Opinión

  • | 1999/01/29 00:00

    Las estrategias corporativas que crean valor

    El mercado de capitales debe ser el mecanismo para evaluar la creación de valor de una organización. La forma como se organicen las empresas también incide sobre el valor.

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El principal objetivo de un centro corporativo es asegurar la creación de valor para sus accionistas en el portafolio de negocios que administra. Para lograrlo tiene que cumplir tres requisitos:



1. Liderar mediante decisiones corporativas de inversión/desinversión el desarrollo de un portafolio de negocios.



2. Definir un mecanismo de funcionamiento que le permita optimizar el desempeño de las unidades de negocio.



3. Estructurarse organizacionalmente para facilitar la toma de decisiones basada en valor y desarrollando el portafolio de negocios.



Armar el portafolio



En términos generales un grupo económico tiene tres opciones de inversión. La primera es una estrategia de crecimiento y consolidación alrededor de negocios estratégicos. La segunda es una estrategia oportunista de identificar inversiones coyunturales y ejecutarlas magistralmente. La tercera es una combinación de las dos anteriores.



La estrategia de consolidación y crecimiento en sectores estratégicos se fundamenta en apuestas de largo plazo, en las cuales los retornos esperados se asemejan al retorno promedio de la industria. Con el paso del tiempo, los conglomerados que siguen este juego desarrollan un conocimiento específico del negocio que utilizan para decidir sobre las nuevas inversiones. Estas generalmente se hacen en negocios/sectores que permitan crear sinergias y es el centro corporativo el encargado de que estas sinergias se realicen.



El mejor ejemplo de los últimos tiempos de este caso es Coca-Cola que, bajo el liderazgo de Roberto Goizueta, logró consolidarse como la segunda compañía en capitalización de mercado en Estados Unidos.



En el otro extremo están los grupos económicos cuya estrategia de inversión es oportunista. Su portafolio es altamente diversificado y es el resultado de oportunidades coyunturales. Su estrategia consiste en aprovechar ventanas de oportunidad por tener acceso privilegiado a fuentes de capital y a contactos nacionales o internacionales y, por medio de una excelente ejecución, obtener retornos superiores a los de la industria por un corto período. Cuando la inversión está llegando a retornos similares a los de compañías comparables, estos grupos desinvierten y utilizan estos recursos en nuevas oportunidades coyunturales.



Fondos de inversión como Kohlberg, Kravis & Roberts (KKR) o Clayton, Dubilier & Rice (CDR) entran en esta categoría, pero también pueden encontrarse conglomerados como Investor de la familia Wallenberg en Suecia que controla el 50% del mercado de acciones de ese país.



En tercer lugar están los grupos económicos que juegan ambos partidos. Tienen inversiones estratégicas o de crecimiento e inversiones oportunistas o de engorde. Este juego implica un riesgo adicional porque si no se tiene claridad en los conceptos de inversión o no se poseen las habilidades necesarias para jugar en ambas canchas, el conglomerado puede terminar con un portafolio de inversión lleno de lunares que ni contribuyen al crecimiento del negocio central ni obtienen buenos retornos.



Esto no significa que no hay ganadores en esta categoría. Tal vez los más reconocidos en el mundo empresarial actual son Jack Welch de General Electric (GE) y Michael Eisner de Disney. Estos conglomerados entienden los conceptos básicos y han desarrollado habilidades para jugar en ambas arenas.



Crear valor



La segunda tarea del centro corporativo es apoyar la creación de valor sobre el portafolio generado al ejecutar las estrategias de inversión. El concepto fundamental es reconocer que cada inversión debe retornar por lo menos el costo de oportunidad de invertir en un negocio con riesgos y características similares.



Para lograr este objetivo, el centro corporativo debe contar con algún mecanismo que le permita identificar la creación de valor de cada negocio y tomar decisiones corporativas de inversión/desinversión. Este mecanismo es aún más relevante en la medida en que el portafolio crece y se diversifica.



En un mercado de capitales sofisticado, un grupo de analistas estudia en detalle el desempeño de una compañía y, con toda la información disponible sobre el sector, la competencia y la empresa, analiza su creación de valor esperada.



Con base en este análisis, emiten una recomendación de inversión/desinversión la cual ejecutan los proveedores de capital. Las compañías, a su vez, toman decisiones operativas para maximizar la creación de valor esperada y comunican estas decisiones al mercado para que realicen sus análisis.



La estructura del centro corporativo debe facilitar la toma de decisiones dentro de una óptica de mercado. Esta estructura depende del portafolio actual y esperado. Así, si el portafolio es el resultado de una estrategia de crecimiento y consolidación, la estructura del centro corporativo puede ser funcional, por procesos, geográfica o sectorial. Sin embargo, si el portafolio se define por oportunidades coyunturales entonces la estructura debe ser semejante a la de un fondo de inversión privado.



* Escrito por Luis Andrade y Andrés Cadena, consultores de McKinsey & Company.
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