Miami Blues

| 8/17/2001 12:00:00 AM

Miami Blues

"Prefiero una tumba en Colombia a la celaduría del Parrot Jungle".

por Armando Botín

Para el cumpleaños de Bogotá... Feliz cumpleaños Bogotá.



Cuando esta ciudad cumpla quinientos años, como vamos, ninguno de nosotros va a estar por acá. Todos estaremos muertos o en Kendall, que es mucho peor que estar muerto.



Estaremos parados en la ocho calle, o en la doce calle, o en cualquier calle del South West, cargados de nostalgia, tomando Pony Malta con Choco Ramo y acordándonos de Woodstock en el Americano y de Bangladesh en el Radio City.



Estaremos contándoles a adolescentes sin historia de cuando nos parábamos en la 57 a ver entrar al Campín a Rafael Antonio Niño, el niño de Cucaita, como primer novato ganador de la vuelta a Colombia. Nada hará sentido. Para nadie haremos sentido.



Nos trataremos de acordar cómo se llamaba el que vendía discos en las casetas de la 19, cuando uno se devolvía a la casa en Usaquén-San Cristóbal con lo imposible, con Stop Making Sense, lo último de Talking Heads. Del Hammersmith Palace en Londres a la 19 con séptima sin escalas.



Estaré manejando un Buick Skylark 73 y llevando dos paraguayas gordas y ricas de Bal Harbor al Fontainebleau. Les diré que así como me ven, ellas ni siquiera se imaginan yo quién era. Nada más y nada menos que una figura mítica de los picaditos del Park Way de la Soledad. Ellas, asustadas, me pedirán que las deje bajar. Yo seguiré hablando solo por Collins.



Nos sentaremos al frente de piscinas verdosas a medio llenar a comer Herpos, Super Cocos y Bonfruits melcochudos. Tendremos la certeza de que no nos va a matar un coma diabético, sino la tristeza de haberlo destruido todo.



Le pediré a Julito, uno de los pocos triunfadores del lugar, que me cuente ¿cómo era el Unicornio, cómo era la entrada al Latino Piano Bar y que si se acuerda de las señoritas del Bambuco de la 92 que le ponían a uno los discos y siempre los rayaban? ¿Que si se acuerda del teatro del Lago, de las Kist de Uva y de la Banda Nueva? Seguro ni me querrá hablar. En la FM hablan los ministros. Ya no habrá ministros.



Mentiras, cuando esta ciudad cumpla todos esos años, aquí estaremos los sobrevivientes de mil batallas; aquellos fieles a las paletas de droguería; los dueños de los afiches de Raquel Welch de Memorabilia. Aquí estaremos listos a celebrar el cumpleaños de una ciudad que tan solo recuperando su pasado volverá a tener futuro. Aquí estaremos los que preferimos una tumba en Colombia a la celaduría del Parrot Jungle.



(Antes de que me cuelguen el artículo, quiero decirles que, aunque no parezca, esto sí es economía. En el fondo, el tema era sobre las transferencias de la cuenta corriente en la balanza de pagos asociado a fenómenos migratorios. O, para hacerlo más MBA, el tema era marcas y baby boomers. La pura verdad es que es un artículo de microeconomía sobre los bienes Giffen. En Irlanda eran las papas. En Colombia es la nostalgia. Nostalgia de demanda con pendiente positiva. Nostalgia de solución de esquina. Hay que defender la nostalgia. A cualquier precio).
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