Lecciones de la nueva economía

| 5/26/2000 12:00:00 AM

Lecciones de la nueva economía

Los gobiernos tienen la responsabilidad de disminuir la brecha tecnológica. El libre mercado no funciona solo.

por Jeffery Sachs

Los debates acerca de la Nueva Economía han creado controversia durante los últimos años. Sin embargo, ahora ya es posible tener conclusiones preliminares. La Nueva Economía, construida sobre los avances en tecnología de información (TI), es real y está reformando la industria y servicios globales; y el aumento en la productividad de Estados Unidos es la más clara demostración. Al mismo tiempo, las valoraciones del mercado de valores, asociadas con la Nueva Economía son irreales en el sentido de que reflejan más una burbuja especulativa que las valoraciones esenciales. Una tercera conclusión es que como ocurre con muchas otras tecnologías, la difusión de la tecnología de información, no solo depende de las fuerzas privadas del mercado, sino del gobierno. Estados Unidos, que se presenta a sí mismo como el bastión de la libre empresa, está persiguiendo la revolución de las tecnologías de información por medio de una "política industrial" concertada, al igual que por medio de las fuerzas del mercado. Otros países también deberían adoptar estrategias nacionales para acelerar la incorporación de las nuevas tecnologías.

La realidad de la Nueva Economía se puede observar mejor con la información sobre crecimiento económico y productividad en Estados Unidos, lugar donde la Nueva Economía está más avanzada. Hasta hace cinco años, los economistas estadounidenses lamentaron el "retraso del crecimiento"; un bajón en el crecimiento de la productividad, que comenzó en los 70. Diversos estudios parecen demostrar que la revolución de los computadores ha contribuido poco con las mejoras en la productividad. Los historiadores económicos previnieron que toma muchos años para que las nuevas tecnologías realmente se vean representadas en verdaderas mejoras en productividad industrial, lo cual fue cierto para la mayoría de saltos tecnológicos en el pasado. A mediados de los 90, esas predicciones demostraron ser correctas. El crecimiento de la productividad empezó a elevarse, de cerca de 1,5% por año a cerca del 3,0% anual. Ese mayor crecimiento en productividad se vio reflejado en una aceleración del crecimiento del PIB, de cerca de 2,5% anual, entre 1990 y 1996 a más del 4,0% desde 1997.



Ganancias y productividad

El merecido entusiasmo por la economía real se reflejó en un desmerecido entusiasmo por los precios en bolsa de las compañías basadas en tecnología de información. Hay una gran diferencia entre crecimiento de la productividad y ganancias; este importante punto fue ignorado en gran parte por los entusiastas del mercado. A pesar de que las ganancias en productividad probablemente son sustanciosas, la mayoría de beneficios se les otorgan a los consumidores en forma de menores precios, o a los empleados en forma de salarios más altos en relación con los precios, en lugar de ir a las compañías en forma de mayores ganancias. Esto se debe a un aspecto esencial de la tecnología de internet: libertad de entrada para nuevas firmas y, por tanto, la muy alta disputa de los mercados. Es cierto, quienes entraron temprano en la tecnología de internet, como la librería electrónica Amazon.com, mantendrán una ventaja, pero probablemente esa ventaja permanecerá siendo modesta, ya que la potencial entrada de competidores mantendrá los márgenes de utilidad en niveles bajos. En efecto, a medida que Amazon aumentaba sus ingresos en los últimos años, mantenía sus pérdidas. Las recientes correcciones en el mercado de valores de Estados Unidos, que se transmitieron rápidamente alrededor del mundo, son las primeras luces de que los participantes en el mercado se están despertando frente a estos aspectos básicos.

Mientras que el número de nuevos millonarios de las empresas .com que se crean a diario probablemente se disminuirá de manera radical, los beneficios de la Tecnología de Información para la economía real seguirán extendiéndose. Las ganancias no solo estarán en Estados Unidos y en Europa. Las economías del Este de Asia están avanzando en su rápida toma de internet, con ejemplos particularmente notables en Hong Kong, Singapur, Corea y Taiwán. Se estima que cerca de un tercio de todos los coreanos se encuentra conectado a internet, una participación que crecerá a dos tercios para finales de este año. La conectividad en China también explotará, con el nivel de uso de internet que se duplicó el año pasado (de cerca de 4 millones a 8,9 millones) y con la posibilidad de aumentarlo sustancialmente cuando los servicios inalámbricos de internet sean inaugurados en mayo en todo el país. Singapur lanzó además una importante liberalización en telecomunicaciones, que reducirá los costos de internet y aumentará su uso.



La acción de los gobiernos

Mientras que Estados Unidos y Canadá continúan dominando en el uso de internet (cerca de 140 millones de usuarios a marzo de 2000), comparados con Europa (83 millones de usuarios), Asia Pacífico (70 millones de usuarios), Suramérica (10 millones de usuarios) y Africa (3 millones de usuarios), aun mucho más lejana, los rezagados tienen la posibilidad de estrechar la brecha utilizando las políticas apropiadas. Cada gobierno debería entender que la rápida adopción de internet, se beneficia fuertemente de políticas gubernamentales de apoyo y no solo de las políticas del "libre mercado". En efecto, internet primero se creó como un proyecto de gobierno (ARPANET), promovido por la National Science Foundation (Fundación Nacional para la Ciencia), la cual ayudaba a las universidades y científicos a conectarse "en línea". Desde entonces, el gobierno estadounidense continúa invirtiendo miles de millones de dólares en investigación y desarrollo de tecnologías de información. Adicionalmente, el Internet Tax Freedom Act (la ley de libertades impositivas para internet) estableció una moratoria frente al cobro de impuestos a las transacciones de comercio electrónico, mientras que la Ley de Telecomunicaciones de 1996 ofreció el financiamiento y soporte gubernamental para el cableado de colegios y librerías públicas.

Los países en desarrollo necesitarán sus propias estrategias y pronto. Las reformas de mercado son esenciales, en especial liberar las telecomunicaciones de los monopolios del Estado, para que las compañías privadas estén en libertad de invertir en la infraestructura física necesaria. Pero los gobiernos también deberían promover un ambiente en el que gran parte de la población se conecte "en línea". Las agencias del gobierno y los colegios públicos deberían conectarse lo más rápido posible. Así como en Estados Unidos, las políticas tributarias deberían promover la incorporación de nuevas tecnologías. El currículo de los colegios y universidades debería ser rediseñado para asegurar el entrenamiento, para apoyar así los sistemas nacionales de tecnologías de información. Las agencias internacionales de ayuda y las fundaciones pueden ser atraídas para proveer financiamiento vital para los países pobres y ayudar a superar el "rezago digital"(digital divide).

La Universidad de Harvard e IBM se unieron el año pasado para elaborar una "Guía de preparación para la tecnología de información", como un servicio público para ayudar a los gobiernos y comunidades de países en desarrollo alrededor del mundo, a evaluar en dónde se encuentran en términos de la revolución de la Tecnología de Información y la Nueva Economía. Esta guía ofrece una herramienta útil para la formulación de una estrategia de Tecnología de Información.



La guía puede ser bajada gratuitamente de la página de internet http://readinessguide.org.
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