Opinión

  • | 1999/04/23 00:00

    Lecciones para Colombia

    Hay que evitar los bandazos en política económica y acelerar la corrección de los desequilibrios.

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Las recientes crisis en Brasil y Ecuador dejan lecciones útiles para Colombia. A diferencia de lo ocurrido en Asia, éstas han sido crisis de tipo tradicional. Fueron ocasionadas, ante todo, por errores en el manejo de la política macroeconómica.



En el caso de Brasil, era bien sabido que la combinación de un alto déficit fiscal persistente, una sobrevaluación apreciable de la moneda y tasas de interés reales muy altas era insostenible en el largo plazo y mantenía la economía creciendo lentamente y muy vulnerable a choques externos en el corto plazo. Las autoridades lo reconocían, pero optaron por una política de reducción gradual de los desequilibrios macroeconómicos. La crisis rusa -y el subsiguiente alejamiento de los flujos de capital hacia todos los mercados emergentes- las dejó sin el tiempo del que creían disponer. De haber procedido oportunamente, los ajustes fiscal y cambiario requeridos habrían sido considerablemente menores que los actuales y la economía se habría podido evitar la contracción de 4% a que está abocada este año. Lección 1: "demorarse en corregir los desequilibrios puede resultar muy costoso".



El déficit fiscal brasileño tenía un fuerte contenido estructural, que exigía reformas constitucionales y legales audaces en materia de seguridad social y finanzas intergubernamentales. Cualquier coincidencia con Colombia es puramente accidental. Se decía que estas reformas eran políticamente imposibles. Dejaron de serlo apenas se entró en crisis. Lección 2: "no hay imposibles políticos; simplemente hay demoras peligrosas".



El ajuste en Brasil ha resultado particularmente difícil y agudo, debido al alto nivel de deuda pública doméstica. Esta deuda estaba o bien indexada al dólar o bien a las tasas de interés de corto plazo. Tanto la devaluación del real, como el alza en tasas de interés para evitar una mayor devaluación encarecieron el servicio de la deuda y exigieron un ajuste fiscal aún mayor. Lección 3: "ojo con el crecimiento de la deuda pública doméstica y, en especial, con la indexada".



Ecuador sufrió dos fuertes golpes el año pasado: la caída de los precios del petróleo y el fenómeno de El Niño. Estos choques afectaron duramente a una economía y a un sector financiero debilitados por una política monetaria errática en los años previos. El crédito y las tasas de interés en Ecuador se han comportado como una montaña rusa. Primero, una enorme expansión del crédito (1994) con bajas tasas de interés. Luego, altísimas tasas de interés y un frenazo al crédito (1995-1996) y vuelta a comenzar con una gran expansión crediticia en 1997 y 1998 y un nuevo frenazo con la crisis actual.



Cualquier parecido con Colombia es también accidental -las fechas de las altas y bajas son diferentes y su amplitud menor-. Lección 4: "toda economía y todo sector financiero se debilitan con un manejo de bandazos de la política monetaria".



El gobierno ecuatoriano actual intentó corregir los serios desequilibrios fiscal y cambiario que ocasionaron los choques externos. Pero el Congreso -a diferencia del colombiano- no aprobó los ajustes fiscales y precipitó la especulación y la crisis cambiaria. Por su parte, y también a diferencia de Colombia, el gobierno no encaró con decisión los problemas del sector financiero y éste se precipitó en una profunda crisis. Lección 5: "hay que corregir con rapidez los desequilibrios macroeconómicos, aunque sean causados por factores externos. Y hay que afrontar de inmediato, como Colombia lo ha hecho, los problemas en el sector financiero".



Colombia no tiene un déficit fiscal tan agudo como el que tenía Brasil ni una deuda doméstica tan alta pero, al igual que allá, resulta peligroso no reducirlo oportunamente y, sobre todo, dejar pasar el tiempo sin solucionar sus causas estructurales. En Colombia, como en Brasil, la débil situación fiscal no permite utilizar la inversión pública como palanca para la reactivación. Como lo están haciendo los asiáticos, que partieron de una situación fiscal más sólida. En las actuales circunstancias, una política de gasto fiscal conduciría a aumentar las tasas de interés domésticas, si la mayor inversión se financia en el mercado doméstico, o a una mayor revaluación, si se financia externamente, y a una mayor vulnerabilidad de la economía ante choques externos.



Colombia tampoco tiene una situación fiscal o financiera tan frágil como la de Ecuador y ha habido una respuesta más decidida del Gobierno y el Congreso ante las dificultades. Aunque no tan pronunciados como en el país vecino, sí ha habido bandazos inconvenientes en la política monetaria en el país. Es importante que esto no vuelva a suceder. La actual política de reducción de tasas de interés es la forma acertada de salir de la recesión. La clave está en que el Banco de la República no se asuste cuando el valor del dólar vuelva a aumentar, como sucederá si la política de ajuste fiscal y reducción de las tasas de interés se mantiene y reaccione, como en el pasado, elevando de nuevo las tasas de interés a niveles excesivos.
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