Opinión

  • | 2006/02/01 00:00

    Megatiendas

    Cinco grandes tendencias van a ser determinantes en la definición de estrategias de negocios*.

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La importancia de desarrollar excelentes capacidades de ejecución ha sido un tema muy discutido en tiempos recientes en foros sobre administración de empresas. En este contexto, se le ha venido restando énfasis a la importancia de desarrollar estrategias ganadoras.

Sin embargo, sabemos que la estrategia de negocios es fundamental. La selección de productos, mercados, segmentos, geografías y tecnologías es un elemento crítico para lograr un desempeño saludable en el largo plazo. Las empresas que toman las decisiones correctas navegan con el viento a favor. Las que se equivocan tienen que nadar contra la corriente.

Pero, ¿cuáles van a ser los vientos predominantes en las próximas décadas en el mercado mundial? En McKinsey & Co. creemos que habrá cinco megatendencias determinantes.

1. Desplazamiento de los centros de actividad económica En el mundo está ocurriendo un desplazamiento masivo de la actividad económica, no solo entre regiones sino dentro de ellas. Esto está ocurriendo como resultado de la liberalización de las economías, el desarrollo de los mercados de capitales, avances tecnológicos y cambios demográficos.

Por ejemplo, hoy Europa representa un poco más del 30% de la actividad económica mundial, mientras que Asia, excluyendo a Japón, solo representa el 13%, o sea, un tercio de la actividad europea. Sin embargo, en 20 años estas dos regiones tendrán la misma importancia económica. Estados Unidos continuará siendo el líder, pero tendrá importantes desplazamientos dentro de su territorio.

2. La base de consumidores tendrá una gran expansión Más de 1.000 millones de consumidores entrarán a participar del mercado global en los próximos 10 años, en la medida en que el crecimiento en los países en desarrollo permite que más hogares pasen el umbral de US$5.000 en ingresos por hogar (casi $1 millón por mes). En ese punto las personas comienzan a gastar en bienes de consumo discrecionales. Para el año 2015 se estima que el poder de consumo en países en desarrollo aumentará de US$4 a US$9 billones, o sea, al nivel actual de Europa. En Colombia, si se mantiene el ritmo de crecimiento económico alcanzado en 2005, también veremos una gran expansión en la base de consumidores. Entre los países desarrollados también habrá grandes cambios en la base y tipo de consumidores. Por ejemplo, en Estados Unidos la población de origen hispano tendrá una capacidad de consumo equivalente a 60% del mercado chino.

3. La conectividad tecnológica cambiará la forma en que vivimos La tecnología cambiará cada vez más nuestro comportamiento. Más de 2.000 millones de personas tienen hoy teléfonos móviles. Actualmente, se envían más de 9 millones de millones de correos electrónicos al año. Esto está llevando a que se creen comunidades antes separadas por distancias geográficas, y que cada vez operemos más en tiempo real. Un dato curioso para ilustrar los cambios que se avecinan: de las parejas que se casaron en Estados Unidos en el año 2005, el 12% se conoció por internet.

4. El mercado laboral se globalizará La transformación de las economías hacia industrias intensivas en conocimiento dejará en evidencia la falta de profesionales capacitados en las economías desarrolladas. Sin embargo, la tecnología va a permitir que se integren a ese mercado laboral los 33 millones de profesionales recién graduados de las universidades de los países en vías de desarrollo, los cuales representan el doble de los recién graduados en países desarrollados.

Para muchas empresas multinacionales será tan importante su estrategia de adquisición de talento en estos países como lo es hoy la adquisición de insumos para producción. Por cierto, esta es una gran oportunidad para Colombia. Si educamos los profesionales que requiere la economía moderna, con suficiente conocimiento del idioma inglés, podremos atraer la generación de valor de las multinacionales hacia nuestro país.

5. El comportamiento de las empresas será cada vez más vigilado El la medida en que las empresas amplíen su alcance geográfico, aumenten su autonomía en relación con los gobiernos nacionales, y la problemática ambiental se agrave, las sospechas sobre las grandes empresas van a aumentar. No es realista esperar que la población ame a las grandes empresas. Sin embargo, sí es posible asegurar que se aprecie su contribución. Las grandes empresas tendrán que hacer mayores esfuerzos en comunicar los beneficios que generan a la sociedad y aumentar sus contribuciones al bienestar social si quieren evitar regulaciones punitivas.

* Basado en el artículo de Ian Davies, "Plot your course for the new world", publicado el pasado 13 de enero en The Financial Times.
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