Opinión

  • | 2007/10/26 00:00

    Líderes y organizaciones que aprenden

    Proceso de aprendizaje como seres humanos es el mismo que viven las organizaciones y que les permite transformarse permanentemente para adaptarse a las nuevas circunstancias.

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El aprendizaje intelectual, experiencial y vivencial nos permite ser, saber, hacer, convivir, tener y trascender para ser mejores seres humanos.

Ser mejores seres humanos implica:

1. Definir el sentido de nuestra vida: ¿Por qué vale la pena vivir? ¿Qué nos motiva, nos entusiasma, nos apasiona?

Reflexionar sobre nuestra existencia: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Para dónde vamos? ¿En qué creemos? ¿Cuáles son nuestros valores prioritarios, a qué le damos valor, qué guía nuestra vida, nuestros intereses, nuestros comportamientos?

2. Tener un proyecto de vida claro, entender que nuestro futuro depende de lo que hagamos hoy, que en los grandes logros de la humanidad, los seres humanos que se han destacado y han hecho grandes aportes, han tenido sueños, entusiasmo, pasión y determinación para convertirlos en realidades. Estos sueños los han convertido en proyectos y planes para alcanzar un desarrollo integral equilibrado en lo laboral, lo familiar, lo comunitario, lo espiritual, lo intelectual, lo cultural, lo físico, lo económico, etc.

3. Avanzar en un proceso permanente de mejoramiento personal de Planear, Hacer, Verificar (evaluar) y Actuar (mejorar) (PHVA), que garantice el progreso en las distintas áreas de desarrollo que hemos definido como prioritarias para nosotros.

Este proceso de aprendizaje como seres humanos es el mismo que viven las organizaciones (empresas u organizaciones humanas con cualquier otro fin) y que les permite transformarse permanentemente para adaptarse a las nuevas circunstancias.

Organizaciones que no tiene claro cuáles son su misión (sentido), visión (sueños), sus creencias, sus valores, sus propósitos, metas, estrategias (ventajas competitivas), sus procesos claves y que no se evalúan permanentemente para ser mejores que sus competidores actuales y potenciales, difícilmente podrán sobrevivir en un mundo cada vez más global y competitivo.

Y lo más importante: organizaciones que no se preocupan por tener la mejor gente y que esa gente esté motivada, comprometida y en permanente desarrollo no lograran aprender lo que se requiere para enfrentar los retos de ese mundo complejo y cambiante lleno de oportunidades pero también de amenazas.

Los líderes impactan principalmente con el ejemplo, las organizaciones se parecen en el largo plazo a sus líderes, son ellos quienes moldean la cultura organizacional y lo hacen con su ejemplo como seres humanos, por eso la gran responsabilidad de cualquier líder en cualquier actividad desde la pequeña organización que es la familia, la empresa familiar o la mayor empresa u organización social, educativa, política, medio de comunicación, etc., es ser ejemplo de vida para que esa organización y la comunidad en que actúan tengan buenos modelos que imitar.

De aquí surge la importancia de que los líderes aprendan a ser mejores seres humanos, conscientes de su responsabilidad de servir de ejemplo como personas y también como constructores de una mejor sociedad. Un líder que no se preocupa permanentemente de aprender para ser, saber, hacer, convivir, tener y trascender, no avanzará como ser humano y será un obstáculo para que su organización progrese y aporte al mejoramiento de la sociedad.
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