Opinión

  • | 2009/09/04 00:00

    La salud del sistema financiero americano

    Muchos de los bancos pequeños se fusionarán, otros se venderán a entidades más fuertes, pero lo importante es que esto genera un sistema financiero mucho más sólido en el largo plazo.

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La agencia del gobierno americano que se encarga de asegurar los depósitos en el sistema, conocida por sus siglas en inglés como FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation) declaró que tiene más de 400 bancos en observación por la baja calidad de sus activos. Esto supone el 5% de todos los bancos en los Estados Unidos, después de haber cerrado 81 entidades en lo que va del año.

Desde la crisis de los Savings and Loans de hace ya más de 20 años no se habían visto tantas entidades en situación complicada, ni en liquidación. Esto no quiere decir que todo el sistema esté mal, sino que posiblemente haya llegado el momento de consolidación y limpieza, como ha pasado en la mayor parte del mundo desarrollado. La sociedad americana ha estado polarizada entre dos modelos, por un lado, los grandes bancos multinacionales, con presencia en todo el país, haciendo todo tipo de actividades y, por otro lado, un gran número de entidades pequeñas dedicadas a la banca local, basada en el conocimiento personal del cliente y en la confianza del mismo. Hoy en día existen en el país más de 8.000 entidades financieras que prestan servicios bancarios de todo tipo. Algunas de ellas, como bancos de segundo piso, y la mayor parte de las mismas, haciendo banca universal con salida a la calle.

El deterioro económico que estamos sufriendo va a llevar a que muchos otros bancos vayan cayendo, posiblemente, ninguno de los grandes, pero afortunadamente para sus clientes, el sistema de garantías de depósitos del FDIC funciona bastante bien y no se deberían ver afectados. Sin embargo, es importante destacar que el fondo está en su nivel más bajo de reservas desde 1993 y es muy posible que tenga que pedir una cuota extraordinaria a sus miembros en los próximos meses, siendo la segunda en el 2009, o utilizar la línea de crédito de US$100 billones que le tiene extendida el Tesoro americano para poder garantizar la solvencia del sistema. El FDIC siempre ha respondido, dentro de los límites asegurados, desde su creación en 1933.

Parece claro que en la situación actual, donde muchos de los deudores no tienen con qué pagar, y con la economía aun convaleciente, los bancos pequeños van a necesitar soluciones para seguir en el mercado. Muchos de ellos se fusionarán, otros se venderán a entidades más fuertes, pero lo importante es que esto va a llevar a un sistema financiero mucho más solido en el largo plazo.

Esta evolución se vivió tanto en Europa y Japón, como en América Latina a lo largo de las últimas dos décadas. Es muy difícil encontrar en países de la región bancos locales, de pequeño tamaño, que puedan competir con los medios de las grandes entidades. Hoy en día, las inversiones en tecnología y en recursos humanos necesarias para dar un servicio eficiente son tan costosas, que no se pueden dar desde una pequeña entidad.

La mayor parte de los grandes bancos americanos han comenzado a devolver el dinero prestado por el Tesoro en los momentos críticos de hace unos meses. Los motivos son varios, por un lado dar imagen de solvencia (y con ello ganar cuota de mercado a consta de los más débiles); por otro lado, y posiblemente más importante para sus gestores, quitarse al Gobierno de su accionariado y así poder tomar las decisiones que consideren oportunas al tiempo que evitan los techos a la remuneración de sus ejecutivos que fijó la reciente ley.

Los mercados financieros se mueven por expectativas, y las cotizaciones de gran parte de los bancos se han duplicado desde sus mínimos de hace solo seis meses. Sin embargo aun están, en muchos casos, al 20% del valor que alcanzaron a mediados de 2007. Estas últimas semanas hemos visto a grandes inversionistas profesionales, como el gestor Paulson tomando posiciones fuertes en Bank of America y en Citibank. También lo han hecho varios de los fondos de capital de riesgo más conocidos, anticipándose a la consolidación del mercado y sobre todo a la recuperación de la economía que empieza a dar señales de luz. Por el bien de todos, esperemos que estén en lo correcto.

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