Opinión

  • | 1998/03/16 00:00

    Negocios responsables

    Las empresas deben contribuir a los programas de excelencia de la justicia y brindar y exigir apoyo a las autoridades para actuar con vigor en la aplicación de la ley.

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A pesar de las dificultades que se enfrentan hoy en Colombia para la realización de negocios ajustados a la ética y gracias a ellas mismas, existe un crecido número de empresas comprometidas con valores morales que están trabajando seriamente por mantener una ética civil y que, debido a ello, progresan en forma evidente y permanente en su actividad económica.



Un alto nivel de ética empresarial es inseparable de un alto nivel de eficacia y de inversión en el progreso, por lo cual una estrategia de alta eficacia da los medios para una ética exigente y viceversa, como bien explica Octave Gélinier en su Etica de los Negocios.



Las prácticas empresariales se dificultan en muchos campos por el contrabando, el lavado de activos y las costumbres corruptas de pagos de coimas y comisiones. La falta de control público y la debilidad del Estado, en particular del poder judicial, son los factores que más influyen en la impunidad en la que permanecen esos delitos y, precisamente por ello, las empresas deben contribuir a los programas de excelencia de la justicia y brindar y exigir apoyo a las autoridades para actuar con vigor en la aplicación de la ley.



Son preocupantes y dañinas para la democracia y para las empresas, las maniobras de algunos empresarios y políticos que usan y abusan del Estado, al brindar apoyo irrestricto a gobernantes cuestionados por corrupción, la cual se hace más duradera cuando el corrupto detenta el poder político y los frutos de la corrupción le ayudan a mantenerlo, explica Gélinier.



Los beneficios obtenidos en los juegos de poder, las complicidades políticas y la tecnología jurídico-financiera para detener los procedimientos adversos, son graves amenazas al sistema de libre empresa y a la estructura de la sociedad.



Las empresas tienen que actuar con transparencia y valor para evitar conductas erróneas originadas por temor al escándalo, la coacción, la amenaza y otros problemas derivados de la inseguridad.



A la oferta de bienes y servicios, transparentes desde el punto de vista de la producción (sin ocupación de menores, que usen empaques y estibas de bosques plantados, que promuevan productos reciclables, que cumplan las normas ambientales, laborales...) deben agregarse compromisos de la sociedad para controlar la competencia desleal que se presenta con la oferta de productos tóxicos, adulterados, vencidos o descontinuados (medicamentos, agroquímicos, alimentos).



Siempre las empresas deben defender la dignidad absoluta de todo ser humano y actuar en consecuencia con tolerancia, autonomía de la persona y reconocimiento de la diversidad.



Todas las organizaciones empresariales tienen claras obligaciones con las colectividades locales y nacionales. La empresa debe involucrarse en acciones que mejoren y amplíen la educación y la salud, incrementen los niveles de empleo productivo y apoyen la participación de la sociedad civil por medio de organizaciones responsables.



Especial importancia tiene para Colombia y sus empresas, la lucha por rescatar el ejercicio de la política para los mejores ciudadanos, garantizando así que la democracia sea la separación de los poderes, la capacidad de reclamar ante una justicia independiente aun contra las decisiones del Estado, el derecho a controvertir las medidas y a tener un gobierno de leyes y no de hombres que cierre el paso a las "divisiones morales" y a la corrupción.



Igualmente, las empresas deben atender y apoyar las soluciones a las necesidades sociales, moviéndose hacia unos negocios y transacciones financieras más transparentes, hacia una competencia menos sangrienta y hacia una relación mucho más sana con la política y el cabildeo.



Los empresarios reconocen que sus actividades solamente pueden progresar en una sociedad democrática que resuelva civilizadamente sus controversias y en la que la equidad, la justicia social y el pluralismo permitan el florecimiento de la paz. Su participación en los procesos que busquen restablecer la paz y la concordia en Colombia resultan indispensables.



Para afianzar la paz, la actuación de las empresas tiene que darse con un sentido amplio de responsabilidad social enmarcada dentro del respeto de los derechos humanos, la eliminación de las desigualdades en la educación, la salud y el acceso sin restricciones al sistema legal, el control de riesgos para la comunidad y el compromiso con el desarrollo sostenible.



Las empresas y los empresarios tienen que someterse a una auditoría moral por parte de la sociedad en cuanto aportan al mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad, la infraestructura y el medio ambiente. De otra parte, la auditoría debe verificar la absoluta transparencia en los costos para la sociedad ligados a la actividad de la compañía, como la contaminación. Para cumplir lo anterior es indispensable que los administradores del Estado compartan y se comprometan en la vigencia de los valores de la ética empresarial.
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