Opinión

  • | 2006/11/24 00:00

    Los filantroemprendedores

    Los visionarios más destacados del sector privado le apuestan a una nueva forma de acercarse a la sociedad y al mundo.

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Un nuevo tipo de filántropos llega a la escena social de los países desarrollados. Son los filantroemprendedores o, como se los ha denominado en inglés, Philanthropreneurs. Se trata de exitosos empresarios, muy jóvenes, que deciden dedicar parte de sus recursos económicos y personales al desarrollo de proyectos sociales.

El New York Times1 publicó el artículo What's wrong with profit? (¿Qué hay de malo en ganar dinero), en el cual muestra cómo buena parte de los nuevos multimillonarios de internet adelantan personalmente proyectos en los cuales combinan su conocimientos, habilidades y experiencia del sector privado, los recursos acumulados en sus exitosas carreras, con el interés por desarrollar proyectos que además de producir utilidades (en algunos casos) tengan un impacto social significativo.

Entre estos filantroemprendedores están Stephen Case, cofundador de America Online; Jeffrey Skoll, ex presidente de eBay; Pierre Omidyar, confundador de eBay y socio de Skoll; Richard Branson, dueño entre otras de Virgin aerolíneas, celulares y compañías disqueras; Paul Allen, cofundador de Microsoft; Ted Turner, el zar de las comunicaciones, fundador de CNN.

Desde el punto de vista personal, estos líderes económicos tienen una serie de elementos en común que pueden explicar en buena medida las decisiones y estrategias sociales que han adoptado. La mayoría de ellos son multimillonarios de menos de 50 años, que no tendrían que trabajar un solo día más de su vida, ni tampoco varias generaciones de sus descendientes, para vivir como reyes.

Son personas con grandes capacidades profesionales que han logrado acumular un volumen inusitado en períodos que van de 10 a 20 años. Son probablemente los emprendedores más exitosos en muchas décadas.

Son unos visionarios. Cada uno de sus negocios es un ejemplo de creatividad, arrojo, innovación y sobre todo de visión. Son ejemplos empresariales inmensamente exitosos de productos y servicios que ellos inventaron, desarrollaron y convirtieron en empresas y corporaciones.

Por su parte, la estrategia social escogida por estas personas está cargada de algunos elementos comunes como que, en la mayoría de los casos, ellos personalmente toman las riendas de sus proyectos, tratan de aplicar todos los conocimientos adquiridos en el sector privado al mejor funcionamiento de sus iniciativas. Se enfocan en proyectos que en su opinión combinan la generación de un gran impacto social con la posibilidad de producir retornos económicos (casi siempre para ser reinvertidos en el proyecto mismo o en otras causas sociales).

Una de las facetas más interesantes de esta nueva tendencia es que no consideran que los recursos destinados a estos proyectos sean donaciones. En todos los casos, le dan el carácter de inversiones, que deben ser cuidadas, atendidas, respaldadas, auditadas y administradas como todas las otras inversiones que han realizado en desarrollo de sus negocios de lucro.

Hay muchos ejemplos en desarrollo. El mismo Grameen Bank, creado por el Premio Nobel de Paz Muhammad Yunus es uno de ellos. Sin embargo, uno que ha llamado la atención del público en los últimos días ha sido el anuncio de Richard Branson (Virgin) de destinar US$3.000 millones al estudio, investigación y desarrollo de fuentes alternativas de energía.

Ha llamado la atención, no solo por la posibilidad de encontrar soluciones al calentamiento global, sino por las características del aporte hecho. No se trata de una donación, se trata de una inversión, que aunque Branson considera de alto riesgo, espera que se convierta en su mayor inversión. Le está apostando nada menos que a reemplazar el petróleo. Ha decidido aprovechar la creciente preocupación por el calentamiento global para tratar de desarrollar productos que sustituyan los combustibles fósiles.

Ojalá gane la apuesta. Ojalá esto se convierta en su inversión más rentable. Ojalá haya más apuestas por el futuro del planeta.



* Miembro Compartamos con Colombia

email: brucemacmaster@compartamos org

1. Escrito por Stephanie Strom.
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