Opinión

  • | 2009/04/17 00:00

    “Los movimientos del péndulo”

    Lo importante es estar posicionado a largo plazo en aquellos sectores, valores y títulos que tengan una mejor posibilidad de recuperación.

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Los mercados financieros se mueven más por las expectativas que por las realidades, y por ello el factor psicológico tiene un peso muy grande en las decisiones de los inversionistas. Es curioso leer las columnas de opinión de los medios especializados donde ningún periodista tiene claro el futuro cercano. Aunque, afortunadamente, empieza a haber algunos datos positivos que dan una cierta esperanza.

Desde el mínimo que marcaron las bolsas a principios del mes de marzo hasta ahora, de media han recuperado más de un 25%. A pesar de ello, la mayor parte de los índices bursátiles de los mercados desarrollados están aún en terreno negativo en lo que va de ejercicio. A eso hay que sumar el casi 40% que perdieron en 2008. Lamentablemente, esos datos fueron de las inversiones en acciones, pero la mayor parte de los instrumentos de renta fija también perdieron valor, aunque se están recuperando muy rápidamente. En mi última columna enviaba un mensaje de optimismo por un lado, pero de precaución por el otro. Hoy en día, sigo con la misma impresión. Las medidas que están tomando los bancos centrales y gobiernos de los países desarrollados me parecen correctas, algunas de ellas son impopulares y van contra los fundamentos de los sistemas capitalistas, pero después de los excesos tienen que venir las correcciones.

Es curioso que aquellos que nos metieron en la crisis financiera, sean los que tienen la llave para sacarnos de la misma. El signo claro de que la recuperación está en marcha se verá cuando los bancos empiecen a prestar, y parece ser que aún no lo están haciendo, a pesar de la gran liquidez que tienen en sus balances. Sin embargo, el alza de las bolsas que se registró en las últimas cinco semanas, está principalmente dirigida por la recuperación de los valores bancarios y financieros, que en muchos casos han duplicado su valor desde sus mínimos. Los resultados reportados por Citibank, Bank of América y Goldman Sachs han sido superiores a lo esperado por los analistas, y ello ha disparado los precios de todas las acciones financieras. En mi impresión, ha sido excesiva esta respuesta, ya que aún quedan muchas burbujas por explotar a raíz del deterioro económico, como son los créditos al consumo, tarjetas de crédito y préstamos a compañías relacionadas con el sector automotriz. Y, sobre todo, quedan algunos sustos por llegar, como la muy posible suspensión de pagos (Chapter 11) de General Motors, que se está barajando. De suceder la misma, podría enviar un mensaje pesimista que produjese bajas importantes en los índices bursátiles. De ser así, creo que puede ser una buena ocasión de compra para aquellas personas que crean que el mundo no se va a caer y que, antes o después, la gente volverá a consumir, que los países emergentes seguirán creciendo y que las valoraciones mejoraran. Otra señal importante es la rapidez con que las entidades financieras, que han recibido fondos de apoyo del gobierno americano, devuelvan los mismos. Varias de ellas ya están en proceso de hacerlo, tanto para enviar el mensaje positivo de su salud, como para quitarse de socio al gobierno y poder tener las manos libres para actuar y, sobre todo, para remunerar sin ataduras a sus ejecutivos. .

Lo importante es estar posicionado a largo plazo en aquellos sectores, valores y títulos que tengan una mejor posibilidad de recuperación. En nuestra opinión, hay varias regiones y países donde vemos un potencial mayor de retorno en el medio plazo; entre ellas China, India y Brasil. Adicionalmente, entre los países productores de materias primas, tanto agrícolas como minerales y, dentro de América Latina, un beneficiado puede ser la economía peruana, que a pesar de su pequeño tamaño ha conseguido diversificarse bastante bien. Sin embargo, seguirá contando con el riesgo de un potencial redireccionamiento político en los próximos años que pueda cambiar el rumbo de su economía.

Hace unos días hablaba con un gestor de fondos y me comentaba que esta época sería recordada como la mejor oportunidad de inversión que hayamos encontrado en una generación. Solo el tiempo dirá si estaba acertado o no. Mi recomendación es seguir siendo prudente, discreto y no asumir riesgos excesivos. Eso sin dejar de aprovechar las oportunidades, pero solamente con aquel dinero con el que no se necesite contar para las necesidades del día a día.

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