Opinión

  • | 2006/05/12 00:00

    Modelo económico: el futuro de la región

    América Latina puede alinearse con las políticas socialdemócratas de Chile y Brasil, o con el eje socialista radical de Cuba-Venezuela-Bolivia. Esto influirá en el crecimiento y la inversión.

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En los últimos días no hemos dejado de recibir noticias alarmantes en la región. Desde alineamientos de algunos candidatos presidenciales con los gobiernos de tinte más populista, hasta anuncios de nacionalizaciones en la línea de los gobiernos socialistas del siglo pasado.

No ha dejado de sorprender el anuncio por parte de Evo Morales, presidente de Bolivia, de la nacionalización de los hidrocarburos y de sus yacimientos. Lo había avisado en su campaña electoral, pero las grandes multinacionales esperaban que el decreto fuese más tardío y con un tono mucho más suave. La realidad es que se ha producido a los pocos meses de salir elegido y va dirigido a tomar el control total de las fuentes de generación de energía. El mensaje está claro, o se acatan sus términos o las multinacionales se van a invertir a otra parte. Eso mismo lo hemos visto, con diferentes matices, en Venezuela, donde se están renegociando los acuerdos entre las compañías extractoras de petróleo y el gobierno. También se ha vivido una experiencia similar en Argentina donde el Estado ha retomado la propiedad de Aguas Argentinas, perteneciente a un consorcio hispano francés, al no estar de acuerdo con su manejo. El gobierno del presidente Néstor Kirchner les exigía seguir con sus programas de inversión, aunque fuese a pérdidas para los inversionistas, pero se negaba a revisar las tarifas después de la devaluación.

Estamos en un año electoral en México, Colombia y vamos para la segunda vuelta en Perú. La lucha que se está produciendo en América Latina es sobre dos modelos políticos y económicos totalmente opuestos. Si se produce un alineamiento con las políticas socialdemócratas de Chile y Brasil, la región seguirá con inversión extranjera, redistribución de riqueza y crecimiento económico sostenido. Si se va hacia un modelo de línea socialista radical como el eje Cuba-Venezuela-Bolivia, podremos ver nacionalizaciones de empresas, salida de inversión extranjera y a largo plazo, decrecimiento sostenido de sus economías.

Nadie pone en duda que hace falta que la riqueza que se crea llegue a todos los contribuyentes. Es importante que se pueda reducir la pobreza en la región, pero como hemos visto en China, Corea y la mayor parte de los países del sudeste asiático, cuando se produce apertura económica y hay flujos comerciales y de inversión importantes, al final las economías crecen y los estratos más bajos pueden salir adelante. Solamente en China e India más de 200 millones de personas han pasado de la economía de subsistencia a ser consumidoras.

Socialmente, está claro que hay que intentar por todos los medios mejorar el nivel de vida de nuestros pueblos, pero incluso por un interés puramente económico, se debería lograr. Regularizar y conseguir que más ciudadanos consuman, ayuda al crecimiento global del país, a la recaudación de más impuestos, a la mejora de los resultados de los inversionistas y a largo plazo a que haya más fondos destinados a educación e inversión pública en infraestructuras. Esto último puede marcar la diferencia entre ser receptor de inversiones o provocar que ellas se vayan a países mejor preparados.

Latinoamérica ha estado creciendo en los últimos años a tasas muy altas, debido a los altos precios de las materias primas, tanto minerales y energéticas como agrícolas. Pero la realidad es que la mayor parte de los márgenes relacionados con esos productos se ha quedado fuera de la región. El motivo es claro, no se les ha dado valor añadido internamente, sino que se han exportado para producción en el exterior. Si solamente se extraen los recursos naturales sin invertir en su utilización, se estará produciendo riqueza hoy, pero totalmente volátil ya que estará sujeta a factores de demanda externa sobre los que no tendremos control. La solución puede estar en la utilización de todos los excedentes de reservas que se están produciendo en crear un gran fondo de inversión que tenga tres objetivos: el primero, servir de reserva para cuando los precios bajen; el segundo, ir eliminando la deuda externa que consume gran parte de los recursos en intereses y el tercero, para invertir en educación, infraestructuras e investigación y desarrollo para poner bases sólidas a las inversiones futuras.

Todo esto solamente se podrá dar sobre sistemas en los cuales la seguridad jurídica prime sobre todas las cosas, cuyas reglas de juego no cambien con los diferentes "iluminados" que lleguen al poder y en los cuales realmente haya transparencia y honestidad. La historia existe para aprender de ella y debemos recordar que las dictaduras y los populismos nunca han solucionado los problemas económicos y sociales de los países, sino que los han agravado.



* Santiago Ulloa

CEO, TBK Investments, Inc.

sulloa@tbkinvestments.com
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