Opinión

  • | 2005/07/22 00:00

    Lo que dicen las cifras

    Con la mayor honestidad y la mejor intención se pueden esperar bondades de una política. Lo errado es negarse a ver o eventualmente ocultar lo que produce.

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Aveces estudiar la información y las cifras que el gobierno produce puede llevar a cuestionar su veracidad, pero no necesariamente quienes las comentamos somos opositores que tenemos por propósito controvertirlas, ni es esa la inquietud más grande que puede aparecer.

Todo gobierno tiene aspectos buenos y es natural que los funcionarios muestren el lado positivo de su gestión y la oposición se concentre en la crítica; por eso, se debe evaluar el consolidado de resultados.

Toda política tiene costos y beneficios y el gobierno enfatiza los últimos. Por eso, respecto a cada información se debe hacer la comparación entre estos y sopesar las expectativas que se derivan de ellos.

Desarrollemos esto un poco, aclarando que las cifras que se presentan pueden no ser exactas, porque pocas veces las diferentes fuentes coinciden, pero son 'hechos notorios' en cuanto a su orden de magnitud, y por tanto la falta de precisión no desvirtúa el análisis.

Según Mindefensa, hay12.000 capturados, 4.000 desmovilizados y 2.000 dados de baja de los paramilitares (el Presidente habla de 10.000, 4.800 y 1.880, respectivamente). Si ese grupo podía tener 14.000 hombres, luego ya estaría desaparecido, mientras lo evidente es que su poder ha aumentado y su presencia se ha consolidado. Más de 1.000 asesinatos de civiles por año desde el 'cese de hostilidades' contra el 30% sobre 3.000 de esa clase de víctimas que había antes, mostrarían un 'proceso de paz' en que quienes lo adelantan aumentan el número de víctimas que causan, en cifras absolutas y en la participación en el total. un fenómeno como el de ciertas plantas que entre más se podan, más pelechan.

Esto toca el hacinamiento carcelario, pues las condiciones de vida que imperan son una violación a los Derechos Humanos, y más del 50% de los detenidos no ha sido sentenciado. La capacidad de las cárceles rondaba los 45.000 reclusos pero había más de 60.000 detenidos, una sobrepoblación de 33%. Con las detenciones de paramilitares, el hacinamiento y las 'detenciones preventivas' serían del orden del 60%, y si sumamos los datos de capturas de guerrilleros, ambos superarían el 80%. Este caso y el de los reinsertados de ambos bandos (para los cuales no hay recursos para responderles con los programas necesarios) al parecer entre más éxito tengan más problemas causan.

Los secuestros disminuyeron en algo más de 600 por año, pero con más de 200.000 desplazados anuales y cerca de 800.000 bajo este gobierno, esa reducción del 25% de los secuestros sugeriría que acabar con este flagelo costaría que 2,5 millones más de colombianos abandonen sus hogares; y como se alistaron para ello 160.000 soldados profesionales, eso supondría requerir un aumento del pie de fuerza de 500.000 miembros.

Contra un centenar de muertos de las fuerzas de la Operación Patriota se destaca la baja de más de 500 guerrilleros (explicando que solo han encontrado 100, porque los entierran o se llevan los cadáveres durante la batalla). Pero además de los muertos, las fuerzas oficiales han tenido cerca de mil lisiados (por bombas antipersonales) y han debido retirar más de 2.000 efectivos por enfermedades (leishmaniasis y paludismo), lo cual muestra un costo alto para 'ganar la guerra'. Tomando solo los recursos destinados a la guerra propiamente (sin incluir el apoyo de la actividad ordinaria del Ministerio de Defensa -burocracia, etc.-) cada baja guerrillera ha costado $500 millones (al incluir deserciones se reduce a $200 millones por cabeza); el costo de reposición para los insurgentes es de $2 millones de entrenamiento y $1 millón de equipo. Por otro lado, no han capturado ni un jefe de frente (son casi 100) ni un comandante de bloque, y ni se diga un miembro del secretariado. Cada uno puede sacar conclusiones sobre si la 'seguridad democrática' promete o ha rendido resultados proporcionales a su costo humano y económico.

