Opinión

  • | 2009/02/06 00:00

    Los parafiscales son empleo, equidad y productividad

    El director del Sena controvierte a quienes dicen que los parafiscales son el problema en la generación de empleo.

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En reciente encuesta de la firma Yanhass, el Sena en todos los estratos y en todas las ciudades aparece como la entidad pública con el mayor índice de favorabilidad desde el año 2005, situándose en el 92,81% para el segundo semestre de 2008. Igualmente, tiene el menor índice de desfavorabilidad, que es del 6,11% en igual periodo.

 

Lo anterior tiene explicación en el empeño de funcionarios, instructores, aprendices, trabajadores empresarios y comunidades por mantener al Sena en constante proceso de reinvención, para entregar siempre una respuesta útil y oportuna a los colombianos. Lo anterior además ratifica que, si bien el Sena es un fuerte componente de la lucha contra la pobreza y por la equidad, también es un pilar fundamental de la competitividad de nuestras empresas y sus recursos humanos.

Durante el mismo año 2008 se respondió a los colombianos con un total de 6'043.428 de cupos gratuitos en todos los programas. De ellos, 572.653 fueron cupos de programas con titulación y, a su vez, 249.654 fueron para técnicos y tecnólogos. En el programa nacional de bilingüismo, dedicado al idioma inglés, fueron 407.659 cupos. Y, en programas en ambiente virtual, los cupos fueron 2'135.758. Lo anterior se hizo con presencia en los 1.100 municipios del país.

En el Sena tenemos claro que el empleo es el resultado de una necesidad de las empresas para funcionar, operar, producir, crecer y nunca -y menos en estos tiempos- una decisión sustentada en una oferta barata del recurso humano. Las empresas están obligadas a competir, a vincular la mejor gente, la más competente, la que aporte más a la cadena de generación de valor empresarial y ello exige una dinámica con excedentes de gente en formación que provenga de todos los estratos socioeconómicos y en todos los niveles y sectores. Y esta tarea de preparar recurso humano se hace más crucial en los tiempos de crisis.

 

Pues, además de permitir logros de productividad, garantizan las aventuras en nuevos negocios y son también las crisis la oportunidad para que la gente deje de competir por empleos sin calificación alta y utilice el tiempo para actualizarse e ir a la educación y la formación como mecanismos para ascender en la escala de niveles laborales y profesionales.

 

Y, para entender mejor lo anterior, los análisis sobre las bajas y alzas en el empleo también deben incluir el cambio permanente y cada vez más intenso y veloz que se da en el avance tecnológico, las nuevas formas y tiempos de aprendizaje, las nuevas redes de trabajo, los nuevos desempeños y el cada vez más mandatorio escenario del emprendimiento innovador, que es una denominación más adecuada que el "cuentapropismo", para esa nueva cultura empresarial que surge con fuerza y que responderá por los empleos que todavía algunos añoran que vengan de las actuales empresas.

 

Y pensar en que una sociedad pueda crecer en estos escenarios, es también pensar en la importancia de tener elementos que la hagan viable en todas sus capas, desde los principios de acceso universal para todos a las oportunidades, que hoy más que nunca se construyen en el marco de sistemas educativos, de formación y aprendizaje útiles, flexibles y con una alta capacidad de anticiparse a las demandas futuras. Y allí el país tiene esta inmensa y formidable institución pública que es el Sena.

Los miles de empleos nuevos que los colombianos necesitan están en los nuevos desempeños que tienen que ver con las nuevas tecnologías, el diseño asistido, la animación digital, las nanotecnologías, la telemedicina, la agronómica, la bioinformática, la programación y el software, las biotecnologías y todo lo que tenga que ver con servicios de nueva generación. Y en todo lo anterior, el Sena está al día, con los mejores programas, con los mejores tutores e instructores, con la mejores alianzas en todo el mundo, con los mejores ambientes y con las mejores dotaciones de tecnología y lo mejor, para todos los colombianos, gratuitamente, para los más pobres, porque ya solidariamente trabajadores y empresarios pagaron por ello, con los parafiscales.

Nunca, sin esta acción solidaria puesta en marcha hace 51 años, más del 75% de la juventud colombiana podría siquiera soñar con acceder a educación superior de calidad. Hoy cada colombiano que ingresa al Sena tiene puertas abiertas para cambiar su vida y llegar lejos, sin importar de dónde viene ni cuánto tiene.

Los parafiscales no son el problema en la generación de empleo y, por el contrario, son la salida. Ellos en nuestro caso, hacen viable al Sena, que en nuestra economía emergente es columna vertebral de la equidad y las oportunidades. Sin parafiscales se acaba el Sena.

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