Opinión

  • | 2009/10/30 12:00

    Mal de altura

    Creo que es momento de vender parte de las acciones y de los bonos y esperar la confirmación de los datos económicos.

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En el tercer trimestre de 2009 se han obtenido los mejores resultados para los inversionistas en los últimos diez años. Prácticamente, todas las clases de activos han subido, desde las acciones hasta los bonos, materias primas y cualquier moneda excepto el dólar. Siempre comentamos que los mercados se mueven por expectativas, pero en este caso pensamos que la velocidad con que se han procesado los datos ha sido excesiva y francamente se han adelantado a la realidad.

Soy positivo por naturaleza, y el que recuerde mis columnas de los meses de enero y febrero, cuando el mundo se estaba cayendo, verá que sugeríamos tomar posiciones en acciones de mercados emergentes, y sobre todo invertir agresivamente en bonos corporativos. Desde ese momento, las bolsas subieron más de un 50% y la mayor parte de los bonos, tanto de países desarrollados como emergentes, se dispararon. Los inversionistas comenzaron a olvidarse de la crisis y frente a tener su dinero en depósitos, sin prácticamente rendimiento, comenzaron a comprar agresivamente. Mucha gente se perdió la fiesta y sigue esperando un recorte del mercado para entrar; pero, personalmente, tengo mal de altura y creo que es momento de vender parte de las acciones y de los bonos y esperar a que los datos económicos se confirmen.

La mayor parte de los países desarrollados está comenzando a dar señales de que la recesión llega a su fin. Sin embargo, aun se esperan varios trimestres en los que el desempleo pueda seguir subiendo (a menor ritmo), y consecuentemente el consumo siga restringido. Si analizamos la economía americana, donde una parte del crecimiento se debe al consumo doméstico, es difícil verlo crecer, cuando un 10% de la población está sin trabajo, y otro 7% semidesempleada. Adicionalmente, aquellos que siguen activos, están ahorrando a un ritmo muy superior al del pasado, para protegerse en caso de que las cosas se pongan peor. Es curioso el análisis de la economía americana, donde en los últimos 20 años han estado bajando consistentemente sus tasas de ahorro, hasta el punto de llegar a ser negativas, ya que consumían a crédito en base al constante crecimiento del valor de sus viviendas, de sus planes de pensiones y de una economía boyante. Todo esto ha cambiado, y nos hemos ido mucho más a un modelo como el japonés, en el que el ahorro está tomando un peso importante en sus balances, ya que no está claro que "papá Estado", por medio del sistema pensional público (seguridad social), podrá cumplir con sus compromisos de pago dentro de 20 años.

Estamos en un momento de la economía mundial cuando aun no está claro si vamos a sufrir un proceso inflacionario en el mediano plazo, o si vamos a entrar en una deflación, con unas consecuencias negativas aún mayores. Es por ello que, hasta que no veamos señales concretas de la dirección de la economía, y habiendo tenido ganancias importantes en los últimos doce meses, estamos sugiriendo a los inversionistas asumir una posición mucho más conservadora, reducir posiciones de acciones en general y cubrir las carteras mediante instrumentos, como bonos con tasas flotantes y/o ligadas a la inflación por si sucede el primer escenario y, por el otro lado, invertir en activos fijos que hayan sufrido caídas importantes para poderles cubrir en caso de deflación. Algunos de los vehículos que también estamos utilizando, son compra de posiciones en mercado secundario de fondos de Capital de Riesgo ("Private Equity"), gestores que sigan los movimientos macroeconómicos (CTA's), y en fondos de cobertura tipo Long/short de acciones a nivel mundial. Por supuesto, para ello, y más con las experiencias pasadas, hay que asumir procesos muy intensos de análisis de los gestores y de la separación de papeles de todos los agentes que forman parte del proceso (custodios, administradores, auditores, etc.).

Seguimos apostando claramente a los mercados con una economía interna pujante, en los que no dependan tanto de la exportación y que tengan poblaciones jóvenes, con ansias de crecer y de consumir. Tanto Brasil, como China e India cumplen esas características. El problema es que sus acciones han subido demasiado en muy poco tiempo; es por ello que, quienes se hayan beneficiado de haber invertido en ellas los últimos meses, deberían tomar beneficios y esperar el momento de volver a comprar. Y quienes no hayan comprado aún, deberían aguantar sin hacerlo, aun a riesgo de perder el tren.

Hoy en día es mucho más importante proteger y mantener el patrimonio que hacer apuestas arriesgadas. Recordemos que los inversores inteligentes están saliendo del mercado, frente a la gente de la calle que está comprando, y es posible que lo esté haciendo, una vez más, en los máximos del mismo.

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