Opinión

  • | 1994/10/01 00:00

    Márgenes sin techo

    Los márgenes de intermediación son altos en Colombia, pero ello no es el único factor que contribuye a encarecer el crédito.

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Los altos márgenes de intermediación de los bancos en Latinoamérica contribuyen de modo significativo a elevar el costo del crédito. Para tomar un caso extremo, la banca argentina presenta márgenes que, a pesar de haber disminuido después de cuatro años de estabilización macroeconómica exitosa, todavía se aproximan a los quince puntos porcentuales. Los márgenes en Colombia son algo menores, promediando cerca de diez puntos, y sin presentar ninguna tendencia al alza o a la baja, como se muestra en la gráfica. Ambos están lejos de los márgenes en países avanzados, los cuales pueden alcanzar alrededor de cinco puntos. En América Latina, Chile es el único

país que demuestra una eficiencia comparable a los países avanzados.

¿Qué explica los altos márgenes de intermediación? La forma convencional de analizar los márgenes consiste en distribuir el margen entre costos de intermediación y margen neto. Bajo esta óptica, los altos márgenes se atribuyen a baja productividad física en la producción bancaria, a altos precios de insumos (incluido un alto costo del capital), a altos riesgos de recuperación de cartera, a impuestos que gravan la intermediación (como el encaje requerido sobre depósitos), y/o al aprovechamiento de poder monopólico en el otorgamiento de crédito. Para los bancos, los diferentes clientes pueden presentar perfiles particulares respecto de los determinantes de los dos componentes del margen.

El desempeño de los costos de intermediación en Latinoamérica es generalmente desfavorable, debido principalmente a deficiencias en productividad. En Colombia, los costos de intermediación ascienden a cerca de 6% o 7% puntos porcentuales sobre el total de activos, más bajos que en, por ejemplo, Argentina y Brasil, pero más altos que en muchos otros países en vía de desarrollo. Por lo demás, la menor productividad no está compensada por mayores niveles de calidad de servicio, que podrían derivarse de los mayores niveles de empleo que se registran en la banca latinoamericana. En realidad, la calidad del servicio de la banca en Latinoamérica es menor a los estándares internacionales.

El margen neto (es decir, después de sustraídos los costos), de unos tres puntos porcentuales en Colombia, está constituido por utilidades esperadas y por las pérdidas de cartera previstas o margen de riesgo. Por ejemplo, el margen neto y la relación de apalancamiento de diez a uno permitió una rentabilidad sobre el capital cercana a 20% en 1992, similar a tasas observadas en otros países latinoamericanos. Estas exceden las normalmente arrojadas por bancos de países desarrollados. En alguna medida, la alta rentabilidad responde al componente del llamado riesgo-país. Sin embargo, no puede descartarse la presencia de algún margen atribuible al poder monopólico, particularmente en países como Colombia, donde la concentración de la banca es elevada.

Las altas tasas de interés de mercado en Latinoamérica obedecen no solamente a los altos márgenes de intermediación, sino también a los elevados márgenes del costo de fondos doméstico en relación con el costo de fondos en países avanzados. En Colombia, por ejemplo, el equivalente en dólares del costo de captación ascendió a 12% en 1993, mucho más alto que la tasa de interés sobre los bonos de tesorería (3%) emitidos por los Estados Unidos. Los márgenes de captación de fondos son atribuibles en términos generales al riesgo-país y a la falta de confianza o credibilidad que merezcan las políticas de estabilización. Las bajas tasas de interés en Chile obedecen no solamente a la mayor eficiencia bancaria sino también a la sólida política económica, que reduce el riesgo país e incrementa la confianza del público en el curso de las variables macroeconómicas.

Para lograr márgenes de intermediación menores, la mira debe estar puesta sobre los costos de intermediación. Las armas posibles incluyen medidas encaminadas a incrementar la competencia y a reducir los costos regulatorios. El incremento de la competencia también reduciría cualquier componente monopólico que pueda cargar al margen de utilidades. Respecto del componente de riesgo del margen de intermediación, lo importante es que los bancos provisionen las cuantías suficientes para cubrir los riesgos asumidos, y no necesariamente que reduzcan el nivel de riesgo, si bien el riesgo total de un banco puede reducirse con un mejor manejo de los riesgos de cartera. Finalmente, deben descartarse los techos o controles a las tasas o márgenes. Estos controles son inadecuados, no sólo porque desestimulan el desarrollo y la transparencia de la industria bancaria, sino también porque no logran realmente el objetivo de reducir las tasas o márgenes efectivos que los prestatarios tendrán que pagar finalmente a un banco o a algún otro proveedor de fondos.
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