Luis Fernando Andrade

| 5/31/2002 12:00:00 AM

Microlecciones para América Latina

No es suficiente crear un clima de estabilidad macroeconómica, es necesario también eliminar barreras microeconómicas que impiden alcanzar niveles de crecimiento sostenido.

por Luis Fernando Andrade

Durante la década del 90, Latinoamérica mostró progresos significativos en manejo macroeconómico. Sin embargo, estos esfuerzos parecen haber sido superficiales. México y Brasil, las economías más importantes del hemisferio, han pasado de una crisis a otra, sin alcanzar niveles de crecimiento sostenido. Nuestro país está en una situación similar. A pesar de la estabilización de la inflación y de la tasa de cambio, no da señales de crecimiento acelerado.



Una adecuada administración macroeconómica es clave para que una economía logre incrementos sostenidos de su productividad, el factor determinante de crecimiento y generación de riqueza. La estabilidad de políticas fiscales y monetarias permite la reducción de tasas de interés, genera confianza en los inversionistas y ayuda a las compañías a aumentar su productividad. Sin embargo, esto no es suficiente.



Un estudio elaborado por McKinsey muestra marcadas diferencias de desempeño en productividad entre sectores industriales de un mismo país, e incluso dentro de una misma industria, bajo condiciones macroeconómicas iguales. Esto sugiere que hay otros factores que restringen la capacidad de las compañías para mejorar sus niveles de productividad y, por tanto, su competitividad. Por ejemplo, en Brasil, la industria avícola tiene el 80% de la productividad de la de Estados Unidos. Sin embargo, en leche solo tiene el 10% de la productividad de los estadounidenses.



El caso argentino muestra fenómenos similares. No hay duda de que el colapso argentino fue causado principalmente por el mal manejo de las finanzas públicas. Pero los problemas microeconómicos también impidieron que mejorara la productividad de algunos de los principales sectores de la economía.



En 1991, además de atar el peso al dólar, Argentina levantó los controles a los movimientos de capitales y se embarcó en un agresivo plan de privatización. Esto generó una eliminación casi virtual de la inflación y una caída de las tasas de interés. El déficit fiscal y la deuda externa bajaron a niveles manejables.



Entre 1993 y 1997, antes del colapso, se vieron grandes diferencias en los aumentos de productividad. La construcción y el comercio al detal, que no eliminaron los factores que disminuyen la productividad, tuvieron muy poco progreso. Los sectores que sí los eliminaron registraron grandes crecimientos.



Entender esta lección es clave para asegurar el éxito del programa económico del próximo gobierno. Para asegurar la estabilidad macroeconómica será necesario hacer un ajuste fiscal serio de una vez por todas, pero también serán necesarias reformas que ataquen los problemas microeconómicos en cada sector. A continuación, se presentan tres ejemplos:



1. Servicios públicos. Las inversiones en mejoras de calidad, productividad y nuevos servicios están amenazadas por los bajos niveles de rentabilidad de la mayoría de las empresas del sector, consecuencia de problemas en el marco regulatorio y de la mala gestión por parte del Estado.



2. Sector financiero. Está lleno de regulaciones mal concebidas y que limitan su crecimiento. Sin embargo, la mayor amenaza está en la financiación de vivienda por causa de las fallas y la inestabilidad del marco regulatorio, así como de la incapacidad del sistema judicial para resolver rápidamente los casos de deudores morosos.



3. Comercio. La inversión y el crecimiento del sector "formal", que paga IVA e impuestos de nómina por sus empleados, están amenazados por la inequidad que representa competir con comercios que no lo hacen. Esto es un problema para quienes operan legalmente y sus empleados, y para el Estado que no recibe impuestos.



Resolver problemas microeconómicos sectoriales no es fácil. Pero, si no se resuelven, no vamos a poder retomar el sendero de crecimiento sostenible.
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