Opinión

  • | 2006/11/24 00:00

    Muros a la globalización

    Poner barreras legales o físicas —como el muro de la frontera entre Estados Unidos y México— no es la solución. Se necesita inversión y creación de riqueza en los países emigrantes.

COMPARTIR

Es difícil imaginar cómo va a evolucionar el mundo en las próximas décadas. Hemos visto que las políticas intervencionistas de liberalización de mercados no siempre han llevado a la creación inmediata de riqueza y menos a su distribución, como esperaban los economistas de los principales estamentos multilaterales. Más bien, los países en donde se han aplicado intensos procesos de privatización, han estado inmersos posteriormente en severas crisis económicas y políticas.

En los últimos años, estamos viendo dos modelos de crecimiento diferenciados entre lo que se ha aplicado en el Oriente y las políticas que se están desarrollando en América Latina. Si analizamos los factores de crecimiento de China, India, Corea y, en general, de los llamados "Tigres", veremos que una parte muy importante de su impulso ha sido la liberalización de la inversión directa en capital en sus países, al tiempo que impulsaban una economía enfocada a la exportación tanto de productos (China), como de servicios (India, con la proliferación de sus "call centers" y otros modelos de maquila). La realidad es que todo ello ha producido un efecto de creación de riqueza que ha llevado a millones de personas a pasar de la extrema pobreza a un aumento del consumo y a la creación de demanda interna. Este proceso va a producir que en el medio plazo, se vaya sustituyendo la demanda externa por la interna y poder continuar con su expansión económica.

Por el otro lado, las políticas que se aplicaron en América Latina, por un motivo u otro, y salvo la excepción de Chile, prácticamente no han producido en el corto plazo esa salida de la pobreza que sí se produjo en Asia. Intentemos analizar varios de los puntos que han incidido en esto. En mi opinión, los modelos de privatizaciones de empresas han sido positivos y deben seguir adelante, porque lamentablemente la empresa pública no ha sabido hacerlo eficientemente en el pasado. Al mismo tiempo, se deben fortalecer los sectores en los que realmente hay una ventaja competitiva tanto por acceso a materias primas agrícolas y minerales, como por experiencia, conocimiento y tradición. Pero se debe tener libre acceso a los mercados para colocar esos productos. Es muy difícil pedir una integración de las economías globales, con un libre acceso al movimiento de mercancías, cuando los países desarrollados están subsidiando la producción de bienes agrícolas, que son la principal fuente de exportación de los más necesitados. Los tratados de libre comercio a largo plazo van a beneficiar a todos, pero la única forma de que funcionen, es que se hagan por etapas e intentando ayudar al que tiene menos capacidad de producción, hasta que haya podido desarrollarla. Tanto la Unión Europea, como Estados Unidos han aplicado una política sesgada en este sentido.

En el pasado, los movimientos migratorios ayudaron tanto a Estados Unidos, como van a ayudar a Europa, a mantener la oferta de mano de obra necesaria para seguir creciendo de forma sostenida. Poner barreras legales o físicas, como el muro de la frontera entre Estados Unidos y México, no es la solución. La única forma de frenar ese movimiento es mediante la inversión y la creación de riqueza en los países emigrantes. La región se está polarizando entre economías que apoyan el libre mercado, con gobiernos de corte social, pero liberal, y países con gobiernos populistas que están desestabilizando la región, no invirtiendo las riquezas actuales en el desarrollo futuro de sus pueblos y peor todavía, comenzando una espiral armamentista que va a drenar recursos que deberían ir a inversión, sanidad y educación.

Las reflexiones de Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía y asesor económico en la administración Clinton, pueden servir como epílogo de este artículo. Stiglitz considera que las pasadas experiencias negativas con la globalización no significan que no vaya a funcionar en el futuro. Se debe seguir buscando, por tanto, la creación de riqueza, pero sobre todo, intentando la eliminación de las bolsas de pobreza que son las que están frenando el desarrollo ordenado de estas economías y provocando la existencia de líderes mesiánicos que en realidad buscan más sus intereses personales que los de aquellos por los que pelean.

Santiago Ulloa, CEO, TBK Investments, Inc.

sulloa@tbkinvestments.com
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?