Opinión

  • | 1998/02/11 00:00

    Lo que quedó de la Ley Páez

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Con la Ley Páez al gobierno le ocurrió que, después de matar el tigre, se asustó con el cuero. El auge de las inversiones a partir de la expedición de la ley llevó a que para 1997 éstas se acercaran a $500.000 millones, suma en la cual disminuirían los ingresos del fisco pues la ley permitía descontar del impuesto la totalidad de la inversión efectuada. Las inversiones tenían costo cero, porque eran totalmente deducibles de los impuestos. La alternativa para los ciudadanos era pagar impuestos o invertirlos en la Ley Páez.



Alarmados, el gobierno y la DIAN expidieron cuanto decreto y resolución pudieron, creando censos, empadronamientos y requisitos para dificultar la aplicación de la ley. A ello se sumaron los fallos del Consejo de Estado, que crearon una mayor confusión sobre el tema. Posteriormente, mediante la emergencia económica, el gobierno trató de limitar de los beneficios. Hundida la emergencia, las modificaciones fueron aprobadas en la Ley 383 de 1997, vigente a partir del 1º de enero de 1998.



En conclusión, de acuerdo con el último fallo del Consejo de Estado, en sentencia del 2 de diciembre de 1997, las inversiones hechas en 1997 serán deducibles del impuesto sobre la renta en el mismo año gravable, o podrán solicitarse como renta exenta o descuento tributario en el siguiente año gravable, es decir, en 1998. Queda aclarado con dicho fallo que el descuento es del 100% y no del 35%, como parecía deducirse de un fallo anterior de la misma corporación. Sólo queda esperar el pronunciamiento de la Corte Constitucional sobre una demanda a la Ley 218 de 1995, en la cual se espera defina si el descuento tributario es para el mismo año en que se hizo la inversión o para el siguiente, como lo ha señalado el máximo Tribunal de lo Contencioso Administrativo.



Por fortuna, en un acto de sensatez y seriedad, la DIAN resolvió esperar los pronunciamientos definitivos antes de empezar a revisar los años gravables 1996 y 1997 y exigir la corrección de las declaraciones de aquellos inversionistas que solicitaron el descuento en el mismo año. El sector privado no puede manifestar su inconformidad porque se haya reducido la magnitud del descuento exorbitante, sino por la inestabilidad en las reglas y la creación de requisitos que se constituían en una trampa para el inversionista que quisiera invertir acogiéndose a los beneficios de la Ley Páez.



La Ley 383 de 1997 modificó algunos aspectos de la Ley 218 de 1995. Los beneficios tributarios que quedan en la ley del Páez a partir del año gravable de 1998, son éstos:



Renta exenta para nuevas sociedades

Las empresas agrícolas, ganaderas, industriales, comerciales, turísticas, exportadoras o mineras localizadas en la zona estarán exentas entre un 100% y un 25% del impuesto sobre la renta por espacio de 10 años. El porcentaje de exención dependerá de la fecha de constitución de la empresa y la finalización del período de improductividad de la misma.



Descuentos o deducciones

Las empresas nacionales o extranjeras que con anterioridad al 31 de diciembre de 1999 efectúen nuevas inversiones en acciones o participaciones de empresas localizadas en alguno de los municipios beneficiados, tendrán derecho a optar por:



a) Descontar del impuesto de renta el 40% del valor invertido en el respectivo año gravable (antes de la reforma el descuento era del 100%), o



b) Deducir de la renta el 115% del valor de las inversiones efectuadas en el año gravable correspondiente (antes de la reforma la deducción era del 100%). Esta deducción equivale a un descuento del 40,25%, con lo cual quedaron equiparados los dos beneficios.



Crédito fiscal

Las nuevas inversiones en proyectos de tardío rendimiento de los sectores agrícola, ganadero, industrial, comercial, turístico o minero distinto a los hidrocarburos, que se localicen en los municipios beneficiados tendrán derecho a un crédito fiscal del 15% del valor de las inversiones realizadas durante el período improductivo. Este crédito estará representado en un bono que mantendrá su valor real y el cual sólo podrá ser utilizado para pagar el impuesto sobre la renta.



Exención a las importaciones

Las importaciones de maquinaria, equipo, materias primas no producidas en la subregión andina y repuestos, cuyas licencias de importación hayan sido aprobadas por el Ministerio de Comercio Exterior a más tardar el 31 de diciembre del año 2003, estarán exentas de todo tipo de impuesto, tasa o contribución, siempre y cuando los bienes importados se instalen, utilicen, transformen o manufacturen, según el caso, en alguno de los municipios afectados.



Cuando se trate de maquinaria, equipo y repuestos, los bienes importados pueden ser nuevos o modelos producidos hasta con cinco años de antelación a su importación, pero no cobija los vehículos, equipos y enseres no destinados directamente a la producción, como serían los dedicados a la administración de la empresa y la comercialización de los productos.



Renta exenta para inversionistas

Las utilidades exentas que obtengan las nuevas empresas localizadas en la zona beneficiada podrán ser trasladadas a los socios o accionistas con el carácter de ingreso exento.



Los estímulos fiscales de la Ley Páez tienen unas reglas claras a partir de 1998 y se constituyen en una importante opción para la inversión. Las nuevas empresas están exentas del impuesto de renta y, del valor de la inversión, el contribuyente corre con un 60% y el Estado aporta el 40%. Es casi un "miti-miti" autorizado por la ley para desarrollar estas zonas.
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