Connie de Santamaría

| 11/1/2002 12:00:00 AM

Liderazgo y conciencia de género

El reto es para hombres y mujeres.

por Connie de Santamaría

La semana pasada participé en una conferencia en la Universidad Javeriana de Cali sobre "Conciencia Femenina y Liderazgo"1 y, a su vez, el médico Diego Arbeláez habló sobre "Liderazgo y Masculinidad". Parto de la propuesta de que mujeres y hombres somos diferentes y ejercemos el liderazgo de una forma particular. En el programa para mujeres ejecutivas que lleva el mismo nombre de la conferencia, una mujer se planteaba la duda ante un ascenso ofrecido: "porque soy mujer, soy emotiva, mis sentimientos y mi sensibilidad afloran con una facilidad peligrosa para un mundo donde manipular y aparentar parece ser la consigna y se establecen relaciones superficiales pero beneficiosas y convenientes; hay que adular y demostrar agrado incluso en situaciones que incomodan. He aprendido a sobrevivir, pero no lo disfruto. Si acepto el ascenso, que me he ganado, siento que estaría sacrificando mi esencia en la lucha". Este testimonio evidencia para mí la especificidad del liderazgo femenino --decirse la verdad, no ceder a los encantos del poder, admitir el papel de las emociones-- que, obviamente, al ser diferente al establecido en las organizaciones masculinas y piramidales, genera inquietudes y temores.



Precisamente un asistente a la conferencia preguntó qué pasará en las organizaciones el día en que más mujeres lleguen a posiciones de dirección. Teme que se relaje la exigencia y se disminuya el ritmo del trabajo. A juzgar por mi propia investigación --que Dinero resumió recientemente-- las mujeres no solo trabajan al mismo ritmo, cayendo a veces en el "trabajolismo", sino que su liderazgo se caracteriza porque hacen las cosas, mientras que según ellas muchos hombres hablan de hacerlas o ponen a alguien a que las haga.



El conocido programa de televisión 60 Minutes mencionó en su programa del 20 de octubre, unos experimentos realizados en Estados Unidos para mejorar el rendimiento de los niños frente a las niñas. El experto decía que hoy para entrar a la universidad se está practicando calladamente "la acción afirmativa" en favor de los hombres. La realidad, según él, es que de acuerdo con los resultados de las pruebas de ingreso, debían entregar el 70% de los cupos a las mujeres, pero que la sociedad no estaba preparada para aceptar la consecuencia de esta decisión, la cual sería que los trabajos de cuello blanco terminaran en poder de las mujeres, dejando para los hombres los de cuello azul.



El mencionado doctor Arbeláez invita a los hombres a hacer el tránsito de macho a hombre al revisar los valores que, según él, caracterizan al macho: la competencia, la virilidad, la arrogancia y la valentía. Les sugiere que dejen de ser superhombres, reconozcan sus temores, para que puedan compartir, revisen el "vales cuanto produzcas", y acepten que si se aprende "por amor o por dolor", también ellos pueden hacerlo por amor.



La condición fundamental para lograr estos cambios en el hombre es que la mujer no solo valore y valide su propia forma de ejercer el liderazgo para que no asuma un comportamiento masculino, sino que también le permita al hombre ser solidario en lugar de competitivo, lo reconozca como hombre y no solo como macho, le facilite la expresión de sus sentimientos y no lo descarte por ello --como le ocurrió a Daniel en Protagonistas de Novela-- y lo valore por lo que es y no por lo que ha acumulado.



Se trata de aceptar los cambios que sobrevengan con la participación de más mujeres con un liderazgo femenino en posiciones de dirección y de dar a los hombres la oportunidad de revisar su actual liderazgo. Para eso es el desarrollo de la conciencia de género.



conniedesantamaria68@hotmail.com

1. Esto es parte del programa ofrecido en Alta Gerencia en la Universidad de los Andes.


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