Las normas laborales y el empleo

| 6/8/2001 12:00:00 AM

Las normas laborales y el empleo

Todos deben ayudar a generar empleo, sin perjudicar a trabajadores ni empresarios.

por Alvaro Uribe Vélez

La ley 50 de 1990 sustituyó en el sector privado la retroactividad de las cesantías por la liquidación anual, eliminó la acción de reintegro para trabajadores despedidos con más de 10 años de antigüedad pero elevó la indemnización, reglamentó el trabajo temporal con derecho a vacaciones y prima, y facilitó la asociación sindical. En los años posteriores, el desempleo se redujo al 7% y luego vino, por razones diferentes, la crisis actual.



El obstáculo principal al empleo es el pánico de la inversión al orden público. A pesar de ello, algunos gremios reclaman nuevas normas laborales, frente a lo cual quiero proponer a la consideración ciudadana varios cambios. Todos deben ayudar a generar empleo y tienen el ánimo de no perjudicar trabajadores ni empresarios, como debe ser para construir una sociedad fraterna.



Los estímulos tributarios y crediticios a las cooperativas de trabajo asociado para sustituir la tradicional relación laboral por venta de servicios, deben exigir que no se reduzca el ingreso de los trabajadores, que se garantice la afiliación a la seguridad social y promover que estas entidades realicen actividades empresariales y no meramente de intermediación en el trabajo.



Los recargos por trabajo nocturno y durante festivos afectan los servicios turísticos, hoteles, restaurantes, el comercio y las actividades del sector agropecuario. Sin duda, desmontar los recargos estimulará la creación de empleo. Para compensar a los trabajadores debería haber una pequeña reducción de la jornada de trabajo.



Los empresarios se quejan del costo de la indemnización para despedir trabajadores antiguos y estos se duelen del incremento del trabajo de corta duración en actividades permanentes. Una pequeña indemnización, de 8 días por ejemplo, desestimularía el contrato corto, mejoraría los salarios y serviría de compensación a la reducción de la tabla de indemnización. Otras opciones serían la de que el empleador sustituyera parte de la indemnización por vacaciones más extensas, o que se creara una póliza de seguros que pagara la indemnización.



Los jóvenes entre 19 y 25 años sufren un alto desempleo y los mayores de 40 años son tratados como desechables por el mercado laboral. Hay que hacer algo urgente, para lo cual deberían eliminarse las parafiscalidades que pagan los empleadores al Sena, ICBF y cajas de compensación, en relación con las personas vinculadas a la empresa cuyas edades estén entre 19 y 25 años o que sean mayores de 50 años. Tal ahorro tiene que ser atractivo para los empresarios y al fomentar el empleo generará demanda por trabajadores de todas las edades, con lo cual al final no pierden las entidades mencionadas. Además, las cajas de compensación deberían cumplir otras actividades como el manejo total de los subsidios de vivienda social.
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