en economía, los países que mayor éxito han tenido están basando su desarrollo no solamente en el crecimiento de la exportación sino también en importantes inversiones en ciencia y tecnología, y en una mejor educación. Una estrategia completa del desarrollo por tanto requiere una combinación de globalización con suficiente inversión pública.



Muchos de los manifestantes en el FMI, el Banco Mundial y las reuniones de la OMC han sido mal informados sobre los beneficios potenciales de los mercados mundiales, pero han estado bien sobre la participación de los políticos en la globalización. Muchos países no se están beneficiando claramente de la globalización y están cayendo en la pobreza extrema. Los manifestantes también han entendido eso, a pesar de las repetidas promesas de ayuda financiera y de la cancelación de la deuda para controlar el desastre. Los países ricos --el FMI y el Banco Mundial controlados por los países ricos-- han hecho muy poco para ayudar.



Por tanto, necesitamos una nueva estrategia para la globalización que asegure mucho más que los beneficios de la expansión de los mercados mundiales. Los países ricos deben ayudar a los países pobres para superar los problemas geográficos, ayudando a financiar una lucha importante contra el sida, la malaria y otras enfermedades infecciosas tropicales. Los países ricos pueden hacer mucho más para ayudar a los países pobres a convertirse en parte de la revolución de la tecnología de la información. También deben ayudar a los científicos y universidades de los países pobres, que serán claves para encontrar soluciones tecnológicas a los desafíos más profundos de estas enfermedades, de la baja productividad agrícola y de la degradación ambiental que enfrenta la gente más pobre del mundo. Solo US$10 por persona por año generarían US$10.000 millones en ayuda extranjera y marcarían una profunda diferencia en la calidad de vida y en los beneficios de la globalización, para la gente más pobre del mundo.
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