Opinión

  • | 1999/12/03 00:00

    Manejo de la incertidumbre

    Hay que identificar las fuerzas que promueven los cambios y anticipar los escenarios posibles.

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Estamos viviendo en un mundo tan cambiante que algunos se atreven a calificarlo como un cambio de época. La magnitud y velocidad del cambio están aumentando considerablemente y esto genera gran incertidumbre.

La capacidad para predecir se reduce, lo cual afecta la validez y pertinencia de los planes. Se ha vuelto común ajustar los presupuestos durante el año en curso. Los pronósticos sobre el desempeño de la economía, que en Colombia eran bastante aproximados, tuvieron un desfase notorio el año pasado.

Cuando ampliamos el horizonte de tiempo, el futuro es aún más impredecible. Hace unos cinco años era muy difícil en. encontrar información sobre el impacto de intemet en los negocios. La globalización está impulsando las grandes adquisiciones o fusiones al igual que alianzas impensables hace unos años. La conclusión es que, ante la magnitud y velocidad de los cambios, nuestra capacidad para predecir es cada vez más reducida. Ante este angustiante panorama muchos se preguntan ¿qué debemos hacer?

La única alternativa es aprender a manejar la incertidumbre y para hacerlo se parte de la base de que las bolas de cristal no existen o como dice aquel proverbio árabe: "Aquel que predice el futuro miente, aunque acierte". La clave está en identificar aquellos elementos para los cuales se podría predecir con bajo nivel de riesgo qué va a suceder en el futuro y aquellos para los cuales la incertidumbre es grande.

Con estos últimos se profundiza para entender cuáles son esas fuerzas que están impulsando los cambios. A medida que entendamos estas fuerzas, nuestra capacidad para entender el futuro mejora y es más fácil entender qué puede pasar y preparamos para ello. Una buena analogía para explicar esto es la siguiente. Hace 100 años, las explicaciones de por qué ocurrían terremotos eran todas de índole sobrenatural. No explicaban por qué ocurrían ni dónde podrían ocurrir ni la forma cómo se debía preparar una ciudad para resistirlos. Cuando se entendió que los terremotos eran causados por las placas tectónicas, la identificación de las regiones de mayor riesgo mejoró, se elaboraron códigos antisísmicos y los pocos avances que hay en el campo de predicción se deben al entendimiento de qué los causa.

Cuando en el ámbito empresarial entendemos las fuerzas que están impulsando el cambio en aquellos factores que más nos preocupan, nuestra capacidad para entender qué puede pasar y adaptarnos mejora.

Las fuerzas impulsoras

Las fuerzas impulsoras son las causas profundas de los cambios que más nos preocupan. Es clave encontrarlas para entender qué puede pasar.

Una vez identificadas las fuerzas Impulsoras, se escogen las de mayor impacto en la empresa y las más difíciles de predecir. Con ellas se elaboran escenarios que son narraciones sobre futuros posibles, no necesariamente de futuros deseados.

Los escenarios deben describir la secuencia de eventos que permiten pasar de la realidad que se está viviendo a ese nuevo futuro. La narración debe ser lógica y concatenada. Deben ser relevantes, tratando temas de interés para la organización, además de ayudarle a ver futuros distintos que antes no había contemplado. Los escenarios no son ciencia ficción ni realismo mágico, sino narraciones que aunque muestran futuros alternativos, están fundamentadas en causas conocidas y eventos posibles. Los escenarios le permiten a la empresa hacer un simulacro de qué tendría que hacer si ese fuera el futuro que podría vivir, analizando el impacto de cada escenario en cada uno de los stakeholders y en la empresa. Como consecuencia, se ven los ajustes o cambios que es necesario introducir en su estrategia.

Al finalizar el proceso, la empresa tomará una decisión sobre cuál es la estrategia que va a seguir pero siendo consciente de los cambios o ajustes que sería necesario hacer en caso de que el futuro sea distinto de aquel en que se basa el plan. Al haber explorado futuros alternos y distintos, y al haber hecho el simulacro de cómo reaccionaría en cada caso, la empresa está mejor preparada para que el futuro no la tome por sorpresa.

Este ejercicio no reemplaza los esquemas de planeación tradicionales, sino que los complementa. Los métodos tradicionales de planeación se enfocan en un futuro relativamente corto y no profundizan en las fuerzas impulsoras, escondiendo los riesgos y promoviendo la inercia. Como terminan en presupuestos y planes de trabajo detallados, asumen certeza y no toleran ni pueden manejar la incertidumbre.

Los escenarios permiten vislumbrar futuros en los cuales se mezclan el impacto de varias incertidumbres. Los planes de contingencia preguntan "qué pasa si..." para una sola variable. Los análisis de sensibilidad examinan qué pasa si se cambia una sola variable. Los escenarios capturan los nuevos estados que se desarrollan cuando hay grandes cambios o cambian varias incertidumbres.
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