Opinión

  • | 2008/11/21 00:00

    Los corteros del Valle

    Como cada quien entiende un escrito de acuerdo a sus intereses, el sentido político de este análisis fue minimizado.

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Algunos comentarios de prensa hablada y una comunicación muy amable de Asocaña me dan la oportunidad de avanzar en un debate para mejorar la comprensión de un tema y profundizar en él.

La crítica que me presentan se refiere a que 'está desinformado'; 'la situación de los corteros no es peor que la de otros sectores del campo'; 'no están peor que en otros países'; 'ganan más del salario mínimo'. Todo esto no tiene que ver con mi posición o mi artículo sino son argumentos para atacar el paro mismo.

Mi planteamiento central es que, más que una simple huelga, estábamos ante una expresión del modelo neoliberal, lo cual permitía hacer su radiografía.

Es natural el enfrentamiento de intereses en una sociedad y nada se avanza con achacar motivaciones malignas a quienes tienen una posición contraria a la propia.

Eso es lo que se intentó hacer por parte de los opositores del paro -y sobre todo por el gobierno- al negar legitimidad a la protesta e identificarla con una supuesta influencia o dirección de 'terroristas' -las Farc-, o de la oposición política -Piedad Córdoba y Alexander López-. Es obvio que eso es una interpretación sesgada, pero lo grave es que así se descarta el objetivo de encontrar una solución al inconformismo de quienes así se expresan, como si a 15.000 personas las manipularan, y no que ellas por sentirse mal en sus condiciones de trabajo decidieran buscar mejorarlas.

El señalamiento de que el tema álgido es la contratación a través de cooperativas se plantea porque esta ha sido la forma en que el modelo neoliberal (en el escrito afirmo que es más político que económico) logra que prevalezca la 'libre competencia' y 'libre contratación' y se caracteriza por eliminar la responsabilidad de los verdaderos patrones ante quienes trabajan para ellos, y porque, en vez de buscar articular el sector sindical con el sector empresarial, propende porque trabajo y capital se enfrenten sin reglas del juego y sin intervención del Estado. Por eso dije: "... se desconocen todos los avances y conquistas que la sociedad moderna ha logrado en su camino de ser más justa, más democrática y, en consecuencia, más armónica".

Sostuve y sostengo que quien más impulsa este modelo es el gobierno actual porque a mi juicio su actitud muestra hasta dónde está dispuesto a llegar en el respaldo a quienes lo respaldan. Cito ahora a Stiglitz: "El fundamentalismo de mercado neoliberal siempre ha sido una doctrina política que sirve a determinados intereses. Nunca ha estado respaldado por la teoría económica".

Como cada quien entiende un escrito de acuerdo a sus intereses, el sentido político de este análisis fue minimizado, y lo que molestó fue que sintieron que se catalogaba de malos a los ingenios y de sobreexplotados a los corteros, y que se exageraba lo privilegiado de los primeros y las malas condiciones de los segundos.

Por eso, otras críticas de que 'no son solo diez personas las propietarias de los ingenios'; 'no tienen los ingenios créditos ni subsidios del Gobierno' que buscan desviar la atención del tema central, pero que con gusto comento:

Sí estoy desinformado... o mejor: ¡claro que estoy desinformado! Como todo el país (aunque trato de caer menos en ello) me atuve a la información de prensa y a los comunicados del Gobierno que proclaman los esfuerzos por sacar el sector azucarero adelante, que se vanaglorian de las políticas de apoyo con créditos e incentivos, y que como paradoja lo hacen argumentando que es por el bienestar de quienes viven de esa actividad. Pero acepto la explicación -y la trasmito- de que lo de los créditos de fomento son presentaciones falsas del Gobierno, como ha sucedido con casi todo lo que tiene que ver con el sector agrícola (datos sobre AIS, sobre créditos a floricultores, sobre arroz, etc.); también acepto la aclaración de que no reciben subsidios por el etanol sino exenciones y beneficios tributarios, y precios preferenciales (claro que en términos usuales eso se conoce como formas de subsidio); también fui informado de que a pesar de haberse divulgado la decisión del Conpes de que la referencia del precio del etanol tendría que vincularse con el de la gasolina, esto se ha quedado como tantas otras cosas al nivel de la noticia. Preciso que además mencioné 'diez familias' y no diez personas, y la subdivisión de accionistas por pertenecer a varias generaciones no ha cambiado radicalmente esto; y que parto de la base de lo que dije textualmente: 'Es lógico y legítimo que quienes se benefician del modelo lo defiendan'.

Tal vez a otros les parezca que en el sector azucarero los dueños no son el grupo privilegiado y los corteros parte de los perdedores; o que la diferencia entre lo que cuesta el mantenimiento del trabajador y lo que es el fruto de su trabajo debe irse solo a reinvertirse en tecnologías que renten más y dependan menos de ellos; o que el aumento de la desigualdad en el país (se repite: lideramos el mundo en este tema) no se debe al modelo que seguimos; o que los dos, cuatro o cinco millones de desplazados son solo 'migrantes internos' que da lo mismo cuántos sean porque no los atendemos. Pero eso es justamente el análisis que se debe hacer al modelo neoliberal y que no se ha logrado.

En el mundo se dice que el crack económico actual es al neoliberalismo como la caída del muro de Berlín a los regímenes socialistas. Han recibido el nobel los más fuertes contradictores de esa doctrina: Amartya Sen, Joseph Stiglitz y Paul Krugman. Se repite con bastante insistencia que es su fin porque implosionó al explotar en su núcleo -los Estados Unidos-, que incluso podemos estar ante una transformación del capitalismo.

En Colombia su efecto apenas dos meses después de esa implosión es que estamos ante una inflación el doble de la prevista, el PIB casi la mitad de lo esperado, el desempleo disparado, etc.

Sin embargo aquí ningún cambio se manifiesta: siguen tratando de sacar un TLC malo para Colombia, y presentando la posibilidad de una prórroga del Atpdea como el plan B, cuando debería ser al revés (y las condiciones podrían ser favorables para lograrlo); siguen diciendo que estamos 'blindados' y que el país continua siendo atractivo para la inversión extranjera porque el Gobierno despierta confianza, cuando ni con intereses del 10% -mientras en USA están en el 1%- se ve la afluencia de dólares y por el contrario este se disparó; nos siguen diciendo que no caerán las remesas de los colombianos en el extranjero, sin aclarar que estas se han mantenido porque Venezuela permite enviarlas a un precio oficial que es la mitad del que tiene en el mercado negro, pero que por eso vuelven a allá.

En fin... parece que el manejo de la información bajo Hitler era tal, que antes de que por el boca a boca se conociera la verdad de lo que estaba sucediendo, los judíos buscaban cupos en los trenes que les decían que iban a campos de vacaciones o que los llevarían al extranjero donde no serían molestados por los arios; y que al final de la guerra cuando las tropas aliadas ya estaban entrando por todos lados a Alemania la radio oficial divulgaba supuestas victorias en batallas en el extranjero.

No sé si algo parecido nos puede estar pasando...

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