Más impuestos para todos los colombianos

| 2/2/2001 12:00:00 AM

Más impuestos para todos los colombianos

Efectos de la reforma tributaria en el sector financiero, los asalariados, trabajadores independientes, inversionistas e importadores.

por Jaime Bueno Miranda

La reciente reforma tributaria, Ley 633 de 2000, si bien no configura una reforma estructural al régimen fiscal, sí introdujo cambios puntuales que definitivamente afectan a todos los sectores.



De las medidas aprobadas, vale la pena resaltar algunos aspectos importantes que inciden directamente en el sector financiero, los asalariados, los empleados, los trabajadores independientes, los inversionistas y los importadores.



1. Sector financiero



El Congreso de la República, atendiendo la situación del sector financiero y los requerimientos del mismo, lo cual ameritó la publicación en este medio del artículo "S.O.S. al sector financiero", por parte de KPMG, autorizó la deducibilidad de algunos gastos reflejados en los balances de las entidades que conforman el sector financiero, lo cual se traduce en una significativa atenuación del impacto fiscal.



Así, a partir del año gravable 2000, son deducibles la provisión individual de cartera de créditos y la provisión de coeficiente de riesgo realizadas durante el respectivo año gravable.



Será también deducible la provisión de bienes recibidos en dación en pago y las provisiones sobre contratos de leasing realizadas durante el respectivo año gravable; las provisiones en comento serían deducibles en un 20% por el año 2000, en un 40% por el año 2001, en un 60% por el año 2002, en el 80% por el año 2003 y en un 100% a partir del año 2004.



De otra parte, se incentiva la percepción de recursos por parte del sector financiero, mediante el estímulo al ahorro en las cuentas de Ahorro para el Fomento de la Construcción (AFC), que se traduce en liberar de retención en la fuente los ingresos que se destinen a tal propósito, independientemente de que el retiro se produzca antes de los cinco (5) años, como se encuentra previsto en la reforma tributaria anterior, a condición de que los retiros se destinen a adquisición de vivienda.



Ahora bien, fundamentados en la simplicidad del recaudo, la generalidad de su afectación y los bajos índices de evasión, se creó como nuevo impuesto de carácter permanente, el Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF) equivalente al 3 x 1.000, el cual comprende como sujetos pasivos a todos los usuarios del sistema financiero e implica para bancos, corporaciones y el Banco de la República, la responsabilidad de su retención y recaudo.



El impuesto es de carácter instantáneo y su base gravable se encuentra integrada por el valor total de la transacción financiera mediante la cual se disponga de recursos de cuentas de ahorro, corrientes o de depósito, independientemente de que se efectúe por cajeros, tarjeta, puntos de pago, por medio de la utilización del saldo positivo de las tarjetas de crédito.



Parece que fue el Gravamen a los Movimientos Financieros el objetivo primordial de la reforma en tanto que es un impuesto que se causa y se paga en forma inmediata y que por esa misma razón le garantiza al Estado el recaudo de una porción importante de los recursos que necesita.



2. Asalariados



Adicionalmente al beneficio de exonerar de retención en la fuente hasta el 30% de los ingresos que se destinen al ahorro en las cuentas AFC (Ahorro para el Fomento de la Construcción), sin sujeción a permanencia alguna, a condición de que el retiro se produzca para compra de vivienda, previene la Ley de Reforma Tributaria que la disposición de recursos en cuentas de ahorro para la financiación de vivienda estará exenta del gravamen a los movimientos financieros en un porcentaje anual equivalente al cincuenta por ciento (50%) del salario mínimo legal vigente.



Así también, declara exentos los retiros efectuados en cuentas de ahorro especial que los pensionados abran para depositar el valor de sus mesadas pensionales y hasta el monto de las mismas, cuando estas sean equivalentes a dos salarios mínimos o menos.



3. Trabajadores independientes



El afán de recaudo también tocó al sector de los trabajadores independientes, determinando como contribuyentes del régimen común a los comerciantes o minoristas con ingresos brutos mayores a $42 millones, lo cual vincula a este régimen a un número mayor de contribuyentes, con las responsabilidades que esto implica, como facturar, cobrar el IVA y presentar declaración por tal concepto.



Inclusive la ley presume de derecho, sin lugar a probar lo contrario, que el contribuyente deja de pertenecer al régimen simplificado, cuando cumple ciertas condiciones elementales de operación durante el año anterior, como haber efectuado un monto de consignaciones equivalente a $70 millones o tener a su servicio más de 8 trabajadores o ser propietario del local, oficina o negocio, salvo que corresponda a su vivienda, lo cual implicará una mayor cobertura del sistema impositivo común en materia de impuesto sobre las ventas.



4. Inversionistas



A partir del 1° de enero del año gravable 2001, únicamente se considera ingreso no constitutivo de renta ni ganancia ocasional, la utilidad en la enajenación de acciones inscritas en Bolsa de Valores Colombiana, cuyo titular sea un mismo beneficiario real, siempre y cuando la respectiva enajenación no supere un diez por ciento (10%) de las acciones en circulación de la sociedad, independientemente del índice de bursatilidad de las mismas, lo cual constituía el factor determinante para este beneficio al amparo de la anterior regulación.



5. Importadores



Por último, vale señalar para los importadores la inclusión de una "Tasa Especial" en materia aduanera, equivalente al 1,2 % del valor FOB de las mercancías salvo para las importaciones efectuadas al amparo del Plan Vallejo, o provenientes de México y Bolivia, países con los cuales Colombia ha suscrito acuerdos de libre comercio y tienen tratamiento recíproco en esta materia.



Nótese cómo la reforma tributaria no refleja una verdadera reestructuración al sistema impositivo, que tenga en cuenta los principios de progresividad y equidad del tributo; más bien fue aprobada como una respuesta corta y una salida estrecha a problemas coyunturales del Estado. Esperemos que las medidas coadyuven aunque sea en parte a solucionar el déficit fiscal y que los recursos que se arbitren sean optimizados y manejados eficientemente.
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