Opinión

  • | 2008/08/15 00:00

    La visión desde adentro o desde afuera

    La elección del presidente americano hoy afecta e interesa más al resto del mundo que a los propios habitantes de Norteamérica.

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Es conocido el chiste de que cuando uno empieza a ver lindas las muchachas en las calles de Bogotá es hora de salir a tierra caliente. Es un chiste malo, pero encierra una idea correcta: cuando uno vive encerrado puede llegar a tener una visión distorsionada de las cosas.

Unas merecidas vacaciones me permiten salir de esa visión interna y 'oír', aunque sea parcialmente, lo que piensa el mundo exterior. Por ejemplo, la gira del candidato Obama por el extranjero puede tener varias lecturas. Pero en especial la que corresponde a los americanos mismos puede ser radicalmente diferente de la de cualquier nacional extranjero.

La realidad es que la elección del presidente americano hoy afecta e interesa más al resto del mundo que a los propios habitantes de Norteamérica. Así se vió en las manifestaciones y la atención que le prestaron en los diversos países visitados (en especial en Alemania) donde tanto las autoridades como los auditorios espontáneos dejaron ver a las claras que lo que se está eligiendo es hasta cierto punto la cabeza del imperio.

Pero no del imperio que dependería de -o representaría a- los ciudadanos americanos, sino el que conforman el poder capitalista de las trasnacionales y las empresas bélicas de ese país -incluyendo en estas últimas a las productoras de armamentos y a las agencias de las cuales viven tanto el poder como el empleo de buena parte de su burocracia-.

El gobierno americano está más distante del ciudadano que la mayoría de los habitantes del mundo, porque el vínculo con su propio Estado del residente de cualquiera de los Estados de la Unión Americana es mucho mayor que con el Gobierno Federal, el cual solo maneja, de acuerdo con la Constitución, la moneda, las Fuerzas Armadas, el comercio interestatal, y las relaciones exteriores.

En cambio, cada Estado tiene sus propias cortes, leyes y órganos legislativos, su propio cuerpo de policía, su gobernador, etc. Son entes autónomos en todo lo que no concierne al mundo exterior, y los ciudadanos, en consecuencia, no están vinculados entre ellos sino a través de esos órganos estaduales.

Los elementos que tienen en común y que han dado unidad a estos Estados Federados han sido: -el desarrollo de la tesis de que toda actividad para llevar un producto al comercio afuera de cada Estado debe considerarse bajo una regulación federal (por eso, toda la actividad industrial, financiera, o prácticamente de cualquier orden de la producción económica cae en esa categoría); -que la Corte Suprema está para dirimir las diferencias de jurisdicción entre los Estados, y solo puede atender casos en instancia de apelación entre un ciudadano y un Estado al cual no pertenece, procesos bajo los cuales unifica la jurisprudencia para todo el país; -y sobre todo las relaciones exteriores, donde el resto del mundo no tiene vínculo alguno con los Estados sino únicamente con el Gobierno central.

Eso explica que el Americano esté prácticamente aislado de las actuaciones del gobierno de los Estados Unidos y apenas tenga un interés remoto en cómo se relaciona su país con otros países. La inflación, la devaluación de la moneda, las guerras que declaran, el despliegue militar alrededor del mundo, etc., son para ellos noticias tan ajenas y posiblemente con menor efecto sobre el americano medio que sobre el habitante de casi todos los otros países.

Como individuos, se puede decir que ni se enteran de que en la Guerra de Iraq van cerca de medio millón de muertos de esa nación, pero se horrorizan y reaccionan ante el hecho de que 5.000 american boys pierdan la vida en ese país; por eso se sienten y se siguen creyendo que son una fuerza moral en el mundo y los principales defensores de los Derechos Humanos, al mismo tiempo que se desentienden de las torturas, los 'huecos negros' y las diferentes formas de barbarie que los caracterizan; por eso pueden ser o sentirse los primeros colaboradores para la defensa del medio ambiente, mientras su Gobierno se niega a suscribir cualquier pacto en ese sentido (Kyoto, Río); por eso creen que ayudan a los países subdesarrollados mientras como país los explotan inmisericordemente, no solo en cuanto a las relaciones económicas, sino en cuanto al orden político y social que respaldan; por eso la democracia y la autodeterminación de los pueblos son una bandera que ellos reivindican, mientras la autoridad que los representa combate y oprime cualquier pensamiento que no coincida con los valores que ellos proclaman, o con los intereses que tocan su poder o su economía.

Respecto a casos como el del Tratado de Libre Comercio con Colombia apenas llegan a enterarse que los beneficia; y eso solo por eventos tan insólitos como la fiesta en la Casa Blanca o la insistencia en los discursos de Bush. Les llama algo la atención que se vuelva una controversia partidista interna, pero no por eso profundizan en su significado; no es el peso de la opinión pública la que incide en la aprobación o no de una medida como esa; en cambio, el lobbing empresarial y de sectores interesados es el determinante en esa decisión.

Por eso, igualmente interesante sería saber cuál es la visión de Obama... ¿Es, como lo presentan sus opositores, tan solo una manera de familiarizarse con los problemas internacionales por su falta de experiencia en ese campo? O ¿ es la conciencia de ese fenómeno (de que su relación es más con el mundo que con el ciudadano americano) y está proponiendo una nueva pauta para las futuras presidencias americanas? Y, si eso es así, ¿en qué queda Latinoamérica? ¿Por qué ni siquiera merece una mención y ni siquiera como patio trasero marca mayor interés?

Pero una falta de información similar -infortunadamente respecto a nuestra realidad interna y no a la externa, y aunque por otras razones- pasa en Colombia. Nuestra prensa, nuestros 'comunicadores' y sobre todo nuestras autoridades han logrado deformar tanto la percepción del ciudadano, que creemos que la forma en que nos ven desde el mundo exterior es equivocada, que por alguna razón -casi siempre ingenuidad pero a veces perversidad- creen que Colombia es un país violento, caótico, con un gobierno repudiable, etc.; o no se conoce o se minimiza o simplemente se niega lo que conmueve al mundo. Para el extranjero sorprende y escandaliza pensar que puede haber entre tres y cinco millones de desplazados (y que además sea lo mismo que sea una cifra o la otra), o que existan personajes que confiesan centenares de homicidios y un 'refinamiento' en las modalidades de ejecución y de desaparición; o simplemente que se reconozca que el Gobierno mismo -no los paramilitares aliados- es responsable de 789 desapariciones forzadas y/o ejecuciones sumarias; o que se abran diariamente fosas comunes donde aparecen decenas de muertos y se hable como cosa natural de que en total se espera que se llegue a aproximadamente 15.000 casos de estos.

Parecería que existe una especie de síndrome de Estocolmo en que los súbditos de un gobierno ven una realidad diferente de la que se ve desde el exterior.
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