Opinión

  • | 2006/11/10 00:00

    Marcos y Esteban

    Las buenas relaciones de los hermanos no necesariamente se repiten en las generaciones siguientes.

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Marcos y Esteban eran hermanos, tenían excelentes relaciones y empezaron una empresa de confecciones hace ya 50 años. Marcos manejaba la parte financiera, administrativa y de ventas, y Esteban la parte de producción. La propiedad estaba dividida en dos partes iguales. La empresa funcionaba correctamente, porque los dos hermanos se entendían muy bien y cada uno respetaba el área del otro, sin inmiscuirse en sus decisiones del día a día. Solo se discutían las decisiones estratégicas, pero por lo general llegaban amigablemente a un consenso. Hace unos 12 años, se vincularon a la empresa Enrique, hijo de Marcos, y Flor, hija de Esteban, en las áreas de sus respectivos padres. Flor y Enrique no se entendían tan bien como sus padres, y desde pequeños habían tenido disputas. Cuando surgían diferencias en el trabajo, los padres intervenían y los hijos acordaban a regañadientes un mismo rumbo.

Hace un par de años, murió Marcos y Enrique, su hijo, como era de esperarse, lo reemplazó. Muy pronto, Flor empezó a influir en su padre para que no dejara que Enrique tomara las decisiones del día a día sin su consentimiento. Flor logró su cometido y muy pronto, Esteban tenía muy fuertes desacuerdos con Enrique. Estos desacuerdos eran manifiestos delante de los empleados, quienes empezaron a tomar diferentes bandos. La empresa ya estaba dividida en el bando de Enrique y el bando de Esteban. La gente de producción no se podía ver con la gente comercial y financiera. La empresa producía solo lo que Esteban proponía y, muy pronto, los inventarios llenaban las bodegas porque las ideas que daban los comerciales no eran tenidas en cuenta por producción. En todo caso se fabricaba lo que Esteban ordenaba. Como consecuencia de esto, los resultados financieros empezaron a deteriorarse, muy pronto las deudas acosaban a la empresa y los dividendos ya no alcanzaban para las dos familias.

Enrique, muy preocupado con la situación, propuso la creación de una junta directiva con la participación de miembros externos, idea que fue totalmente descartada por Esteban y su familia. "¿Para qué traer miembros externos a la junta de una empresa que siempre había sido manejada por la familia? ¿Por qué enseñar a otros los secretos financieros de esta familia? ¿Para qué pagar a un tercero para que nos diga lo que ya sabemos?" En resumidas cuentas, no se pudo avanzar en este aspecto y Enrique y su familia desistieron de la idea, porque preferían evitar este tipo de altercados.

Tras un tiempo, la empresa se paralizó y fue imposible tomar decisiones importantes, porque no había una mayoría que permitiera que las cosas se hicieran, y tampoco existía un mecanismo que permitiera salir del círculo vicioso en que estaban. La situación empeoraba con el pasar de los días, y se sabía que existía una única salida a esta situación: la venta del 50% de la empresa por parte de una de las dos familias.
¿Pero cuál sería el precio, ¿quién haría la valoración, ¿cómo se pagaría? y ¿quién vendería? La situación era muy compleja y no había reglas ni políticas para poder manejarla.

Señor Empresario: No estamos hablando de una fábula de Esopo. Es una situación de la vida real que se presenta con frecuencia en el ámbito de las empresas familiares. Las buenas relaciones de los hermanos no necesariamente se repiten en las generaciones siguientes. Dos hermanos que se entendían bien, no garantizan el entendimiento de los sobrinos con los tíos o de los primos hermanos. ¿No sería mejor prevenir, hasta donde se pueda, este tipo de situaciones con reglas claras de manejo, elaboradas en épocas de abundancia y de buenas relaciones? ¿Sería conveniente tener una junta directiva con miembros externos que ayudara en la solución de este tipo de conflictos? ¿Cree usted que esto es un problema de negocios o simplemente una situación familiar? ¿Afectó la mala relación de Flor y Enrique los resultados de la empresa? ¿Qué consejos les hubiera dado usted a Marcos y a Esteban, si hubiera vivido en su época? ¿Las pugnas se avivan en las épocas de vacas flacas?

dvelezm@alum.mit.edu?
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