Opinión

  • | 2007/04/13 00:00

    Libre Mercado, ¿existe de verdad?

    Los únicos que están ganando con las demoras en la transacción de Endesa son los accionistas minoritarios, los abogados y los bancos de inversión. Pero la imagen de España como país serio, lamentablemente se está deteriorando.

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La Oferta Pública de Acciones (OPA) de la compañía eléctrica española Endesa por parte de la alemana E.On, una vez más, se verá frenada por jugadas políticas. El "bodeville" comenzó con un proyecto apoyado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero donde Gas Natural ofrecía comprar la compañía (se dice que como parte de un pago político a las facciones catalanas del partido) y luego hacer una reestructuración de activos, con venta parcial de la misma.
 
Al poco tiempo E.On entró en el juego, con una oferta mejor que llevaba al traste la operación del ejecutivo español. Después de meses de demandas ante el poder judicial, ante los reguladores internos (Comisión Nacional del Mercado de Valores), e incluso ante la Unión Europea, la operación aún no ha llegado a buen puerto. Incluso las autoridades europeas han amenazado al gobierno español con multas importantes por entrometerse en asuntos entre compañías privadas.

Por si esto no fuese poco, acaba de entrar en escena (también con el beneplácito del gobierno español) la empresa de capital público italiana Enel con el objeto de adquirir Endesa junto a un socio español, la constructora Acciona.
 
El final de esta operación, donde existen cláusulas dentro del capital antiopa (como limitar los derechos políticos de las acciones a un máximo del 10% por grupo) está lejos de definirse.
 
De momento, los únicos que están ganando son los accionistas minoritarios, los abogados y los bancos de inversión. Pero la imagen de España como país serio, lamentablemente se está deteriorando. Esta situación preocupa mucho al actual ministro de economía, Pedro Solbes, quien anteriormente fue comisario económico de la Unión Europea.

Parece que el intervencionismo de varios de los ejecutivos europeos, como el italiano, el francés y el español está muy lejos de las reglas de juego planteadas, donde el libre movimiento de capitales debe ser la norma.
 
La reciente historia nos demuestra que los países donde han existido mayores reformas de mercado y total apertura para entradas y salidas de dinero, han crecido por encima del resto. Dos ejemplos claros son el Reino Unido e Irlanda (también España desde 1996 a 2004). A nadie le asusta que el Banco Santander haya comprado el Abbey National Bank, o que los aeropuertos ingleses estén en manos de Ferrovial.
 
En cambio Italia no permitió la venta de varios de sus bancos a compañías europeas, y Francia tampoco permite la entrada de capital extranjero en sus principales corporaciones, como fue la gran defensa de Danone ante la posible compra por parte de Pepsi en el pasado.

Otra lucha importante va a ser la venta parcial de Telecom Italia donde hay cinco postores luchando por la misma. ¿Va a dejar el gobierno italiano entrar a empresas de fuera de la Unión Europea? Si en el pasado han dado problemas a socios comunitarios, dudo que vayan a dejar entrar libremente a empresas americanas interesadas o a Telmex que también quiere participar.

Otro de los puntos controvertidos es la posibilidad de permitir a empresas con capital público adquirir participaciones en compañías recientemente privatizadas. ¿Es lícito que unos países privaticen para que otros compren empresas en sectores estratégicos? Esto puede pasar en Latinoamérica y ser fuente de una gran controversia.

Lamentablemente, el proceso nacionalista no es algo que se haya producido en Europa solamente. En los Estados Unidos se han visto varios casos de empresas extranjeras intentando comprar compañías americanas que luego no serían permitidas por el gobierno.
 
Un ejemplo fue el impedimento del gobierno americano de la compra de Unocal por parte de la corporación petrolera china Cnooc, aduciendo que estaban entrando en un sector estratégico.

No coincido con la opinión de algunos de los gobernantes latinoamericanos en su interés de renacionalizar las empresas que se privatizaron en la década pasada. Es cierto que algunos de los inversionistas privados no han hecho bien su labor, pero la historia nos ha demostrado que el sector publico es mucho peor gestor que el privado.
 
Lo importante es que se cumplan los compromisos de inversión propuestos en las privatizaciones y sobre todo, que se tengan los controles suficientes para que la calidad de servicio a los usuarios finales mejore con el tiempo.

*CEO, TBK Investments, Inc.

sulloa@tbkinvestments.com
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