Opinión

  • | 2009/06/12 00:00

    Momento de esperanza

    Las grandes crisis crean oportunidades, hay que saber encontrarlas, pero también analizarlas. En mi opinión, el mayor riesgo hoy en día es no hacer nada.

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Ya han pasado casi dos años desde el comienzo de la crisis actual y se han usado ríos de tinta para intentar encontrar razones para la misma. Lo importante de dicho análisis es aprender para no cometer los mismos errores. Pero en este momento debemos ser positivos, y hoy en día si tuviese que definir la fase en que nos encontramos, sería el comienzo del final de la crisis.

Las malas noticias de pérdidas de 'apenas' 350.000 empleos en el último mes en los Estados Unidos se celebran, y datos de crecimiento negativo (pero mejor de lo esperado) hacen subir los mercados financieros. Todos estamos cansados de la incertidumbre pasada, y las expectativas de ver luz al final del túnel nos dan esperanza.

Siempre hemos comentado que los mercados financieros se mueven por análisis de datos futuros, y lo que se espera de los mismos. Así como a lo largo de 2008 todo el cielo se veía negro, y se pensaba que la tormenta nunca iba a pasar, la sicología de los agentes económicos está tomando un rumbo diferente y cada día lo vamos a notar más.

Analizando la recuperación de los activos financieros en los últimos meses, vemos que las bolsas de países desarrollados han subido más de un 30% desde sus mínimos de principios de marzo de 2009. Si miramos lo que han hecho los mercados emergentes, vemos subidas superiores al 50% desde principio del año, y en algunos casos al 100% desde fin de febrero en China, India, Rusia y Brasil. Sorprendentemente, el índice que más está subiendo a nivel mundial es el peruano, apoyado por la recuperación de los precios de los minerales y por la buena salud financiera de sus finanzas públicas.

Otros de los grandes ganadores han sido los instrumentos de renta fija que, siendo teóricamente más seguros, habían caído muy fuerte a lo largo de 2008. Principalmente por la crisis bancaria y sus repercusiones sobre los préstamos a las empresas. Y, por último, destacar la gran subida que ha tenido el petróleo, junto al resto de los commodities por las expectativas de recuperación económica y de que suba la demanda para la producción de bienes en todo el mundo. Es posible que en el corto plazo el precio del crudo pueda bajar algo, ya que está apoyado, de nuevo, por posiciones especulativas que pueden dar la vuelta fácilmente. Un precio más bajo ayudaría a una recuperación mucho más sólida, sin los fantasmas de la inflación rondando.

Lo razonable sería una toma de ganancias y que bajasen algo todos estos instrumentos que se han disparado los últimos tres meses. Sin embargo, hablando tanto con inversionistas institucionales, como con particulares de alto nivel, nos damos cuenta que la mayor parte de ellos se ha perdido el rally. A lo largo del ejercicio anterior, muchos vendieron y no se creyeron que la economía se podía recuperar en el corto plazo. Las posiciones de liquidez, por el miedo de la crisis, son enormes, y han estado esperando una caída de precios para entrar al mercado. Mi gran duda, es si ese recorte vendrá y la magnitud del mismo. Hay tanto dinero esperando (con un coste de oportunidad muy grande, ya que los depósitos bancarios prácticamente no pagan nada), que es posible que los mercados sigan subiendo aunque sea a un ritmo más lento.

Todo está en función de las valoraciones, ya que si vemos valores reales, la mayor parte de las bolsas está muy por debajo de sus máximos de hace dos años. Sin embargo hay que entender que las empresas están ganando mucho menos, y que van a tardar tiempo en hacerlo. También hay que tener en cuenta el alto apalancamiento que existió en los picos del mercado, que ya se ha eliminado.

Mis grandes dudas en este momento son las siguientes: ¿van los gobiernos, especialmente el americano, a poder gestionar eficientemente las compañías en las que ahora son los accionistas principales? ¿Cómo van a hacer para poder pagar las grandes emisiones de deuda que han colocado para financiar la salida de la crisis? ¿Cómo afectará esto a los mercados financieros, a las monedas, a los tipos de interés? ¿Tendremos inflación, o algo peor, deflación?

El poder responder de una forma u otra a estas preguntas va a definir claramente cómo se va a colocar un inversionista para los próximos años. Las grandes crisis crean oportunidades, hay que saber encontrarlas, pero también analizarlas y decidir si el riesgo que implican es para uno o no. En mi opinión, el mayor riesgo hoy en día es no hacer nada, pero el tiempo nos lo dirá…

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