Opinión

  • | 2010/03/19 00:00

    Los impuestos a las empresas

    Los regímenes tributarios diferenciados por tamaño de empresa son nocivos para la productividad.

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Las empresas latinoamericanas deben dedicar, en promedio, 320 horas al año para preparar sus declaraciones de impuestos, frente a un promedio de 177 horas en los países desarrollados. Colombia es el país latinoamericano donde menos tiempo gastan las empresas en estas labores. Aun así, cada empresa tiene que dedicarle un promedio de 208 horas a los trámites tributarios. Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela son los peores casos: entre 600 y 2.600 horas de trabajo desperdiciado por empresa.

Como los sistemas tributarios son tan complejos y las empresas más pequeñas aportan una fracción mínima del recaudo tributario, parece razonable establecer regímenes simplificados para estas empresas. Estos regímenes existen en 13 de los 17 países latinoamericanos analizados en un estudio del BID próximo a publicarse1. En otros dos países las oficinas de impuestos simplemente han decidido eximir a las empresas más pequeñas de las obligaciones tributarias.

A primera vista, los regímenes tributarios simplificados deben ser buenos para la productividad, porque ahorran a las pequeñas empresas costosas horas de trabajo burocrático. El problema es que, como esos regímenes benefician a las empresas que están por debajo de ciertos límites de ventas o de personal, las empresas pequeñas evitan expandirse más allá de esos límites porque su rentabilidad se desplomaría. Las ganancias de una pequeña empresa peruana caerían 50% si cruza ese límite, y las de una empresa argentina alrededor de 25%. Esto ayuda a entender por qué hay tan pocas empresas de tamaños intermedios en América Latina. Más crucialmente, ayuda a entender por qué sobreviven muchas empresas pequeñas que tienen productividades tan bajas, absorbiendo recursos que serían más productivos en empresas de mayor tamaño.

Dada la complejidad de los regímenes tributarios y el magro recaudo tributario que generan las empresas pequeñas y medianas, es natural que las administraciones tributarias concentren sus esfuerzos de recaudo en las grandes empresas. Ese es el propósito de las unidades de atención a los grandes contribuyentes que existen en muchos países. Sin embargo, el efecto de esto es que numerosas empresas grandes con potencial de crecimiento evitan hacer inversiones que podrían aumentar su productividad para no atraer la atención de la administración tributaria. Entre más grandes son las empresas, más susceptibles son sus decisiones de inversión a estos riesgos tributarios. Y entre más concentrada la inversión en unas pocas empresas de gran tamaño, mayor la tentación del sistema político y de la administración tributaria de gravar fuertemente sus ingresos.

Los regímenes tributarios latinoamericanos tienen una gran responsabilidad en la tragedia de la productividad de las economías latinoamericanas pues contribuyen a la supervivencia de firmas improductivas, obstaculizan el crecimiento de las empresas pequeñas y grandes, y propician la conformación de un universo empresarial profundamente desigual y concentrado.

Simplificar, unificar y hacer efectivas las normas tributarias que aplican a las empresas puede contribuir mucho a la productividad. Los regímenes diferenciados por sectores, por tamaños de empresa o por otras razones, distorsionan la asignación de recursos, distraen los escasos recursos gerenciales de las empresas y son una carga extra para las administraciones públicas.

Un sistema tributario bien diseñado debe contribuir a crear incentivos para el pago de los impuestos y a prevenir la evasión. Esta es la gran virtud del impuesto al valor agregado, pues está en el interés de cada empresa que sus proveedores paguen el IVA correspondiente para poder acreditarlo a su propio pago. Por el contrario, los impuestos a las transacciones financieras inducen a las empresas a confabularse entre sí para no efectuar operaciones a través del sistema financiero, lo que destruye no solo el sistema de pagos, sino también canales de información que serían útiles para vigilar el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

Los regímenes tributarios simplificados para las pequeñas empresas son una colección de todos los defectos que puede ofrecer un mal sistema tributario: discriminan por tamaño, facilitan la evasión, no inducen el control cruzado entre las firmas y rara vez ayudan a generar información útil para el control tributario.


1. "La era de la productividad: cómo transformar las economías desde sus cimientos", 2010.

Nota: el autor está vinculado al BID pero se expresa a título personal.

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