Maíz por buen camino

| 8/18/2000 12:00:00 AM

Maíz por buen camino

La producción de maíz ha tenido un buen entorno macro y ganancias en productividad. Pero el país está lejos de la meta.

por Alvaro Uribe Vélez

La recuperación de la producción de maíz va por buen camino: los productores están próximos a recoger una cosecha de 67.000 hectáreas tecnificadas que deben producir un promedio mínimo de 5 toneladas por hectárea, superior al promedio mundial de 4 por hectárea y al nacional de agricultura tradicional de alrededor de 2. Este año, el promedio en Estados Unidos debe estar en 7,2 aproximadamente, pero en la colosal extensión de más de 30 millones de hectáreas. En ese país hay una cosecha anual, mientras aquí en regiones como el Valle del Cauca y Córdoba la combinan con otras diferentes como la de algodón por ejemplo.

Nuestros agricultores utilizan semillas de híbridos mejorados, aún no transgénicos. El avance investigativo se debe fundamentalmente al sector privado internacional. No obstante, se requiere un mayor esfuerzo nacional de instituciones públicas, universidades y empresarios en los procesos de investigación.



El convenio entre productores e industriales, logrado en la Cadena de Productividad, garantiza un precio interno de $387.000 tonelada de maíz seco y en planta. En el campo y sin secamiento, el precio puede reducirse entre $80.000 y $100.000, punto muy sensible que merece una gran vigilancia oficial y gremial para evitar abusos que arruinen una vez más a los campesinos. El precio no es superior al del año anterior, pero si se respeta puede ser remunerativo, pues el costo por hectárea es de $1'100.000, no obstante que los costos de insumos han crecido bastante, como es el caso de la urea que ha pasado de $16.000 a $23.000 el saco.



Esta recuperación se hace posible gracias a los avances técnicos, a la devaluación --pues la anterior tasa de cambio era un obstáculo--, al crédito de Finagro, a las agremiaciones y cooperativas, al acuerdo de absorción de la producción nacional que compromete a los industriales durante la cosecha a comprar dos toneladas nacionales por cada tonelada que importen. Y a que todavía tenemos agricultores con vocación, a pesar de la violencia y de tantas equivocaciones de política agropecuaria.



El beneficio de la devaluación también trae sus costos como el mayor valor de los insumos importados y de la maquinaria. Además de autorizar los insumos genéricos para contrarrestar los precios de los laboratorios de marca, el Gobierno debe promover su presencia en el mercado, garantizar su calidad y costo razonable. Aunque los tractores y la maquinaria agrícola tienen un incentivo de capitalización empresarial del 40%, que se paga por medio de Finagro, la adquisición individual cada día se hace más difícil. Debe insistirse en los bancos gremiales de maquinaria y en las empresas asociativas, con labriegos capacitados, que sean codueños y operadores, como las promovidas por don Jorge Vargas.



Ojalá se cumpla la meta de 200.000 hectáreas. Es una solución económica y social que genera ingresos y seguridad alimentaria al campesino. En Córdoba, el 81% de los 15.000 productores cultiva entre 1 y 9 hectáreas. El potencial es de 1'500.000 hectáreas.
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