Opinión

  • | 2006/07/20 00:00

    La tarde de Hortensio

    Todas las empresas familiares tienen situaciones parecidas. ¿Podría usted aprender de las demás?

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En una tarde soleada de junio nos reunimos en las afueras de Bogotá con algunos fundadores de empresas familiares para compartir sobre una serie de temas en común, como sucesión, información y gobierno corporativo. Los asistentes al "conversatorio" fueron Arcadio (65), Petronio (70), Hortensio (82) y Facundo (72).

"No entiendo cómo Facundo puede confiar en una junta directiva compuesta por miembros externos", inició Hortensio. "Todo lo que hacen los externos es copiar lo que uno tiene de bueno para hacerlo luego en sus propias empresas; además son personas desleales y no merecen lo que cobran por asistir a una reunión de tres horas". "Estás equivocado, Hortensio", contestó Facundo. "No te imaginas toda la visión que han agregado a nuestra empresa, algo muy valioso; además, han generado grandes ideas en torno al tema de mi retiro. Yo ya estoy en la etapa de descansar, y la junta con miembros externos ha sido de gran ayuda. Nuestro gobierno se ha enriquecido con la presencia de los externos y la familia está mucho más tranquila respecto a mi retiro. Ya tenemos una constitución familiar funcionando, sabemos cómo atender conflictos y cómo se deben involucrar los familiares en la empresa". "Yo estoy de acuerdo con Facundo", dijo Petronio. "Ojalá todas las empresas de familia pudieran tener un gobierno corporativo organizado". "Bueno, está bien, si tú lo dices", dijo Hortensio, "voy a repensarlo, tal vez tengas razón".

"Pero, ¿qué tipo de información hay que darles a los miembros de junta y a la familia?", preguntó Arcadio, "a mí me parece que ese es un tema delicado. En este momento, la información de la empresa la tengo toda yo en mi cabeza, y… ¿qué pasaría si salgo de acá y me atropella un carro?". Facundo pensó unos instantes y replicó: "efectivamente, la información hay que compartirla; pero hay que ser muy cuidadoso. Yo tuve un empleado que manejó la información de la empresa y tenía un poder absoluto, pero se volvió descarado. No llegaba a la oficina sino hasta las 10 de la mañana, pero como era el amo, no había qué hacer. Yo creo que en los tiempos modernos, la información no puede estar solamente en cabeza de una persona. Debe haber un sistema contable organizado y tanto los miembros de familia como los miembros de la junta deberían tener acceso a la información según un mapa de información que le dice a cada uno hasta dónde puede llegar en este tema". "Es cierto", dijo Arcadio, "el mapa de información es una buena idea y evita malentendidos".

"Yo ya tengo 82 años y no sé qué hacer para retirarme. En mi familia no hay quién me suceda, mis hijos no tienen el interés o la capacidad para hacerlo. ¿Qué opinas, Facundo?", preguntó Hortensio. "Mi situación es distinta", respondió Petronio, "mis tres hijos trabajan en la empresa y los tres están interesados en manejar el negocio; si escojo a uno de ellos, los otros van a protestar. No sé qué hacer". "Bueno, ambas situaciones son complicadas", dijo Facundo, "pero si ustedes tuvieran una junta directiva que les ayudara a definir el tema, otro sería el cantar. Este es uno de los casos en los cuales una junta directiva con miembros externos puede agregar mucho valor. Ellos podrían ser más objetivos en este punto".

"Yo sé que me debo retirar", dijo Hortensio, "pero ¿qué voy a hacer sin trabajo? ¿Qué voy a hacer todo el día? Lo único que sé hacer es trabajar". Facundo, con un aire de autoridad, replicó: "lo que todos deberíamos entender es que no somos eternos y que algún día nos tendremos que ir. Además, los tiempos cambian y la administración moderna no es la que nosotros hemos practicado. Si no vamos al ritmo del tiempo, nuestras empresas se van a quedar atrás. Todos deberíamos preparar ese retiro que algún día debemos dar, querámoslo o no. Es clave empezar a fomentar algún deporte o pasatiempo, lejano del negocio, que nos guste y nos entretenga".

"Ya está un poco tarde, ¿podemos seguir haciendo este tipo de reuniones de vez en cuando?", preguntó Arcadio. "Está bien", contestaron todos, "los jueves cada 15 días".

Señor Empresario Familiar:

Todas las empresas familiares tienen situaciones parecidas. ¿Podría usted aprender de las demás?
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