Opinión

  • | 1999/06/03 00:00

    Maíz para el empleo

    Una política acertada puede recuperar 40.000 empleos y crear otros 100.000.

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Para avanzar en la recuperación del cultivo de maíz, soporte de seguridad alimentaria y buen motor del empleo y del ingreso de los campesinos, sería bien importante proceder en la siguiente dirección: estimular una tasa de cambio razonable, más elevada que la actual, que dé un tratamiento equitativo a productores, industriales y consumidores; apoyo económico a las comercializadoras cooperativas para comprar a los campesinos; y prudencia para no inundar el mercado con importaciones al momento de recolección de la cosecha nacional.



Las estadísticas muestran que el descenso del área sembrada se debe más a la ausencia de los instrumentos aludidos en el párrafo anterior, a fenómenos climáticos, como el Niño, y a la violencia, que a la apertura como tal. Mientras en 1990 fueron sembradas 786.800 hectáreas, en 1997 se alcanzó la suma de 615.626 y la fuerte caída a 480.763 en 1998 coincide con la presencia de los diferentes problemas. Durante los últimos 9 años, el área sembrada en el mundo ha crecido un 7,5%.



En 1998 muchos productores tuvieron que vender la tonelada a menos de $200.000 cuando el precio esperado era alrededor de $300.000, de acuerdo con el convenio entre productores e industriales. El diferencial entre el costo del producto legalmente importado y el precio interno se ha venido disminuyendo, lo cual facilita el fomento. No se reclama revivir el mercadeo burocrático del Idema, pero sí defender el espacio para el grano nacional y capitalizar las entidades asociativas, que pueden funcionar mucho mejor que el antiguo instituto.



Durante la apertura, ha aumentado el consumo nacional. Entre 1990 y 1998 se pasó de consumir 1.150.000 toneladas a cerca de 2.000.000. Esto equivale a un consumo de 34 a 70 kilos año por persona. Y las importaciones se elevaron de 14.000 a más de 1.400.000 toneladas.



La productividad colombiana está aumentado a mayor velocidad. Tenemos extensiones importantes que entregan cosechas de maíz de poca altura, 100 días de ciclo y rendimiento alrededor de 5 toneladas por hectárea. Si bien es inferior a las 7 toneladas de países líderes, supera las 4,07 del promedio mundial y va dejando atrás el triste 1,48 que hemos tenido entre nosotros.



Una acertada política de estímulo a la producción de maíz puede recuperar los 40.000 empleos perdidos y crear otros 100.000, para lo cual se cuenta con un formidable activo que muchos países querrían: Colombia dispone de una base de 140.000 familias cultivadoras de este cereal.
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