Opinión

  • | 2011/05/11 00:00

    Luz al final del túnel

    Aunque Estados Unidos, Japón y la Unión Europea pueden estar creciendo a una tasa inferior, no todas las noticias son negativas.

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Los tres grandes bloques de los países desarrollados, Estados Unidos, Europa y Japón aún siguen atrapados dentro del bosque. Se ven señales positivas en el mediano plazo, pero hay muchos indicadores negativos que nos hacen ser prudentes por el momento. Después de la gran recesión que comenzó en 2008, y las señales de recuperación que siguieron a la misma, hemos visto que, por distintos motivos, la velocidad de esta recuperación está disminuyendo.

Los últimos datos publicados indican que tanto los Estados Unidos como la Unión Europea pueden estar creciendo a una tasa inferior a lo que se esperaba inicialmente. A esto hay que añadir el efecto negativo sobre Japón de las secuelas económicas del terremoto y lo que va a implicar de menor crecimiento en el corto plazo para el país. Los datos que se han visto del desempleo americano y de algunos países europeos también indican que estas economías no están generando nuevos puestos de trabajo, lo cual consecuentemente afectará el consumo en los próximos meses. Por último, cabe destacar el efecto negativo que ha tenido la subida del petróleo y productos energéticos que reduce la renta disponible de los consumidores en el tiempo.

Sin embargo, no todo son noticias negativas. Los países en desarrollo siguen creciendo a tasas altas, y el riesgo en los mismos es de una espiral inflacionista que pueda truncar la sostenibilidad del proceso. Es por ello que ya estamos viviendo subidas de tipos de interés en la mayor parte de los periféricos europeos y de las grandes economías emergentes, incluyendo China e India.

En la primera semana de mayo hemos visto un recorte importante del precio de las materias primas por las expectativas de un enfriamiento económico. Es un dato positivo, ya que conseguirá mantener controlada la inflación a lo largo del año, y que los tipos de interés se mantengan bajos en Occidente, ayudando a la recuperación económica. Todo ello no significa que hayamos terminado el macro-ciclo de subida de los commodities que pensamos deberá seguir unos años más apoyado en el gran crecimiento de los BRICSs (al parecer se ha añadido Sudáfrica al grupo) y nuevos jugadores como Indonesia, Turquía, Colombia y Perú (si no hay cambio político que lo trunque…).

Después de todo esto, ¿dónde nos encontramos en este momento? La respuesta corta es muy difícil de dar y los factores principales a tener en cuenta son los siguientes: primero, sigue existiendo mucha liquidez en el sistema; apoyado, por un lado, en las inyecciones de dinero en Japón y, por el otro, en las reinversiones de los bonos en manos de la Reserva Federal americana, según venza a final de junio su plan denominado QE2. Segundo, el crecimiento económico mundial va a ser más lento pero no vamos a entrar en una nueva etapa de recesión. El riesgo de recaída en la crisis es prácticamente inexistente. Tercero, si bien es cierto que existen posibilidades de altas subidas de los precios en el tiempo, el proceso inflacionario lo vemos posponiéndose unos meses más en los países desarrollados. Sin embargo, no así, tanto en Asia como en América Latina, regiones donde sí se podrán ver subidas de precios importantes que pongan en riesgo su estabilidad económica. Cuarto, la situación de los países periféricos europeos sigue siendo muy preocupante. La situación de la reestructuración de pagos de Grecia ya no es una duda, sino una cuestión de tiempo. Lo que pueda venir después de la misma, nadie lo sabe, ya que no estaba contemplado en el programa inicial de la Unión.

Por último, el riesgo geopolítico continúa muy alto en todo el mundo. El polvorín existente en Oriente Medio no se sabe qué dimensiones tiene y, sobre todo, si se puede desactivar de forma positiva o si llegará a explotar. Las consecuencias de cómo se maneje la situación en la región son impredecibles, pues si llegan a afectar a Arabia Saudita e Irán, podríamos ver el precio del petróleo en US$200 el barril, y consecuentemente frenar la recuperación económica mundial.

En los mercados financieros esperamos aumento de la volatilidad en los próximos meses, aunque, debido al ligero enfriamiento económico en los países desarrollados, el riesgo de estar en renta fija está en cierta forma controlada, pero dentro de duraciones relativamente cortas. Y teniendo en cuenta que la situación de las empresas es mucho mejor que la de los países, seguirá habiendo oportunidades importantes en mercados bursátiles a largo plazo, siempre y cuando se compre en los momentos de susto, y dentro de las proporciones adecuadas a cada persona.

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