Opinión

  • | 2003/09/05 00:00

    La tercera mujer

    Asume su autonomía y escoge cómo manejar su vida.

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Para el filósofo francés Gilles Lipovetsky, la mujer de hoy es la tercera mujer: es una persona autónoma que participa activamente en el mundo de lo público y mantiene un papel predominante en el ámbito doméstico. Para Lipovetsky, esto no es solo el resultado del peso de dimensiones culturales y sociales, sino que representa una decisión autónoma y libre de escoger aquellas áreas que la enriquecen emocionalmente y le permiten desarrollar relaciones que le dan un sentido de identidad*. La primera mujer -dice este filósofo- era considerada un ser inferior e incluso peligroso y fue ignorada y despreciada por los hombres por mucho tiempo en la historia. La segunda mujer, que aparece en el Renacimiento, fue glorificada inicialmente por su belleza y luego por su papel de esposa y madre en el hogar.

En una reciente investigación realizada en siete países latinoamericanos, incluido Colombia, se puso en evidencia que nuestras ejecutivas, es decir, aquellas mujeres que ocupan posiciones de dirección, no dejan de lado su papel doméstico. Con pocas excepciones, en las que su marido asume estas tareas, son ellas quienes coordinan el funcionamiento del hogar y se hacen cargo de sus hijos, intentando cuadrar las exigencias de su horario laboral con las necesidades de su familia. Y lo hacen gustosas.

Al presentar esta investigación ante un grupo de investigadoras y ejecutivas de diversas partes del mundo como ejemplo de "la tercera mujer" de Lipovetsky, una inglesa me dijo: "sigan así, no vayan a cometer el error nuestro y del cual estamos de vuelta, abandonarlo todo por el trabajo y sus exigencias". Esto concuerda con otra investigación reciente en Estados Unidos** que revela que son más exitosos en las empresas los líderes que conceden igual importancia a su vida personal que a su vida laboral porque sufren menos estrés y tienen una mejor administración del tiempo.

Esta forma de buscar el equilibrio no es exclusiva de las mujeres, ¡claro está! Pero sí creo que han sido ellas quienes han puesto en evidencia la necesidad de reconocer que hay dos espacios en la vida igualmente importantes. Esa tercera mujer está diciendo: "me interesa todo, lo puedo hacer, pero voy a escoger". Algunas escogen "hacerlo todo", otras optan por el trabajo y otras por cuidar a sus hijos, al menos temporalmente.

Ahora, esa "tercera mujer" es posible en Latinoamérica, gracias al apoyo de otras mujeres: su madre o su suegra, su hermana y, en la mayoría de los casos, las empleadas del servicio doméstico. Esas mujeres maravillosas que se encargan de nuestro hogar y de nuestros hijos como si fueran propios, necesitarían igualmente el espacio para ejercer como "tercera mujer". Lo mismo puede decirse de las secretarias, de las auxiliares e incluso de muchas profesionales que por no estar en posiciones de poder, se someten a los horarios y exigencias de sus organizaciones, dejando de lado, no sin angustia y estrés, sus otros papeles.

La propuesta para esa tercera mujer -ejecutiva latinoamericana exitosa y con poder que asume varios papeles por gusto- es que permita a todas las mujeres a su cargo tener el apoyo necesario para trabajar sin dejar de lado su hogar ni el tiempo para cuidarse y descansar. Esto se expresa en programas como tiempo flexible, medio tiempo o tiempo compartido, que les permite distribuir su tiempo para atender otras actividades sin descuidar su trabajo. Estas alternativas requieren flexibilidad y apertura, y algo más profundo: reconocer y aceptar que las mujeres somos distintas a los hombres y necesitamos espacios diferentes. Esto tiene costos, porque hemos intentando convencer a las empresas, manejadas por hombres y por mujeres que actúan como hombres, de que somos iguales y no necesitamos nada diferente. Pues resulta que no solo somos diferentes sino que queremos ejercer ese derecho de ser la "tercera mujer" y todas, independientemente del nivel o del cargo, tenemos el mismo derecho.



* Barcelona, Ed. Anagrama,1999.

** Families and Work Institute, Catalyst y Boston College Center for Work & Family.
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