En lo económico, a pesar de tres reformas tributarias y aumentos del recaudo del orden del 40% (sin incluir impuestos de guerra ni 'donaciones' estadounidenses), el gobierno lejos de reducir su propio déficit lo ha incrementado (es el más alto de la historia), y ni la 'guerra contra el narcotráfico', ni el conflicto armado -calificado de terrorismo o de lo que sea- han disminuido; y nada indica que mayores tributos o déficits ayudarían a controlar 'esas plagas'. El país vuelve a crecer; es cierto y natural pues todo país se desarrolla y sus indicadores deben mejorar (máxime tras un lustro de malos resultados del gobierno de Pastrana II, el peor de nuestra historia). Pero el contraste con otros países dice si esto responde a una buena gestión interna: por primera vez en la historia reciente (y tal vez en toda la historia) Colombia creció menos que todos los países que se le comparan, y lo peor, en relación con la tendencia anterior fue el que más decayó (sin hablar del origen del 'crecimiento', cuyo primer rubro es el petróleo pero porque subió su precio mientras extraemos cada vez menos y se agotan nuestras reservas).

El informe del DANE dice que el desempleo disminuyó 2,7%, que 'la población ocupada aumentó en 349.296 personas', pero también que 'la población inactiva se incrementó en 939.621 personas'. Si para llegar a tasas de desempleo del orden del 8% se piensa continuar dentro del mismo esquema, la 'población inactiva' (individuos que no cuentan como desempleados, porque se resignaron a no seguir buscando trabajo) tendría que subir en casi dos millones de ciudadanos más. Y como 200.000 colombianos salieron a buscar trabajo en el extranjero (pocos en el exterior pueden vivir de la renta) sería necesario que algo como medio millón más de nuestros compatriotas abandonaran el país.

Titulares de El Tiempo: 2 de mayo 'Grandes negocios suben utilidades de las empresas el 37%'. sí pero el 31 de mayo dice: 'Disminuye el consumo de los hogares pobres'. No significa eso que la causa del hambre de los pobres sea el enriquecimiento de aquellas, pero sí, que las mismas políticas que a esas benefician, a estos los perjudican. ¡Y en qué forma! La población bajo la línea de pobreza pasó del 51% al 62% y el Gini de ingreso subió de 49% a 57%. con esas políticas, para que esas empresas logren ser tan competitivas como las extranjeras (objetivo del modelo), el 90% de los colombianos tendremos que caer a la condición de pobres y el 10% 'sobreviviente' o 'eficiente' copará el 99% de la riqueza y del ingreso.

Respecto al tope de 160.000 hectáreas de cultivos ilícitos, el área sembrada en efecto ha disminuido (entre 30 y 50.000 hectáreas según la fuente); para esto se han fumigado más de 130.000 (o más de 200.000 según otras fuentes). Pero esto significa que para acabar con las siembras hay que esterilizar casi un millón de hectáreas. Se dice que han aumentado en un 170% los decomisos y más del triple la destrucción de laboratorios. Sí, pero el informe al Senado estadounidense dice que no ha disminuido el abastecimiento de Colombia a ese mercado. Resultados hay (como centro mundial de la 'guerra contra las drogas' y el 'beneficiario' de más del 70% de lo que Estados Unidos dedica a ella, imposible que nada cambiará): el negocio creció a la par que la persecución, la economía de la droga pesa mucho más en el PIB colombiano, y como desaparecieron los grandes capos la actividad se ha 'democratizado'.

Con la mayor honestidad y la mejor intención se pueden esperar bondades de una determinada política. Lo errado es negarse a ver u ocultar lo que produce. El consolidado mostraría que la actual política es insatisfactoria, no porque sean falsos los resultados sino por lo que muestran al comparar costos y beneficios y al evaluar sus expectativas.
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