Opinión

  • | 2007/10/26 00:00

    Los niños primero

    En un menú de buenos proyectos filantrópicos se destacan los programas de atención temprana a los niños.

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Si usted o su empresa quisieran apoyar una buena causa filantrópica que tuviera el mayor impacto posible, ayudaría mucho tener un menú de buenos proyectos, preparado con base en todas las experiencias internacionales aplicables a los países latinoamericanos.

Elaborar ese menú es la tarea de un panel de renombrados académicos reunidos en la "Consulta de San José" a mediados de octubre en Costa Rica con el apoyo del BID y del "Consenso de Copenhague" (una organización danesa que hizo un ejercicio semejante a nivel mundial hace unos años). Para cumplir su misión el panel debe estudiar las más diversas propuestas de solución de los principales problemas económicos y sociales que aquejan a los países latinoamericanos. Las propuestas son presentadas por especialistas que conocen a fondo las experiencias internacionales y que han evaluado cuidadosamente sus costos y beneficios.

Algunas propuestas buscan resolver los problemas de pobreza, falta de empleos, educación y salud que hacen de América Latina la región con mayores desigualdades del mundo. Otras propuestas ofrecen soluciones para combatir el crimen, para mejorar el funcionamiento de los sistemas políticos, para fortalecer la administración pública y las finanzas del Estado. Otras, finalmente, aspiran a encontrar fórmulas efectivas para mejorar la infraestructura de transporte, y para detener la deforestación y preservar la biodiversidad.

Cuando esta columna salga publicada se conocerán las conclusiones del panel. Comparando las relaciones costo-beneficio y la viabilidad de todas las propuestas, el panel dirá cuáles son los diez proyectos que mayor potencial ofrecen. Es muy probable que entre las propuestas ganadoras aparezcan varias orientadas a solucionar las carencias de los niños latinoamericanos.

Gastar en los niños rinde altos beneficios porque tienen una vida por delante para sacarle provecho a lo que se haga por su salud, su desarrollo mental y su capacidad de interactuar en sociedad. Los primeros años de vida son cruciales para romper el ciclo de pobreza, mala alimentación, poco rendimiento escolar y poca capacidad productiva que tiende a repetirse generación tras generación. Está demostrado científicamente que el cerebro se desarrolla prácticamente en su totalidad en los primeros cinco o seis años de vida y que cerca de la mitad del potencial intelectual queda determinado a la edad de cuatro años.

En casi ninguna otra área se encuentran propuestas de gasto que ofrezcan relaciones de beneficio a costo tan elevadas y tan bien sustentadas en experiencias internacionales. Por ejemplo, las evaluaciones de los programas de pre-escolar, que buscan estimular el desarrollo mental y la socialización a una edad temprana, ofrecen una relación de beneficio a costo de ocho a uno. Niños que inician temprano su actividad escolar tienen un mejor desempeño académico y tienen por consiguiente mejores posibilidades de generar ingresos cuando adultos. De ahí el beneficio económico. Pero, además, estos niños tienen más posibilidades de realización personal y social a lo largo de sus vidas.

Antes del pre-escolar también hay mucho por hacer. El programa colombiano de "Madres Comunitarias", que beneficia a niños de menos de seis años de edad, ha demostrado ser una forma efectiva y de muy bajo costo para estimular el desarrollo físico, mental y social de los chicos. En comunidades muy pobres, especialmente rurales, los programas de distribución de nutrientes como yodo, vitamina A y hierro, a mujeres embarazadas o con niños recién nacidos, también pueden tener beneficios enormes, de hasta 200 veces su costo, porque son una forma elemental de prevenir el retardo físico y mental.

¿Quiere ampliar aún más el menú de opciones filantrópicas con efectividad comprobada? Consulte entonces las conclusiones del panel de expertos de la "Consulta de Costa Rica", que serán difundidas ampliamente por el BID y por el "Consenso de Copenhague". No hay ninguna excusa para que las buenas intenciones no puedan convertirse en realidad.

Nota: desde su cargo en el BID, el autor colaboró en la organización de la "Consulta de San José" y tuvo acceso a todos los documentos allí presentados. Sin embargo, sus opiniones son personales y no comprometen a las entidades patrocinadoras ni al panel de expertos.
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