Opinión

  • | 2005/08/05 00:00

    La separación no siempre es negativa

    Salir de la comodidad de lo establecido, de lo definido, exige un replanteamiento de la vida, de las rutinas, de las prioridades, que conlleva luces que no se podían ver antes.

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Cuando estaba en primaria en un colegio mixto, solo había un estudiante hijo de una segunda unión en todo el colegio. Si bien no se marcaba su "particularidad" de forma alguna en nuestra vida cotidiana, en el salón de clase o en los juegos, recuerdo lo que me impresionó cuando en una reunión del colegio mi abuela materna dijo que no podía saludar a la mamá de este compañero por su historia previa. Años después, una amiga me contó que a sus sobrinas no las habían recibido en un conocido colegio porque su hermano se había separado de su esposa. La separación ha sido vista por muchos años como algo indeseado y rechazable y en algún sentido se ha calificado negativamente a quienes están separados, hombres y mujeres.

Hoy, si lo miráramos por estadísticas, los hijos de separados son la mitad o más en los colegios. Veo en la terapia un aumento de la frecuencia en la separación y cada vez atiendo más parejas de segunda unión. La mayoría viene a solucionar sus problemas para no tener que volver a separarse y evitar ese proceso tan doloroso para todos los involucrados. Es claro que las parejas siguen con la ilusión de mantener su relación y con frecuencia lo hacen, sobre todo por sus hijos. Ayer, por ejemplo, un primo me decía, después de varios años de separación, que si volviera a vivir, intentaría por todos los medios conservar su primer matrimonio.

Esta ha sido la mirada 'tradicional'.

Pero como en todo, hay otras miradas.

Hace unos días, una amiga separada dos veces y con dos hijos, uno de cada matrimonio, me dijo algo que me dejó pensando mucho sobre la separación y sus efectos. Al referirse a su hermano recién separado, dijo: "Menos mal se separó. Tiene ahora la oportunidad de conocer otras personas, de abrirse a otros mundos. ¡Qué pereza una sola relación! Eso lo tenía muy limitado. Está floreciendo, está contento, ha encontrado nuevas posibilidades de desarrollo personal y profesional".

Sin caer en recomendar ahora la separación como una opción de desarrollo para todo el mundo, sí he visto que en muchos casos es no solo una buena opción porque permite salir de una situación que no va a mejorar y puede terminar causando daño a las diferentes personas de múltiples maneras, sino que además a veces puede ser una forma de replantearse la vida que conlleva beneficios imprevisibles.

Tal es el caso de personas que se habían planteado su vida "para siempre" con su pareja y que al terminarse la relación, por la razón que sea, una vez superan el dolor, la rabia y la tristeza, se dan cuenta, hombres y mujeres, de que tienen nuevas oportunidades de crecimiento que de otra forma no se les hubieran presentado. Salir de la comodidad de lo establecido, de lo definido, lo que podríamos llamar el "sacudón", exige un replanteamiento de la vida, de las rutinas, de las prioridades, que conlleva luces que no se podían ver antes.

Obviamente que este puede ser el caso con cualquier cambio fuerte en la vida y obviamente no se requiere una separación para verlo. Los dos puntos que quiero señalar es que la separación puede ser una oportunidad de desarrollo, si se asimila adecuadamente, y que las personas que se separan pueden encontrar nuevas formas de vida, solas o con otras personas, que les permiten continuar creciendo y desarrollarse mejor que antes.

Pero para lograr sacarle el beneficio a una separación se necesita, como ante cualquier experiencia difícil, hacer una autocrítica y una reflexión profunda sobre qué pasó: ¿qué tuvo uno qué ver con la forma como se desarrollaron las cosas? A la luz de la experiencia, ¿qué habría podido hacer uno de otra forma? ¿Cuáles fueron los temores y los miedos que pudieron estar presentes a lo largo de la relación que llevaron al resultado? Y tantas otras inquietudes que le permitan a cada uno revisar su propia conducta y aprender de ella para no caer en los errores frente a una nueva relación.

De todas formas, vale la pena volver a intentarlo pues la relación de pareja, como lo he dicho en otras ocasiones, es una maravillosa oportunidad de crecer acompañado.



conniedesantamaria68@hotmail.com
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