Morfología electoral

| 12/7/2000 12:00:00 AM

Morfología electoral

Las encuestas no determinan la intención de voto.

por Jorge Alberto Londoño

La pasada contienda electoral para alcaldes deja una serie de aprendizajes y lecciones, en términos de encuestas y de mercadeo político, que quiero compartir con ustedes en esta ocasión. Nuestra firma, Invamer-Gallup, tuvo la oportunidad de ser contratada por varios medios de comunicación durante los dos meses previos a las elecciones, para llevar a cabo el seguimiento de la intención de voto para las alcaldías de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. A raíz de las tendencias que mostró cada ciudad, afloran un conjunto de conclusiones bastante interesantes.



En las gráficas se puede observar el comportamiento que tuvo el electorado en cada ciudad. En Bogotá empezó ganando María Emma pero terminó ganando Mockus con una tendencia lineal recta. En Medellín comenzó ganando Naranjo pero terminó ganando Pérez con una tendencia curva exponencial. En Cali siempre estuvo ganando Rodríguez con una tendencia plana y en Barranquilla Caiaffa siempre estuvo adelante pero con Honisberg recortando terreno paulatinamente en tendencia lineal recta. En resumen, dos de los candidatos que empezaron ganando finalmente perdieron, y los otros dos que empezaron ganando finalmente lo hicieron. Lo anterior nos permitiría concluir:



1. Que empezar ganando la carrera para unas elecciones no significa que el candidato vaya a ganar ni que vaya a perder. El triunfo no necesariamente depende del orden de salida. Depende de las propuestas que haga o de qué represente cada candidato y el electorado está pendiente hasta el último día para escucharlas. Es decir, como en los partidos de fútbol, la carrera dura hasta el día de las elecciones y el que se duerma ocho días antes, pierde.



2. Las elecciones con tendencias lineales (Bogotá, Cali y Barranquilla) son "pan comido" para los pronósticos de las firmas encuestadoras. Su gran reto es acertar en las elecciones con tendencia exponencial curva (como Medellín). Por tanto, para evitar desaciertos, deben hacer sus últimas encuestas máximo 2 ó 3 días antes de elecciones. En el caso de Medellín, prácticamente todas las empresas que no hicieron trabajo de campo durante la última semana se equivocaron en sus pronósticos.



3. Las encuestas no determinan la intención final de voto y, por tanto, no son herramientas efectivas de marketing político. Si determinaran la intención de voto, María Emma en Bogotá y Naranjo en Medellín no habrían perdido. Por tanto, los candidatos no deben gastar plata en encuestas para hacer campañas publicitarias (sí para orientar su estrategia) y las leyes colombianas no deben preocuparse en restringir el período de divulgación de encuestas, ya que influyen el comportamiento del elector muchísimo menos de lo que se piensa.
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