Opinión

  • | 2008/09/12 00:00

    Lo importante Vs. lo urgente

    Las empresas familiares tienen su propia estructura y no existe modelo a seguir para asegurar su éxito futuro, sin embargo, los principios familiares deben primar.

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En momentos como los actuales de alta inestabilidad económica y grandes cambios políticos, es recomendable parar el reloj y volver a la base para pensar. La vorágine de la sociedad actual nos hace estar tapando problemas diarios e intentando solucionar necesidades puntuales sin pensar en lo importante, en los valores y fundamentos que nos han llevado a crear un patrimonio en el pasado y, sobre todo, en los principios en los que queremos educar a las futuras generaciones.

La sociedad occidental de libre mercado ha producido unas clases empresariales de origen familiar que han sido el sustento de la mayor parte de nuestros países. Pero los principios morales y comerciales en los que se basaron nuestros padres y abuelos para hacer negocios parece que han cambiado. Hoy en día el valor del dinero y lo que ello representa parecen ser el único objetivo de gran parte de los jóvenes y, en mi impresión, tenemos que intentar volver al pasado, aunque sea tan solo en este punto.

En reuniones con grupos empresariales familiares sobre cómo ven el futuro de sus empresas, el principal inconveniente que tienen para su sostenibilidad es el capital humano. El acceso a una buena formación académica es posible, tanto a nivel local como internacionalmente, pero la formación de buenos valores éticos tiene que tener su fundamento en lo que vean en su casa. Es muy difícil trabajar desde bases de moralidad al ver que hacer las cosas correctamente puede no tener tan buenos resultados en el corto plazo aunque, para mí, el que sigue una línea recta acaba teniendo éxito. La imagen de gente con alto poderío económico, logrado por medio de la corrupción o utilizando procedimientos que rayan el límite, ha idealizado el poder económico, socavando los principios verdaderos. Cambiar esto es un proceso muy lento y tedioso, que tiene que tener dos vertientes; por un lado, el rechazo social a aquellos que rompen las reglas y, por el otro, la aplicación más estricta de la ley, tanto al que corrompe como al corrompido.

Cuando nos involucramos en un proceso de consultoría para la implementación de las mejores prácticas que hemos visto en familias exitosas, el punto de partida es ver qué objetivos comunes tiene esa familia y, sobre todo, si comparten los valores básicos. Si lo único que los mantiene unidos es el dinero, posiblemente no tenga mucho sentido el mantenerse como unidad familiar y es mejor para el patriarca hacer líquidas las empresas y repartir el dinero. Eso sería una salida real, pero no creo que sea lo que la mayor parte de los fundadores están buscando.

Entonces, ¿donde está la solución? No existe una respuesta única, pero situaciones diferentes han llevado a crear un modelo de prácticas que evitan los problemas futuros y, sobre todo, que crean las bases para que el grupo y la familia crezcan armoniosamente. Hay que ver el proceso en dos etapas, una basada en la educación, tanto académica como ética, y la principal que debe ser la comunicación: hablar con todos los miembros por separado y escuchar sus inquietudes al tiempo que se va enseñando el valor de un patrimonio a los jóvenes, para que sea un instrumento de creación y de distribución de riqueza, más que una fuente de recursos para dilapidar.

Dentro del proceso, tiene sentido establecer unas reglas del juego que rijan el patrimonio familiar en el futuro y que lo diferencien claramente del negocio operativo, que debería estar manejado por los profesionales competentes. Fijar un proceso de toma de decisiones y de resolución de conflictos en caso de que existan. Y, lo más importante, tener una transparencia interna que evite los malentendidos y, ante todo, los intereses creados por las partes.

Todo esto es muy difícil de establecer y para ello se han creado los llamados family offices, estructuras creadas para dar soporte a los grupos familiares, tanto a nivel financiero como a nivel operativo, y sobre todo en la creación de una estructura profesional para manejar el futuro. Es importante contar con personas independientes que apoyen a los miembros de la familia a tomar decisiones con objetividad e independencia y que de esa forma se puedan dedicar el patriarca y sus herederos a planificar lo importante y definir a dónde quieren llegar, en lugar de estar tapando agujeros y solucionando temas urgentes sin una visión global.
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