No financiar la guerra, sino pararla

| 3/22/2002 12:00:00 AM

No financiar la guerra, sino pararla

por Luis Eduardo Garzón

En guerra, el gasto público se dispara y hay que cubrirlo con deuda e impuestos. En este momento, el endeudamiento llega al 48% del PIB; pero si la guerra se agudiza, este llegaría al 68,4% del PIB en el 2010 y aunque desaparezca el conflicto armado, el Estado deberá seguir asumiendo gastos militares que ha adquirido durante este. También gracias a la espiral belicista estamos expuestos a tres reformas tributarias: La primera, en forma oficial y legitimada por el Estado; la Fuerza Pública que recibe recursos crecientes por vía del presupuesto nacional, los gastos militares representan hoy 3,6% del PIB. En segundo lugar, su oponente, la guerrilla, que por vía de la exigencia regional y local obliga a la estructura económica a aportarle recursos y además destruye estructura económica que debilita igualmente el desarrollo de los proyectos. Y en tercer lugar, los paramilitares que se financian también con tributos aplicados a los agentes económicos.



La guerra acaba con los negocios, las operaciones de mercado formales se minimizan y las clandestinas se multiplican. En términos pragmáticos, la literal extinción de negocios formales elimina la base de gravación sobre la cual se sostendría el financiamiento tributario de la guerra, se acaba el negocio tanto de los cacaos, como de la mediana y pequeña empresa, sea del orden sectorial que sea y seremos todavía más inviables. En un escenario de paz, el flujo de inversión privada en Colombia aumentaría cerca de 0,53 puntos del PIB y creceríamos 6% al año. Mi propuesta no está con la guerra ni relativa ni total, sino en contra. Por eso, no hablo de cómo financiarla.
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