Javier Fernández Riva

| 7/11/2003 12:00:00 AM

Las íes de la integración

Los beneficios de la integración comercial tienen poca relación con lo que han venido sugiriendo quienes lideran la idea de un tratado bilateral con Estados Unidos.

por Javier Fernández Riva

He visto con sorpresa que uno de los argumentos usados por quienes creen que no vale la pena una integración Can-Mercosur y que hay que jugársela a un tratado bilateral con Estados Unidos, es que la integración con Mercosur produciría escasos beneficios "porque todos los países de la región producimos los mismos bienes", mientras con Estados Unidos sí valdría la pena porque somos una economía complementaria. Lo que me sorprende es que nadie, en los centros de investigación ni en la academia, diga ni mú.

Sin la pretensión de imitar a Antonio Caballero, pues en estas notas me limito a garrapatear laboriosamente opiniones económicas con la esperanza de que la sustancia compense las deficiencias de presentación, también quiero decir mú.

Qué pena, pero la teoría de las uniones aduaneras dice exactamente lo contrario de lo que afirman nuestros funcionarios e inefables asesores. El punto lo expuso R. Lipsey hace más de cuatro décadas, en un artículo ya clásico, publicado en el Economic Journal. En sus palabras: "las uniones aduaneras tenderán a causar pérdidas de bienestar cuando los países de la unión sean complementarios en el rango de los productos que son protegidos por tarifas", mientras las ganancias serán mayores entre más competitivos sean los países.

La razón de las pérdidas cuando las economías son complementarias es simple: si A no produce lo que, bajo la unión, importaría de B con preferencias arancelarias ¿para qué diablos va a concederle preferencias a B, en lugar de importar esos bienes del vendedor mundial más barato? A Estados Unidos no se le ocurriría hacer una unión aduanera que cubriera bienes que no produce: en tales casos aplica cero arancel a las importaciones de todo origen. Y Venezuela no requiere tratados con Estados Unidos para exportarle petróleo, ni puede aspirar a preferencia alguna.

Los verdaderos beneficios de la liberación del comercio dentro de una unión aduanera, bajo el supuesto clave que de la política económica es capaz de mantener ocupados los recursos, consisten precisamente en el comercio competitivo: cada país libera recursos que estaba usando en forma ineficiente para producir cosas que pasará a importar de su socio, y los empleará en producir y exportar cosas en las que es eficiente.

No se trata de una afirmación teórica, de validez restringida a condiciones esotéricas. La Unión Europea, que comenzó como una zona de libre comercio, no se hizo entre economías complementarias. Si fuera por eso Francia se habría integrado con Nigeria, que le proveería petróleo y bananos. Pero se integró con Alemania e Italia, dos economías muy competitivas. Y no hay proceso de integración más exitoso en el mundo.

Por supuesto, no es cierto que Colombia y Estados Unidos sean economías complementarias. Son competitivas en una amplia gama de productos. Bajo un tratado bilateral habrá una gran "liberación de recursos", porque el desmonte de los aranceles elevados se hará en pocos años y Estados Unidos no permitirá exclusiones. En otras palabras, nos forzará a cosechar los verdaderos beneficios de la unión aduanera, esto es, a "que importemos del socio más eficiente lo que antes producíamos en forma ineficiente". No lo digo con ironía. El resultado puede ser una maravilla si la política económica es capaz de mantener una vigorosa demanda y si el tipo de cambio es competitivo. Pero se convertirá en una tragedia en caso contrario.
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