| 9/3/2004 12:00:00 AM

Las mujeres en la guerra corporativa

Connie Cárdenas de Santamaría

Para alcanzar y mantenerse en posiciones directivas, las mujeres no deben utilizar las "armas femeninas" ni librar las guerras que lideran los hombres.

por Connie Cárdenas de Santamaría

Cuando estaba en pregrado, tomé el curso obligatorio "Diferencias individuales". Lo dictaba un jesuita español y teníamos un libro de texto muy completo sobre el tema. El propósito principal del curso era reconocer las diferencias entre los seres humanos por múltiples factores: la herencia, la cultura, la crianza, la educación. Recuerdo que no se destacaban las diferencias de género porque se consideraba que hombres y mujeres tenían potencialmente las mismas capacidades.

Personalmente, nunca he tenido duda alguna de las diferencias entre hombres y mujeres en todos los campos. Estudié en colegio mixto y éramos muy distintos: ellos salían a jugar baloncesto al recreo, mientras nosotras pintábamos una golosa en el asfalto. Al entrar de nuevo al salón, la mayoría de mis compañeros iba brincando o corriendo, mientras las niñas hacíamos una fila ordenada, al son de las marchas que ponía la rectora para acompañar la subida a los salones. Sin embargo, al leer hoy la literatura académica sobre las diferencias entre niños y niñas desde cuando nacen hasta la adolescencia, encuentro que las diferencias biológicas y hereditarias no son tan importantes como la conducta aprendida, consecuencia de los modelos que cada uno haya tenido.

Al investigar hoy sobre las diferencias en la forma de actuar de hombres y mujeres en posiciones de dirección, se ha encontrado que se comportan de forma distinta tanto en su capacidad de trabajar en equipo, como en la manera de distribuir el trabajo, y en su compromiso y eficiencia, entre otras. Las mujeres muestran un claro estilo participativo que se caracteriza por la capacidad de convocar un grupo, comparten la información con colegas y subalternos y tienen en cuenta las relaciones interpersonales en el trabajo. Lo curioso es que según los resultados de recientes investigaciones, la mayor parte de nuestras mujeres latinoamericanas no reconoce ni valora estas características como particularmente suyas. Por el contrario, niega cualquier diferencia explícita en su conducta y en el liderazgo que ejerce y más bien intenta parecerse a los hombres, jefes o colegas, para ser aceptada y reconocida como líder.

Al conversar la semana pasada con una alta ejecutiva del sector financiero, me decía: "en la guerra corporativa, hombres y mujeres tenemos que librar las mismas batallas. Entonces a la mujer que entra en ese juego, le toca sacar las armas y va dejando heridos en el proceso. Resultado: los que la ven en esa lucha piensan yo a esta mujer no me le acerco". Según esta ejecutiva, el desequilibrio entre la vida personal y la vida laboral de mujeres en posiciones de dirección se presenta no tanto porque se descuide el hogar con sus diferentes tareas y exigencias; sino porque no se puede atender la dimensión personal, en el nivel afectivo, y una de las razones para no poder hacerlo es tener que librar las guerras de poder e intereses del mundo corporativo. Efectivamente, si hay que librar batallas para acceder a la información, participar en el poder y sacar adelante un proyecto, y no se ve alternativa a este manejo, la imagen que se proyecta, no invita a unas relaciones armoniosas.

La propuesta no es utilizar las supuestas "armas femeninas", tales como la seducción u otras formas de manipulación. Tampoco librar las guerras que lideran los hombres en un ambiente completamente masculino, que parece ser a lo que se han acomodado muchas líderes femeninas. La propuesta es reconocer nuestra feminidad en el trabajo, de forma tal que seamos mujeres en todo momento. ¿Esto qué quiere decir? Cada mujer lo tiene que explorar, y permitirse sentir que por actuar diferente no es menos, ni va a dejar de obtener los resultados que se ha propuesto y que su medio le exige. Felizmente, varios ejemplos de presidentas de empresas demuestran que se puede.



conniedesantamaria68@hotmail.com
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