Javier Fernández Riva

| 5/3/2002 12:00:00 AM

La tragedia de los ahorradores

Las bajas tasas de interés actuales son transitorias, reflejo de la debilidad de la economía, pero las tasas absurdamente altas de hace tres o cuatro años no volverán.

por Javier Fernandez Riva

Esta semana la tasa promedio de los CDT a 90 días bajó a 9,75%, solo 4 puntos sobre la inflación, y sigue cayendo. Y ni hablar de las tasas que se reconocen sobre las cuentas de ahorro, que a duras penas compensan la inflación y los costos del 3 x 1.000. Las quejas de los ahorradores sobre ese asunto son cada vez más frecuentes y en un tono más angustiado. Un lector de El Tiempo considera "insólito que ninguno de los candidatos se haya preocupado por los ahorradores. Igualmente es lamentable que en el Congreso nacional no se escuche una sola voz a favor de estos millones de castigados y arruinados ciudadanos".



Lo que hagan los candidatos o el Congreso no es asunto mío pero, como analista independiente, sin velas en ninguno de los entierros en curso, creo que debo referirme al tema para poner las cosas en contexto y, ojalá, contribuir a que los lectores se formen una mejor idea sobre lo que pueden esperar en ese frente.



Primero la buena noticia, para llamarla de alguna manera: las bajas tasas de interés actuales son transitorias, un reflejo de la debilidad de la economía. Los bancos no pagan más por los depósitos porque no ven que puedan colocar crédito suficiente, a riesgos aceptables. A medida que la economía acelere los bancos se verán estimulados a elevar sus captaciones y tendrán que ofrecer tasas más altas sobre los CDT.



Ahora la mala noticia: los ahorradores deben olvidarse para siempre de tasas sobre CDT a 90 días de más de 7 puntos sobre la inflación. Las tasas de 1998 y comienzos de 1999, más de 15 puntos sobre la inflación, fueron una aberración, e indujeron una crisis económica de la que Colombia apenas se está recuperando. Bajo las nuevas reglas del manejo monetario y cambiario no hay posibilidad de que se repitan los garrafales errores de ese período.



Miro con simpatía la situación de los ahorradores quejosos, pues sé que, en no pocos casos, en su vida laboral hicieron sacrificios para acumular el capital que, en su momento, parecía suficiente para asegurarles un porvenir. Y ahora, cuando han perdido su capacidad de trabajo y no hay posibilidad de volver atrás, ven que la renta de ese capital no les alcanza para nada. Pero debo decir que ninguna economía no especulativa puede funcionar bien con tasas de interés sobre el ahorro a la vista y a término de más de 6 puntos porcentuales sobre la inflación, excepto por cortos períodos. En la mayoría de los países desarrollados las tasas de interés pasivas rara vez superan 3 puntos la inflación. Con tales tasas reales la única forma de aspirar a vivir de una renta es ahorrar mucho durante la vida laboral.



La tragedia de muchos ahorradores colombianos ya retirados es real, dramática e irritante, pues durante años recibieron el mensaje equivocado de que podían esperar a largo plazo rendimientos estrambóticos, de 10 puntos o más sobre la inflación, y por ello ahorraron mucho menos de lo requerido para asegurarse rentas adecuadas. Pero esa tragedia no puede aliviarse con medidas que induzcan un alza prematura de las tasas de interés, antes de que se consolide la recuperación económica. Mucho menos, tratando de volver a los perniciosos niveles del pasado, que destrozarían la economía.



Algunos de los ahorradores afectados por el desplome de las tasas de interés harían bien en explorar opciones de colocación a mediano y largo plazo, pues todavía hoy el gobierno nacional está colocando títulos a 3 años o más a tasas entre 6 y 9 puntos sobre la inflación, que no durarán. Pero para la mayoría de los colombianos, que todavía están en su etapa productiva y de generación de ahorro, lo más importante es estar conscientes de que, para poder asegurar rentas aceptables tendrán que ahorrar mucho más que en el pasado porque las tasas colombianas se parecerán cada vez más a las de economías no especulativas.
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