Opinión

  • | 1999/02/26 00:00

    Los mandamientos 11 y 12

    Hay que aprender a dar papaya y a no tomar toda la que dan.

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"No dar papaya" y "tomar toda la papaya que le den" son mandamientos bien terrenales. Hasta donde sabemos, hechos en Colombia, a diferencia de los clásicos diez. Por tanto, contamos con total libertad para reformarlos.



Cambiarlos por "aprender a dar papaya" y "aprender a no tomar toda la que le den a uno" nos volvería más capaces de cooperar, de arriesgarnos a ser generosos. Significaría dejar de aprovechar de manera plena, burda e inmediata, la generosidad del otro (que abusada se agota). Sería jugarles a los rendimientos individuales y colectivos de la cooperación.



El Presidente les está dando papaya a las FARC. A ratos parece buscar apabullarlas con toneladas de papaya. Y las FARC parecen estar aplicándole implacablemente el mandamiento 12 en su vieja versión. ¿De qué depende eso?



¿Habrá alguna manera de dar pistas que ayuden a iniciar el cambio simultáneo de ambos mandamientos? Dar papaya puede contribuir a generar confianza. Pero si la desconfianza es muy alta, como a ratos parece estar sucediendo, la papaya deja de ser tomada ¡por sospecharse que de pronto encierra alguna trampa! Manuel, la papaya ofrecida es zanahoria. Aprender a dar papaya y aprender a no tomar toda la que dan nos volvería más capaces de buscar lo óptimo con una perspectiva de mediano y largo plazo. Los actuales mandamientos 11 y 12 hacen reinar el corto plazo. Cada jugada se optimiza sin un antes ni un después. Ser generoso resulta más claramente un comportamiento inteligente.



Los mandamientos 11 y 12 son la versión local, popular, del utilitarismo. Pero el utilitarismo, por lo menos en los países en que surgió, fue sistematizado y reconstruido como una racionalidad que mira no sólo lo inmediato sino el largo plazo. Nadie está obligado a hacer un buen negocio que será un buen negocio transitoriamente. Nadie está obligado a buscar el máximo placer para las próximas horas, independientemente de los displaceres posteriores que esa búsqueda le produzca.



Dar papaya es regalar. Los antropólogos han estudiado el intercambio generalizado de dones, de regalos. Es todo lo contrario del clientelismo: en vez de darte para que tú me devuelvas, doy para que otros, dentro de la costumbre de mi sociedad, reciban. Si el intercambio generalizado funciona, me darán -ojalá- en otro momento. Pero no lo pacto de antemano. Pongan todos, tomarán todos.



La reforma de los dos mandamientos, en especial la del 12, ayuda mucho a construir confianza. Y la confianza contribuye a reducir costos de transacción e impulsa el desarrollo económico. Ahorra normas y ahorra gastos jurídicos, ahorra gastos en sicarios y ahorra vidas. La pedagogía basada en confianza sería más eficiente que la pedagogía basada en castigo. Participación sin reforma del 11 y el 12, difícil. Mecanismos jurídicos e institucionales como los puestos en marcha por la Constitución del 91 requieren educación y superación de barreras de comunicación. Reformar los 11 y 12 sería un modo de instituir el "tendrás en cuenta al otro" y el "tendrás en cuenta el mediano y largo plazo". Lo cual a su manera desarrolla el "amarás al prójimo como a ti mismo". La autoestima, el amor propio de una persona o de una sociedad y su capacidad de vislumbrarse, de verse, en el largo plazo, van juntos. ¿O no?
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